Combate naval de Casma

Combate naval de Casma
Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana
Casma01.jpg
Combate naval de Casma.
Fecha 12 de enero de 1839.
Lugar Casma, Perú.
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias La armada chilena obtiene el dominio definitivo del mar por el resto de la guerra.
Beligerantes
Bandera de la Confederación Perú-Boliviana Confederación Perú-Boliviana Flag of Chile.svg República de Chile
Comandantes
Bandera de la Confederación Perú-Boliviana Juan Blanchet Flag of Chile.svg Roberto Simpson
Fuerzas en combate
Bandera de la Confederación Perú-Boliviana Corsarios al servicio de la Confederación
1 corbeta
1 bergantín
1 barca
1 goleta
59 cañones[1]
Flag of Chile.svg Armada de Chile
2 corbetas
1 barca[nota 1]
62 cañones
Bajas
más de 13 muertos y varios heridos[nota 2]
70 prisioneros, muchos de ellos heridos
1 bergantín capturado
8 muertos
8 heridos
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El combate naval de Casma tuvo lugar el 12 de enero de 1839 en la pequeña bahía de Casma, ubicada en el litoral peruano, a 370 kilómetros al norte de Callao. Este hecho forma parte de lo que se conoce como la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, en la que esta Confederación se enfrentó a la República de Chile y a los peruanos que eran contrarios al proyecto confederado del protector Andrés de Santa Cruz.

Tres naves de la Armada de Chile, bajo el mando del capitán de navío Roberto Simpson derrotaron a cuatro naves corsarias tripuladas por guarniciones de infantería peruana y marinería extranjera, principalmente de nacionalidad francesa,[nota 3] que se encontraban bajo el mando del marino y aventurero, también de origen francés, Juan Blanchet que estaba al servicio de la Confederación y operaba bajo su bandera.

Antecedentes

A finales de 1838, el general Andrés de Santa Cruz, jefe supremo de la Confederación Perú-Boliviana, al lograr retomar la ciudad de Lima tras la retirada estratégica de los restauradores al norte del Perú, se dio en la tarea de organizar en el puerto del Callao una fuerza naval que pudiera hacerle nuevamente frente a la escuadra chilena, que tras varias operaciones navales había logrado derrotar por completo a la Armada Confederada Perú-Boliviana y mantenía bloqueado los puertos peruanos.

Si bien tal medida resultó tardía, ya que el ejército chileno había desembarcado en territorio peruano y el dominio del mar por parte de Chile parecía indiscutible, una derrota de estos y la necesidad de nuevos refuerzos por mar hacia el Perú harían factible el uso de una fuerza naval que sea capaz de impedir el envió de estas fuerzas, capturando los transportes que lleven esas tropas; y además poder interrumpir las comunicaciones entre la armada y el ejército; y disputarle el dominio del mar a la escuadra chilena.

Organización de una escuadra corsaria para la Confederación

El protector Santa Cruz para dar comienzo a la creación en el puerto del Callao de una fuerza naval para enfrentar a la escuadra chilena se valió de un decreto que su gobierno emitió el 17 de junio de 1837, que autorizaba la guerra de Corso,[7] ofreciendo de esa manera halagos, elementos fiscales y recompensas a los particulares que estuvieran interesados. Ante ese llamado, varios extranjeros residentes en Lima y en el puerto del Callao se ofrecieron para armar y tripular buques mercantes para la guerra.

Es así, que varios comerciantes franceses de apellido Remy, Laurent, Nussard y otros armaron a la corbeta francesa Edmond con 25 cañones. De igual modo un norteamericano llamado John Eldredge puso su barca llamada Mejicana a disposición de Santa Cruz, y otros extranjeros, entre ellos el argentino Bedoya, armaron la goleta Perú[9]

Las primeras de estas naves en entrar en servicio con sus respectivas patentes de corso fueron la corbeta Edmond bajo el mando del mismo Blanchet y la goleta Shamrock o Perú bajo el mando del teniente 1° de origen inglés Guillermo Mason, que servía en la armada argentina, pero que había ingresado al servicio de la armada confederada con dicha clase militar, el 19 de abril de 1837.[nota 6] la que no pudo participar en las primeras operaciones corsarias, al no estar lista con anterioridad.

Primera incursión de los corsarios confederados y reacción chilena

El 24 de noviembre de 1838 las actividades de los corsarios empezaron, teniendo la misión de levantar el bloqueo naval del Callao que estaba de manera ininterrumpida desde el 1 de mayo de ese mismo año cuando el capitán de navío y jefe de la escuadra chilena Carlos García del Postigo lo estableció, y que en esos momentos lo sostenía el capitán de fragata Santiago Jorge Bynnon que había partido a ese lugar con el bergantín Aquiles (insignia) el 16 de noviembre debido a los aprestos enemigos. Bynnon reforzó el bloqueo que ya sostenían el capitán de corbeta Jorge Parker con la goleta Janequeo y el teniente 1° Leoncio Señoret Montagne con la goleta Colo Colo que se encontraban en esos momentos en pésimas condiciones. El resto de la escuadra chilena se encontraba en la costa norte del Perú prestando apoyo logístico al ejército restaurador comandado por el general Manuel Bulnes.

