Columnas de Hércules

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Monumento a las Columnas de Hércules, en el Territorio Británico de Ultramar de Gibraltar.
Columnas de Hércules: El monte Musa y el peñón de Gibraltar
Columnas y lema «Plus Ultra» en el Ayuntamiento de Sevilla.
Detalle de las columnas en un mapa antiguo, la Tabula Peutingeriana.

Las Columnas de Hércules fueron un elemento legendario de origen mitológico, situado en el estrecho de Gibraltar. Era el límite del mundo conocido por los griegos hasta que, según el historiador griego Heródoto, Coleo de Samos lo atravesó[1] en torno al siglo VII antes de Cristo.

El fin del ecúmene (Imperio romano) hacia el oeste estaba marcado por el Promontorio Sacro[3] Dicho promontorio se situaba probablemente en Galicia. Sin embargo, las Columnas de Hércules sí que fueron un límite entre el exterior y el interior de la cuenca del Mediterráneo y, hasta 1492, se desconocía la existencia de un continente más al oeste de este mar, por lo que se ha relacionado a las Columnas con la frase latina Non Terrae Plus Ultra (no hay tierra más allá) y con el Plus Ultra (más allá) en el siglo XVI, en referencia a los dominios hispánicos más allá de este punto.

El nombre más antiguo que con seguridad alude a las mismas parte de los griegos, quienes las denominaron Στῆλαι Ἡρακλήϊαι o Ἡρακλέων στηλέων «Estelas de Heracles» y que los romanos después llamaron Columnas Herculis, o sea, Columnas de Hércules.

La columna norte (antiguo Kalpe o Calpe[4] ) ha sido disputada a través de la historia, siendo los dos candidatos más probables el monte Hacho (204 m) en Ceuta ( España) y el monte Musa (851 m) en Marruecos.

El décimo trabajo de Hércules

El mito de Hércules se cuenta de maneras ligeramente diferentes. En un arrebato de locura Heracles (Hércules) había matado a sus hijos. Recobrada la razón, el Oráculo de Delfos le había indicado que para purificarse, debería estar al servicio del rey de Tirinto, Euristeo, durante doce años. En otros casos, se cuenta que los doce trabajos mandados a Heracles eran necesarios para librarse de la esclavitud de Euristeo. Heracles era hijo de Alcmena, del linaje de Perseo, y de Zeus.[5]

Zeus había estado jactándose el día antes del parto ante otros dioses de que el hijo que iba a nacer reinaría sobre los demás descendientes de Perseo. Hera, que estaba celosa de Alcmena, fue a Argos, donde estaba la esposa del rey Esténelo (hijo de Perseo), que también estaba embarazada, y adelantó su parto a medida que atrasaba el de Alcmena.[5]

Euristeo enviaba a Hércules a lugares cada vez más remotos para cumplir con las tareas encomendadas. Su décimo trabajo fue ir a buscar el ganado de Gerión, también referido como Geríones. Heracles tuvo que viajar a los confines occidentales, hasta la isla de Eritea que pertenecía al hoy desaparecido archipiélago de las Gadeiras, en la actual bahía de Cádiz (España) Allí, un perro de dos cabezas emparentado con Cerbero y la Hidra guardaba los bueyes. Gerión era nieto de Medusa e hijo del guerrero Crisaor. Geríones tenía dos piernas, pero de cintura para arriba tenía tres troncos, seis brazos y tres cabezas. El trabajo consistía en derrotar a ese monstruo, coger los bueyes y traerlos a Micenas.[5]

En su viaje hacia el oeste Heracles atravesó el norte de Libia, donde venció al gigante Anteo, hijo de Gea y Poseidón. Heracles tomó prestada la Copa de Helios para navegar sobre el océano y llegar a la tierra de Gerión, la isla de Eritea, que, según Herodoto, es un enclave que se encontraba cerca de Gadeira.[6]

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