Comunión Católico-Monárquica

Comunión Católico-Monárquica fue uno de los nombres del histórico Partido Carlista que empezó a usarse, de manera conjunta con Asociación Católico-Monárquica, en 1868 a raíz de la Revolución de 1868 y la plena participación del Carlismo como partido en la política parlamentaria. Se empleó especialmente durante el Sexenio Revolucionario, aunque la prensa carlista continuó utilizando dicho nombre a lo largo del siglo XIX y primer tercio del siglo XX para definir indistintamente a la organización junto con otros como Comunión Tradicionalista, Partido Tradicionalista, Comunión Legitimista, Partido Legitimista, Comunión Carlista, Partido Carlista y, entre los años 1909 y 1931, Comunión Jaimista o Partido Jaimista.

Desde la proclamación del archiduque Carlos Pío de Habsburgo-Borbón (hijo de Blanca de Borbón y Borbón-Parma, y por tanto nieto de Carlos VII) como pretendiente carlista con el nombre de Carlos VIII, en 1943, sus seguidores se separaron de la Regencia de Javier de Borbón Parma y constituyeron su propio partido político reutilizando el nombre de Comunión Católico-Monárquica. Los antecedentes de este sector se encuentran en el llamado Núcleo de la Lealtad de la década de 1930, una corriente formada por antiguos jaimistas afines al periódico El Cruzado Español, que se caracterizó tanto por su negativa a cualquier tipo de aproximación a Don Juan de Borbón como por sus enfrentamientos con los antiguos mellistas e integristas. Uno de sus principales dirigentes fue Jesús de Cora y Lira. El llamado popularmente carloctavismo, entró en crisis a partir de 1953 y hacia 1962[1] la mayor parte de sus dirigentes habían reconocido como rey legítimo a Javier de Borbón Parma.

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