Comisariado de propaganda (Generalidad de Cataluña)

El Comisariado de propaganda (en catalán:Comissariat de propaganda) fue una oficina de la Generalidad de Cataluña que desempeñó un papel propagandístico destacado durante la Guerra civil española. Sirvió de modelo para otras oficinas similares que se abrieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de los documentos relativos al comisariado se han perdido en el tiempo, por lo que se desconoce con exactitud todas las acciones que realizaron durante el periodo de su existencia.

Origen

El 3 de octubre de 1936 se creó la denominada Comisaría de propaganda mediante un decreto firmado por el entonces conseller primer Josep Tarradellas. Su principal propósito era el de difundir la realidad cultural catalana por el mundo a la vez que se elevaba el nivel cultural y físico del pueblo catalán. El comisariado era un órgano autónomo, dependiente del departamento de presidencia, que recibía fondos de la Consejería de Finanzas.

El 4 de octubre se designó como presidente del comisariado a Jaume Miravitlles ( Figueras, 1906Barcelona, 1988), miembro destacado de Esquerra Republicana de Cataluña. Miravitlles, que había estado exiliado en Francia durante la dictadura de Primo de Rivera, era un intelectual interesado por las ideas vanguardistas. Había sido miembro del comité ejecutivo de la Olimpiada Popular que tenía que celebrarse en Barcelona entre el 19 y el 26 de julio de 1936 como alternativa a los Juegos Olímpicos de Berlín y que no llegó a celebrarse por el Alzamiento nacional del 18 de julio. Miravitlles era también miembro del comité de milicias antifascistas.

El comisariado nació sin una definición clara de cuáles serían sus objetivos ni de cómo se realizarían ya que no existía ningún modelo parecido al que imitar. Dentro del territorio nacional se quería mantener el "entusiasmo del pueblo" mientras que las acciones en el extranjero estaban destinadas a fomentar la lucha antifascista. En su acta de fundación se hablaba de la realización de actos de propaganda, tanto en el frente como en la retaguardia. Para ello se valdrían de diversos medios:

  • Medios escritos, que incluían periódicos, revistas, carteles, libros, etc.
  • Medios gráficos, como la fotografía o el cine
  • Medios artísticos, que incluían la organización de actos como concursos, ferias o exposiciones
  • Medios hablados, valiéndose de la radio, conferencias, mítines o canciones
  • Medios deportivos, que debían estimular la cultura física.

El acta fundacional permitía también que el comisariado abriera oficinas en el extranjero en caso de que lo considerara necesario. Se abrieron oficinas en París, Londres y Bruselas. Las oficinas de Barcelona se instalaron en un punto muy céntrico de la ciudad, concretamente en el número 224 de la Avenida Diagonal (por entonces llamada avenida 14 de abril), lo que facilitó el acceso a intelectuales y artistas que terminaron colaborando con el comisariado. Estas oficinas se quedaron pronto pequeñas para los casi 300 trabajadores del comisariado. El restaurante la Puñalada y el Hotel Majestic, ambos en el Paseo de Gracia barcelonés, quedaron prácticamente requisados al servicio del comisariado.

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