Colegio Cardenalicio

Funeral de Juan Pablo II, el Colegio Cardenalicio (vestimenta roja) ocupa las primeras filas.

El Colegio Cardenalicio o Sacro Colegio es un consejo de alta jerarquía eclesiástica integrado por todos los proclamados cardenales de la Iglesia católica.

Su función consiste en elegir al sumo pontífice en caso de fallecimiento o renuncia del anterior, así como brindar asesoría y consejo al Papa, tanto sobre el gobierno de la institución y asuntos relacionados con el sistema de creencias del catolicismo, como sobre cualquier otro tema de su interés.

A la fecha, y tras el consistorio celebrado por el Papa Francisco el 28 de junio de 2017, el Colegio está constituido por 224 cardenales, de los cuales 121 serían electores en caso de un eventual cónclave mientras que los 103 restantes son no electores por haber cumplido 80 años.[1]

Consistorios

Los consistorios son reuniones formales del Colegio Cardenalicio de la Iglesia católica. Tienen lugar en el Vaticano y los convoca el papa. Se distingue entre consistorios ordinarios y extraordinarios. A los primeros acuden sólo los cardenales residentes en Roma, mientras que a los segundos deben asistir obligatoriamente todos los cardenales.

El consistorio es también la ocasión solemne en la que se nombra a los nuevos cardenales. El Código de Derecho Canónico prevé que dicho nombramiento tenga lugar en presencia del Colegio. Los nombres de los nuevos miembros, generalmente, se anuncian de antemano, pero solo la publicación formal del decreto papal durante el consistorio produce efectos jurídicos. Existe una notable excepción: los cardenales cuyo nombre no es revelado por el papa por razones particulares, normalmente, de carácter político (los llamados cardenales in pectore), tienen la antigüedad y precedencia correspondientes al momento en que el romano pontífice, sin desvelar su nombre, anunció su incorporación al Colegio.

Los nuevos cardenales reciben sus anillos, birretas y solideos. El solideo y la birreta son de color púrpura, el color distintivo de los cardenales, razón por la cual también se les llama purpurados. Según la tradición, cada nuevo cardenal recibe en el consistorio la titularidad de una iglesia de Roma, como símbolo de la unión de los cardenales con el papa. Cuando los miembros del Colegio Cardenalicio se reúnen para la elección de un nuevo pontífice, la asamblea toma el nombre de cónclave y se regula por normas especiales

Antes del Concilio Vaticano II, el consistorio para el nombramiento de nuevos cardenales se desarrollaba en tres momentos: el «consistorio secreto», en el cual el papa anunciaba a los elegidos; el «consistorio público», durante el cual los nuevos cardenales recibían del papa la birreta; y la «imposición del capelo», que podía tener lugar en cualquier momento posterior al consistorio.

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