Juan Blanchet con la corbeta Edmond y la goleta Shamrock (o Perú) al mando del teniente 1° Guillermo Mason; y asistido también por tres lanchas cañoneras y varios botes armados al mando del capitán de corbeta peruano San Julian emprenden ese día (el 24 de noviembre) un combate con los bloqueadores, en la que finalmente, después de un corto intercambio de cañonazos con ellos las naves de Blanchet viraron de vuelta al fondeadero del Callao. Los buques chilenos que habían salido del fondedero por el peligro de los buques sutiles, dieron media vuelta para seguir a su enemigo hasta aproximarse a la cabeza de la isla de San Lorenzo, donde permanecieron el resto del día sin que las fuerzas navales confederadas tratasen nuevamente de salir del abrigo del puerto.[13]

El capitán Bynnon, quien el día anterior al combate ya había solicitado refuerzos al jefe de la escuadra Carlos García del Postigo manifestando no creerse con la capacidad de repeler un ataque enemigo con las fuerzas a su mando y atendiendo al mal estado en que se encontraban las goletas Janequeo y Colo Colo después de una larga campaña y de constantes servicios en la mar, pero sobre todo lo escaso de sus tripulaciones, lo que hacía, a juicio del comandante, muy peligroso e ineficaz mantener el bloqueo del puerto. Debido a esto resolvió, en acuerdo con los respectivos comandantes de los buques, suspender el bloqueo momentáneamente que se hacía desde la isla de San Lorenzo y dirigirse al puerto de Barranca, donde se encontraba parte de la escuadra al mando del capitán de navío Roberto Simpson, para equipar ahí las goletas y el bergantín Aquiles, a cuyo bordo se hacían sentir también algunas deficiencias.[15]

La decisión de levantar el bloqueo, en opinión de algunos historiadores chilenos era fruto de "una apreciación errada de la situación",[17] podía tener a medio plazo y a corto plazo para la corbeta Valparaíso al mando del capitán de corbeta Roberto Henson, que ignorante de la situación se dirigía como refuerzo al Callao donde esperaba reunirse con la flota bloqueadora. El 26 de noviembre el capitán Bynnon había zarpado hacia el Callao.

Por otra parte, en la noche del 28 de noviembre al no estar bloqueado el puerto del Callao, salió el comandante Blanchet a la mar con la corbeta Edmond bajo su mando y la goleta Shamrock comandada por Mason, con el objetivo de recorrer la costa hasta Paita en busca de transportes chilenos de los cuales estaban informados que navegaban en atención del ejército de puerto en puerto sin escolta y ajeno a todo peligro.

El 29 de noviembre, Bynnon durante su viaje al Callao se le unió Parker con la goleta Janequeo, procedente de Pachacámac, adonde fuera enviada anteriomente por Bynnon en busca de la Colo Colo, que cruzaba ahí en espera do la barca Santa Cruz, que el capitán Bynnon, antes de su arribo a Barranca, creía en viaje a Pisco. Inmediatamente hizo que la goleta Janequeo se adelantara al Callao aprovechando su calidad de velera para comunicarse con el capitán de la corbeta Valparaíso y ordenarle que viniese a las islas Hormigas que se había señalado como zona de encuentro. El día 30, estando Bynnon con el Aquiles a las 04:00 AM un poco al sur del islote el Pelado, se comunicó con el comandante de la corbeta americana Fálmouth que había salido el día antes del Callao, enterándose de ese modo Bynnon de la salida de los corsarios confederados y su dirección, por lo que hizo enviar un bote a la bahía de Samanco donde se debía encontrar parte de la escuadra chilena al mando de Simpson. Días más adelante, Bynnon se juntaría en las islas Hormigas con la corbeta Valparaíso; y las goletas Janequeo y Colo Colo para retomar el bloqueo, pero ante la salida de los corsarios se decidió ir hacia el norte con el objeto de proteger los transportes y batir al enemigo.

Paralelamente a estos hechos, los corsarios al mando de Blanchet estando navegando hacia el norte lograron sorprender el 30 de noviembre en el puerto de Supe al bergantín Arequipeño que el capitán Simpson había dejado en ese lugar antes de zarpar para la bahía de Samanco días antes. Este buque había sido entregado al gobierno restaurador del general Agustín Gamarra y tenía la misión de vigilar la zona costera. El comandante de esa nave, el capitán de corbeta peruano Juan Corrochano para evitar la captura de su buque pretendió vararlo en la costa pero Blanchet consiguío maniobrar rápidamente e interceptarlo antes de que lograra su objetivo. Seguidamente el bergantín fue abordado y capturado sin oponer resistencia, de los 51 miembros que componían la tripulación solo salvaron de ser prisioneros el capitán Corrochano y 8 marineros que se lanzaron al mar y lograron ganar la costa a nado.[18]

Asegurados los prisioneros y amarinado el bergantín, Blanchet se hizo nuevamente a la mar para proseguir su viaje al norte, y al día siguiente en la tarde mientras navegaba frente a las costas de Samanco divisó a dos transportes chilenos a los cuales dio caza y logró apresar; se trataba de la fragata Saldivar y el bergantín San Antonio, de 540 y 250 toneladas respectivamente.[19] Por suerte esos dos transportes navegaban sin tropas o pertrechos útiles para capturar, por lo que Blanchet al no haber nada útil en ellos y no disponer de gente para tripularlos, los incendió.

