Composición fotográfica

La composición es la forma en que se encuadra y ubican los objetos comprendidos en una fotografía. Este artículo describe los criterios más importantes empleados en la fotografía fija, y que comparte con la pintura y el cine.

"La palabra composición proviene del latín compositio, -onis, derivado de compositium, que significa ordenar, arreglar, poner unas cosas sobre otras. En las artes plásticas, se refiere a la distribución equilibrada y armónica de diferentes elementos"[1] .

La composición fotográfica, se define entonces, como el acto de encontrar un punto de vista que sitúa todos los elementos en una posición visualmente atractiva para el espectador. Al componer una imagen, se estructuran los elementos con la finalidad de lograr impacto al momento de transmitir un mensaje visual[2]

La perspectiva, el horizonte, la diagonal, la "A", la imagen horizontal, la imagen vertical, el centro de interés, el fondo, el contraste, el equilibrio, son elementos a tener en cuenta a la hora de componer el cuadro, estos conceptos vienen originalmente de la pintura.

En cine, a diferencia del teatro o de la fotografía tradicional, la posibilidad de variar la posición de la cámara para seguir el desarrollo de la acción y resaltar distintos aspectos de la escena le da un nuevo nivel de significado al encuadre. De ese modo también participa del montaje, generándose el denominado montaje dentro del plano.

La composición de una fotografía es un arte y como tal no existen reglas ni limitaciones que hagan que una determinada composición sea mejor que otra; no obstante, basándose en los elementos comunes conocidos respecto al modo en que los seres humanos percibimos y subjetivizamos las imágenes se han documentado una serie de guías que todo fotógrafo debería conocer y tener en cuenta para mejorar la transmisión de los elementos objetivos y subjetivos del tema y motivo de la imagen al espectador.

Elementos y herramientas básicas de la composición

El ser humano cuando percibe una imagen suele hacerlo de una determinada forma y en un determinado orden; además, existen ciertos aspectos en una imagen que ayudan a captar en general la atención del cerebro y que suelen evocar ciertas sensaciones o sentimientos.

Cuando se compone una fotografía que pretenda ser algo más que una instantánea de un hecho, es decir, cuando se pretenden transmitir sensaciones o resaltar ciertos mensajes con una fotografía es preciso conocer cómo funcionan estos mecanismos de la percepción del ser humano de cara a aplicar las técnicas oportunas para transmitir lo que deseamos. En cierto modo, se puede decir que la composición es como un lenguaje subliminal para transmitir sentimientos a través de las imágenes.

Algunos elementos con los que se puede jugar en la composición son:

  • La atracción de la atención hacia el centro de interés, el motivo de la imagen.
  • La textura y sensaciones de tacto que puede evocar la imagen.
  • La forma y el volumen de los objetos, así como la sensación de profundidad de estos en la escena.
  • El contraste como elemento de atracción y resalte: contraste en el tono, el tema, los motivos,...

Para trabajar estos elementos, para modelar y transmitir mensajes en este lenguaje visual, el fotógrafo tiene a su disposición múltiples herramientas:

  • Encuadre del motivo y su entorno
  • Ubicación de los objetos dentro del encuadre
  • Enfoque total o selectivo
  • Perspectiva y ángulo de la toma
  • Iluminación de la escena
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