Composición étnica de Chile

Pueblos de Chile
Machis Mapuche, 1900.
Trabajdores salitreros (incluido un niño). Foto de 1909.
Fotografía en la que se aprecia a Ricardo Kruger al centro de la imagen, recostado sobre su brazo izquierdo, conocido por defender la soberanía de Chile de los territorios patagónicos occidentales. Junto a la familia Eberhard.
Los habitantes pascuenses desde el momento de la anexión pasaron hacer ciudadanos chilenos de jure.
El aspecto físico de los selknam era el resultado del mestizaje entre pámpidos, de alta estatura y constitución robusta, y fuéguidos, bajos y de estructura ósea delicada, dominando el primer tipo físico.

Con respecto a la composición étnica de Chile, el Estado no hace clasificaciones étnicas de la población y, más bien, la considera un grupo étnicamente homogéneo.[4]

Si bien existen diversos estudios sobre la estructura étnica de Chile, sus resultados varían tanto de un estudio a otro como de una estimación a otra:

  • El profesor mexicano Francisco Lizcano, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), calculó que el 52,7 % de los chilenos sería «criollo», el 39,3 %, mestizo; y el 8 %, indígena.[5]
  • Una estimación publicada por el Journal of Medical Genetics (1994) dispuso que étnicamente la población chilena sería 64 % blanca y 35 % amerindia con vestigios de otra mezcla.[6]
  • El profesor español Joaquín Bosque Maurel concluyó una notable mayoría «criolla»,[8] del catedrático español Eugenio García Zarza.
  • El antropólogo y profesor español Claudio Esteva Fabregat, de la Universidad de Barcelona, consideró en 1981 que culturalmente en el norte de Chile predomina un mestizaje equilibrado y que en el resto del país el mestizaje es abrumadoramente hispánico.[9]

De acuerdo a estudios de opinión, los propios chilenos se ven a sí mismos como mayoritariamente blancos:

  • En la encuesta Latinobarómetro de 2007, el 53 % declaró que era blanco y el 33 %, mestizo.[11]

Con la descodificación del genoma humano en 2003 y el subsecuente desarrollo de la genética, ahora se puede conocer mediante estudios del ADN el origen ancestral de las personas y, colectivamente, de la población de un país. Los estudios realizados en Chile confirman que, en promedio, el origen de la población es mitad europeo y mitad indígena, con vestigios africanos:

  • Un estudio realizado en 2013, bajo el nombre de Proyecto Candela, recopiló muestras genéticas en varios países de América Latina y estimó que el chileno promedio estaría compuesto genéticamente de la siguiente manera: 52 % de genes europeos, 44 % de genes indígenas y 4 % de genes africanos.[12]
  • Otro estudio, realizado en 2008 por la Universidad de Brasilia en diversos países del centro y sur de América, presentó resultados similares sobre la composición genética de Chile: 51,6 % europea, 42,1 % amerindia (o indígena) y 6,3 % africana.[13]

Orígenes de la composición étnica chilena

Diversos historiadores calculan en casi un millón el número de indígenas habitando entre las zonas de Copiapó y Chiloé a la llegada de los conquistadores españoles, pero este número sufrió una fuerte disminución con la conquista de más del 50 %.[17]

Se estima que a comienzos del período colonial, a fines del siglo XVI, la población del Reino de Chile o Nueva Extremadura, es decir, del territorio comprendido entre Copiapó y Chiloé, estaba compuesta por aproximadamente 240 000 indígenas "pacíficos", unos 10 mil blancos, alrededor de 20 mil mestizos y unos 19 mil negros, mulatos y zambos.[18]

El proceso de mestizaje habría comenzado porque los españoles se emparejaban con mujeres mapuches (principalmente del grupo picunche) y de los otros pueblos indígenas de la zona. Esto se debió al bajo número de mujeres peninsulares que llegaban a América. También se debe incluir el aporte de los huarpes llevados a Santiago como virtuales esclavos desde el Cuyo. Dicha situación habría comenzado a cambiar con la llegada de un mayor volumen de mujeres españolas y por la disminución del mestizaje luego de la rebelión general indígena de 1598, que fijó la frontera de la colonia en el río Biobío, significando la pérdida del control español de los territorios ubicados entre el Biobío y Osorno y la disminución de la población indígena encomendada.[19]

Hacia 1620, la población estaba compuesta por alrededor de 300 mil habitantes, de los cuales el 5 % era blanco (peninsulares y criollos), el 13 % mestizo, el 7,5 % negro, mulato o zambo, y el 76 % indígena. En estas estimaciones de población se excluyen los denominados indígenas rebeldes, pues ellos habitaban territorios no controlados por los españoles, y sobre los cuales las estimaciones de población son más imprecisas. Sin embargo se estiman que eran 250 mil personas, con su aporte la población total se estima en más de 550.000 personas.[20]

Población rural del país en el siglo XIX según Claudio Gay.

Otras estimaciones de fines del siglo XVII señalan que la población alcanzaba solamente los 152.000 habitantes, y que estaba compuesta por un 72 % de blancos y mestizos, un 18 % de indígenas y un 10 % de negros, mulatos y zambos.[24]

En el Gobierno de Agustín de Jáuregui se realiza entre 1777 y 1778 el primer empadronamiento general de población del Obispado de Santiago, entre el desierto de Atacama y el río Maule, incluyendo la provincia de Cuyo, y señalaba que la población era de 259.646 habitantes y estaba compuesta por un 73,5 % de blancos, 7,9 % de mestizos, 8,6 % de indígenas y un 9,8 % de negros. Sin embargo, estos porcentajes son considerados poco fiables, ya que la población considerada como blanca incluía también a "descendientes de raza europea más o menos pura", varios historiadores acusan que aquella cifra es un intento de ocultar el origen mestizo, dejando la categoría de mestizos a los habitantes de zonas rurales pobres,[28]

La chilena Elisa Bravo cautiva de los mapuche, por Raimundo Monvoisin.

En 1784, Francisco Hurtado, Intendente de Chiloé, ordenó un empadronamiento de población de Chiloé según el cual la población ascendía a 26.703, de los cuales un 56,4 % era "españoles" y un 43,5 % "indios" (los mestizos se contaban dentro de la república de los españoles). Finalmente, en 1812, el Obispado de Concepción realiza un empadronamiento de población, del río Maule al sur, pero sin incluir a la población indígena no bautizada (estimada en 80.000 personas), ni a los habitantes de la provincia de Chiloé; el cual dio como resultado una población de 210.567, de los cuales el 86,1 % eran españoles y criollos, un 10 % de indígenas y un 3,7 % de mestizos, negros y mulatos.[29]

El mestizaje provendría fundamentalmente de la mezcla entre españoles y criollos de origen castellano, extremeño y vasco e indígenas pertenecientes principalmente a los pueblos diaguita, picunche y mapuche; y luego de estos con las diversas migraciones sucesivas. Al anexarse Antofagasta y Tarapacá, tras la Guerra del Pacífico ( 1880), se incorporaron aimaras y quechuas.[31]

La Ocupación de la Araucanía acarreó un nuevo cambio demográfico. En esa época la población indígena en La Frontera compuesta principalmente por mapuches y pehuenches era de más de 190.000 personas,[37]

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