No satisfecho con esto, prosiguió Blanchet al norte buscando la oportunidad de sorprender otros buques aislados o a la escuadrilla de Bynnon que creía que se encontraba en reparaciones en alguno de los puertos de la zona, pero el 5 de diciembre a la altura del puerto de Santa se encontró con las fuerzas navales chilenas de la división de Simpson que días atrás se había trasladado de Samanco a ese lugar. Esta fuerza estaba compuesta por la corbeta Confederación (insignía) al mando directo de su jefe y la fragata Monteagudo al mando del capitán P. Martínez. El vigía del puerto a las 07:00 AM divisó desde el sur acercarse a los corsarios, y luego a las 11:00 AM divisó desde esa misma dirección a las fuerzas navales al mando de Bynnon, provenientes del Callao. Alertado Simpson por el vigía, zarpó con sus dos buques a mar abierto y después de cambiar señales y unirse a la escuadrilla de Bynnon, se dirigieron de manera conjunta a darle caza a los corsarios. Blanchet con su flota, que en esos momentos perseguía un transporte llamado Hope, al observar los movimientos de la escuadra chilena decide emprender inmediatamente la retirada hacia el suroeste a mar adentro, para no comprometerse en una acción arriesgada por la superioridad de los buques chilenos que le perseguían siendo estos las corbetas Confederación y Valparaíso, el bergantín Aquiles, la barca Santa Cruz y las goletas Janequeo y Colo Colo; quedando fondeada en el puerto de Santa, por orden de Simpson, solo la fragata Monteagudo por considerarla innecesaria en la persecución.

Durante esta persecución, Simpson por el poco andar de la corbeta Confederación se vio obligado a desistir de está volviendo al puerto de Santa convoyando al transporte Hope. Bynnon por su parte continuó con el resto de los buques la caza de los corsarios, pero después de varias horas las naves corsarias de Blanchet de mayor andar logran tomar distancia perdiéndolas de vista al anochecer. A pesar de no poder alcanzar a las naves principales de Blanchet, Bynnon que persistió en eso, logró apresar a las 21:00 PM a una goleta mercante paiteña que habían capturado los corsarios con anterioridad y que tenía a bordo parte de los oficiales y marineros tomados del bergantín Arequipeño. Luego de asegurar el mercante Bynnon decidió, ante la falta de víveres y aguada y lo arriesgado de seguir en la oscuridad y sin saber el punto fijo o nuevo rumbo de los corsarios, volver al puerto de Santa anclando al día siguiente. Por su parte el capitán Simpson logró reguardar los transportes cercanos para evitar ser capturados y había avisado con anticipación por medio de un bote enviado a Paita al comandante en jefe de la escuadra García del Postigo, que tenía bajo su mando las corbetas Libertad y Socabaya (sin cañones, convertido en buque hospital), sobre la presencia de los corsarios.

Luego de estos sucesos, las fuerzas chilenas llevarían a cabo un plan de acción para la amenaza de los corsarios. Para esto, el general Manuel Bulnes despacho a la costa al intendente general del ejército Victorino Garrido para que junto con el jefe de la escuadra García del Postigo tomaran de mutuo acuerdo las medidas para la seguridad de la escuadra chilena. Es así que entre las medidas tomadas por el mando chileno fue la de proteger sus transportes y líneas de comunicaciones[20] con sus buques de guerra en todo momento y también se tomó la medida, ante la posibilidad de que los corsarios pudieran incursionar en las costas chilenas amenazando el comercio y los puertos chilenos, de despachar al capitán de fragata Santiago Bynnon con el bergantín Aquiles, las goletas Janequeo y Colo Colo; y dos transportes a Chile para proteger las costas nacionales y también ante la necesidad de convoyar una división militar que se había organizado en la ciudad de Concepción y que estaría al mando del coronel Justo Arteaga. Esta fuerza de todas maneras no sería enviada a Perú producto de la posterior victoria alcanzada por el general Bulnes en Yungay. Esta fuerza naval zarpo rumbo a Chile en la noche del 7 de diciembre.

En cuanto a la flotilla del corsario Blanchet, luego de haber logrado escapar de la persecución de los buques chilenos, había regresado al puerto del Callao el 15 de diciembre siendo recibido con gran regocijo por su incursión en la costa norte. El general Bulnes había ordenado bloquear el puerto del Callao en ese momento pero producto de la reducción de la flota chilena por el envío de parte de ella a las costas de Chile y al no estar el resto de los buques en una buena situación al tener que proteger los transportes no se pudo llevar a cabo, limitándose la escuadra a proteger los transportes y las líneas de comunicación como se tenía pensado desde el principio, manteniéndose ahora la escuadra reunida en el puerto de Santa.

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