Colegiata de San Antolín

Colegiata de San Antolín
Bien de Interés Cultural
3 de junio de 1931
RI-51-0000991
Colegiata de San Antolín (2009).jpg
Tipo Parroquia
Advocación San Antolín
Ubicación Bandera de Medina del Campo (Valladolid).svg Medina del Campo,
Banderaprovvalladolid.svg  Valladolid,
Flag of Castile and León.svg  Castilla y León,
Flag of Spain.svg  España
Coordenadas 41°18′28″N 4°54′56″O / 41.307777777778, 41°18′28″N 4°54′56″O / -4.9155555555556
Uso
Culto culto diario
Diócesis Valladolid
Arquitectura
Construcción siglo XVI- siglo XVIII
Estilo arquitectónico gótico, Renacimiento
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La colegiata de San Antolín es, junto con el Castillo de La Mota, el edificio histórico más importante de Medina del Campo. Se encuentra situado en la plaza mayor de la localidad y, aunque la parte principal es característica del gótico final, la construcción es compleja, abarcando estilos desde principios del siglo XVI hasta el siglo XVIII, e incluso modificaciones posteriores, muchas de ellas debidas a necesidades de mantenimiento y reparación (si bien, todavía en 1903 se remodeló una capilla para enterrar a uno de sus párrocos).

A pesar del nombre con el que se la conoce popularmente, el templo actualmente es una más de las parroquias de Medina; la categoría de colegiata con abadía libre y exenta le fue otorgada por el papa Sixto V en 1480, a instancias de los Reyes Católicos, quienes, a su vez se hicieron eco del antiguo señor de la villa, Fernando de Antequera (después rey de la corona de Aragón) y de su esposa Leonor Urraca de Castilla que deseaban , incluso, levantar una catedral . Se cuenta que Doña Leonor, acudía diariamente a oír misa desde el antiguo Palacio Real y en ocasiones (por seguridad) se desplazaba en su carroza, por un entramado de grandes bodegas que en ese trayecto había . En 1851 el edificio fue rebajado a la categoría de Parroquia Mayor, perdiendo sus privilegios.

El origen de esta iglesia se remonta al siglo XII, cuando la villa fue repoblada por numerosas comunidades venidas del norte, al amparo de los fueros y libertades de lo que era la cabecera de una importante Comunidad de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana. Se sabe que acudieron gallegos, leoneses, asturianos, vascos, navarros y francos, y que cada grupo se asentó alrededor de su propia parroquia, siendo una de ellas la de San Antolín, fundada por gentes procedentes de Palencia, de ahí que eligieran la advocación al santo patrono de su ciudad de origen. No quedan, sin embargo, restos del primer edificio, sólo documentos, el más antiguo de los cuales data de 1177, nombrándose la parroquia de «Sancto Antonino».

El edificio actual es bastante complejo, como se ha comentado, debido a la falta de unidad estilística. Aparte del templo propiamente dicho, con su capilla mayor y otras muchas secundarias, consta, como templo anejo, de la Capilla de las Angustias; además de la sacristía, las estancias dedicadas a diversas cofradías y canonjías (habiendo perdido la sala capitular, pues en su lugar se levantó una capilla privada), una torre-campanario y varias fachadas: la principal es la que da a la plaza, con su propio atrio abierto o lonja de jurisdicción eclesiástica.

Cronología

Bóvedas.

La parte principal de la Colegiata de San Antolín se puede situar en el siglo XVI con rasgos propios del Gótico tardío y del Renacimiento. En 1503 constan documentalmente las gestiones de ampliación con objeto de dotar al templo de la envergadura de su categoría de colegiata y en 1521 figura como maestro de obra Juan Gil de Hontañón, momento en el que ya se había terminado la capilla mayor.[1] Desgraciadamente no hay documentación sobre quien se encarga de la construcción la muerte de Juan Gil. Se sospecha, que, en 1531, lo haría su hijo, el prestigioso arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón; sin embargo no se ha podido confirmar. Se sabe que por esas fechas Gil de Hontañón está saturado, pues trabajaba simultáneamente en un importante número de obras entre las que destacan, cuando menos, las catedrales de Valladolid, Segovia y Salamanca, por citar sólo las más importantes, lo que hace difícil imaginar que aceptara dirigir también el diseño del templo medinense.

Detalle del atrio (con una gárgola) y el balcón de la Virgen del Pópulo.

Del siglo XVI son muchas de las pequeñas capillas de la nave del Evangelio, algunas tan destacadas como la del Cristo de la Paz, la de Jesús atado a la Columna o la de Nuestra Señora del Pópulo, hoy muy alterada, pero de gran importancia por tener un altar exterior, en un balcón, con una imagen de la Virgen, desde el que se cantaba misa en época de las Grandes Ferias del Reino para que pudieran escucharla todos los mercaderes sin necesidad de abandonar sus puestos de venta.[2]

En el siglo XVII se documenta el cierre de los pies de la iglesia, a cuenta del arquitecto Andrés Gómez de Cisniega ( 1636). También en ese siglo se fechan algunas de las capillas barrocas de la nave de la Epístola, la de los Medina, dedicada a San Pablo, la de los Hernández de Paz con la advocación de la Virgen de Montserrat, la de los Quiñones o del Santo Cristo de la Concepción. La sacristía se levantó poco después. A finales de la misma centuria se levantan las estancias de la Cofradía del Santísimo Sacramento, con su gran balconada hacia la plaza mayor, destinada a presenciar las ceremonias que allí se celebraban, el salón de cabildos y la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias (una auténtica iglesia aneja de estilo barroco exaltado coronada con una ornamentadísima cúpula encamonada).

En el siglo XVIII se transforma la portada principal, dotándola de un acceso de mayor tamaño y una fachada de piedra (en contraste con el resto del edificio que es de ladrillo) en la que destacan las columnas exentas y varios cuerpos con decoración escultórica. En estas obras se aprovecharon muchos elementos anteriores, por ejemplo, algunas gárgolas sirvieron de remate a los pilares que delimitaban el atrio. Asimismo hay fragmentos de cornisa de la antigua fachada gótica en el paramento del zócalo y las escalinatas de acceso desde la plaza.

Ya en pleno siglo XX, Durante la Guerra Civil española, se instaló en el campanario un puesto anti-aéreo dotado de una ametralladora, que según testimonios directos, no llegó a disparar.[3]

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