Componentes del ser humano en el Antiguo Egipto

Para los antiguos egipcios, el ser humano estaba compuesto por varios elementos, tanto tangibles como intangibles. Actualmente la naturaleza de la mayoría de estos elementos es difícil de entender, ya que difiere de nuestra concepción espiritual, por lo que no tenemos palabras exactas para designarlos.

Los egipcios pensaban que el espíritu humano se componía de varios elementos de los cuales, los más importantes son: ib, ka, ba, aj, ren, y sheut. Además de estos componentes estaba el cuerpo físico, llamado ja o jat (jau en plural), significando el conjunto de elementos corporales. También era posible adquirir, mediante un proceso de iniciación, el Aj (Akh) y el Sejem (Sekhem).

En los textos egipcios se suponía que el hombre poseía un cuerpo jat, un cuerpo espiritual sahu, "espíritu" ba, un "doble" ka, inteligencia ju, su sombra jaibit, una forma sejem, un corazón o mente ib, y un nombre ren. El cuerpo, liberado de la mayoría de las partes fácilmente corruptibles, para ser preservado, era limpiado con natrón, rellenado de especias y plantas aromáticas, envuelto con vendas de lino, y protegido por amuletos y textos religiosos, aguardando en su tumba la visita de su ba. Quizás preservado hasta que sucediera su resurrección.[1]

Levántate, Teti. Levántate poderoso fortalecido. Siéntate con los dioses, haz lo que hizo Osiris en la gran casa en Annu.

Cuerpo

Jat
en jeroglífico
K4
t Aa2

El cuerpo "físico", denominado Dyet por los egipcios, o Jat, Chat o Khat [3] si se hace referencia a un cuerpo momificado, es el elemento más tangible de los que componen el hombre.

Es inerte, un simple trozo de materia. Sirve de soporte físico para los demás elementos, por lo que debía de ser momificado para asegurar su incorruptibilidad, y de esa manera garantizar que continuara existiendo, incluso después del fallecimiento.

Véase: Cuerpo humano
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