Colores litúrgicos

Casulla de color blanco (Abadía de Autrey, Francia).
Casulla (o planeta) de color morado, réplica de una de Paulo V.

Los colores litúrgicos son los colores específicos que se utilizan para la liturgia cristiana. Los colores sirven para subrayar las características de un tiempo determinado del año litúrgico, destacar una fiesta o feria dada del calendario o una ocasión especializada.

Liturgia del rito romano

Las rúbricas generales del misal romano, recordadas por el motu proprio Rubricarum instructum de Juan XXIII, indican los colores utilizados en los ornamentos propios de la liturgia del rito latino.[1]

Los ornamentos del altar, del celebrante y de los ministros deben ser del color propio del Oficio y de la Misa del día o de otra Misa que haya de celebrarse, según el uso de la Iglesia romana, la cual acostumbró usar cinco colores: blanco, rojo, verde, morado y negro. Conservan, sin embargo, todo su valor, los indultos y las costumbres legítimas acerca del uso de otros colores. Si, en alguna parte, en las regiones de misiones, por una tradición probada, la significación de uno u otro color litúrgico de la Iglesia Romana choca con la significación congénita de esos pueblos, se otorga la facultad al Congreso episcopal de la misma región o de la mayor parte del territorio, si así conviene, de cambiar dicho color por otro más apto; sin embargo, no se lleve a efecto sin antes consultar a la S. Congregación de Ritos.[2]

Los colores

Juegos de ornamentos de color rojo y verde
Casulla de color rosa o salmón, mitigación de penitencia.
  • Blanco: este color representa a Dios. Simboliza la alegría, pureza, tiempo de júbilo y la paz. Se usa durante el Tiempo de Pascua y el de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor Jesucristo no relacionadas con la Pasión (Sagrado Corazón de Jesús, Ascensión, Cristo Rey), en las celebraciones vinculadas con la institución o culto de la Eucaristía (Misa de la Cena del Señor, Corpus Christi), en las fiestas y solemnidades en que se celebra a la Virgen María, a santos que no murieron mártires (por ejemplo, San José, San Juan, apóstol y evangelista), a santos ángeles y arcángeles, y la Natividad de San Juan Bautista. También en la solemnidad de Todos los Santos, en las fiestas de san Juan Evangelista, de la Cátedra de san Pedro y de la Conversión de san Pablo. También se utiliza en la celebración del bautismo y el matrimonio.
  • Sacerdote celebrando misa de réquiem con ornamentos negros.
    Negro: este color simboliza el luto y el sufragio por los difuntos, por lo que se usa en las celebraciones exequiales y en los entierros. Tras la reforma litúrgica de Pablo VI, su uso es potestativo en lugar del morado. En el rito romano ordinario, así como en el rito romano tradicional se usa el Viernes Santo y las misas de Réquiem o de difuntos, inclusive la festividad del 2 de noviembre, los fieles difuntos, aunque para el rito ordinario romano su uso es facultativo. En algunas tradiciones católicas europeas y americanas también se usa para conmemorar a la Virgen María de los Dolores el 15 de septiembre.[cita requerida]
  • Morado: este color simboliza preparación espiritual y penitencia. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente. También se usa en la administración del sacramento de la penitencia y en general en todo tipo de actos penitenciales. Desde la reforma litúrgica se dispone su uso para los sufragios por los difuntos. Según el calendario litúrgico tradicional también se usa en las temporadas de petición. Cabe mencionar que tanto el Lunes, Martes y Miércoles Santo se usa el morado porque sigue siendo tiempo de Cuaresma.
  • Verde: este color simboliza la virtud de la esperanza. Es usado durante el Tiempo Ordinario, después de Navidad hasta Cuaresma, y después del Tiempo de Pascua hasta el Adviento, en los domingos y en aquellos días que no exigen otro color. Es tiempo de esperanza por la venida del Mesías y por la Resurrección salvadora respectivamente.
  • Rojo: este color simboliza la sangre y la fuerza del Espíritu Santo. Se refiere a la virtud del amor de Dios. Es usado principalmente en las fiestas de la Pasión del Señor como el Domingo de Ramos y el Viernes Santo. También en fiestas del Espíritu Santo como el Domingo de Pentecostés, y en las fiestas de Apóstoles y Evangelistas y en las celebraciones de los santos mártires. También en la administración del sacramento de la Confirmación y en las liturgias dedicadas a los instrumentos de la Pasión. En la Santa Sede se usa para las exequias de los cardenales o del sumo pontífice.
  • Rosa: este color simboliza una relajación del rigor penitencial y se utiliza potestativamente en la misa del domingo Gaudete (tercer domingo de Adviento) para indicar la cercanía de la Navidad y el domingo Laetare (el cuarto de Cuaresma) por la cercanía de la Pascua.

Otros colores

Otros colores son el azul, que es un privilegio y el color oro y plata que son tolerados. Por tanto no son verdaderos colores litúrgicos.[3]

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