Colegio de Patafísica

El Colegio de Patafísica (en francés, Collège de Pataphysique) es una sociedad fundada el 11 de mayo de 1948 (22 Palotin del 76, según el calendario patafísico) en París, como irónica contraposición a las academias de arte y ciencias del tipo del Collège de France. Fue instaurado en conmemoración a los cincuenta años del doctor Faustroll, el personaje principal de la novela Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry, por Iesu Maria Tlecl, anagrama de Maurice Saillet, en la librería de Adrienne Monnier.[1]

Se entiende por patafísica una contracción de la frase epí ta metá ta physiká, «lo que está alrededor de lo que está más allá de la física». Alfred Jarry retoma una serie de postulados científicos que dan cuenta de la Patafísica como ciencia que regula las excepciones, proclamándola desde entonces como «ciencia de las soluciones imaginarias». No hay comparación entre lo particular y lo general, se excluye cualquier reminiscencia de una generalidad o universalidad. incluso la patafísica no es objeto de teorización de sus contenidos ni de ningún otro aspecto, es la patafísica la que «teoriza» sobre las particularidades.

A partir de la obra y sus postulados patafísicos, y más aún después de la muerte del autor, un conglomerado de escritores surrealistas y vanguardistas se hicieron cargo de retomar aquellos estudios y hacer trascender la ley de la excepcionalidad, creando colectivos artísticos que se encargaran de la patafísica. Es por esta razón que con la creación de colegios e institutos se dedican mayormente a hacer uso de aquel legado artístico, transgresor y pilar del absurdo que deja en la historia la obra de Alfred Jarry.

Colegio patafísico de París

Esta institución se encarga, principalmente, de perpetuar la ciencia creada por Alfred Jarry, y de maquinar eruditos estudios sobre ciencias inventadas e inútiles. De hecho, el Collége de Pataphysique se presentó, por principio, como una «Sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles». Muchas veces estas ciencias, o investigaciones, no eran más que meros retruécanos rimbombantes y provocativos, sin ninguna función o profundidad más allá de su nombramiento (algunos ejemplos: Liricopatología y Clínica de los retoriconosos, Cocodrilología, Pedología y Adelfismo, Cinematografía y Onirocrítica, Aliética e Ictibalística, Tonosofía Africana, Alcoholismo estético, Aniñamiento voluntario e involuntario, etc).

Estas ciencias imaginarias y otros constructos, tales como la exposición de los órdenes jerárquicos dentro del Colegio y otras obras, eran explicadas y distribuidas en series de revistas confidenciales, de tirada muy limitada, en las cuales dejaban enigmas, incongruencias, misterios y palabras altamente eruditas. Todo en consideración de un lector apropiado, que se atreva a captar los postulados del Colegio.

A finales de 1974 (debido a la muerte de muchos de sus miembros e investigadores) el Colegio Patafísico decide ocultarse, por un tiempo indeterminado. Este acontecimiento es recordado como "Periodo de Ocultación". Sin embargo, el legado y el paréntesis que deja en la historia esta decisión, motiva a muchos personajes, en diferentes lugares del mundo, a intentar recobrar la institución. Uno de los personajes más relevantes y fundamentales fue Fernando Arrabal, quien es, prácticamente un precursor del renacimiento de la era Patafísica. Finalmente, el 20 de abril de 2000 (1 palotín 127, y San Cocodrilo, del calendario patafísico) se celebra la "Desocultación" del Colegio, el cual anunciaba una exposición de "Agujeros, Nadas y Espejismos", que nadie pudo encontrar. A la par con la "Desocultación" se elige por "Presidente Transitoriamente Perpetuo" a Lutembi, un cocodrilo que habita en las orillas del lago Victoria.

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