Colapso económico de la Unión Soviética

El colapso económico de la Unión Soviética fue una crisis que ese país sufrió a fines de los años 1980. Consistió en importantes cambios en su economía, que condujeron a su disolución como unidad política centralizada. Esta se oficializó el 8 de diciembre de 1991 con el Tratado de Belavezha, que firmaron los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia. La antigua URSS dio lugar a varios países independientes, que experimentaron severísimas contracciones de sus economías durante su tránsito al capitalismo.

Tras la disolución de la URSS, Rusia, la heredera natural del poder soviético, se convirtió en un país radicalmente diferente. En 1997, su PIB era algo más de la mitad de los niveles de 1989. Uzbekistán donde el PIB de 1997 era alrededor de un 80 % del de 1989 fue una de las ex repúblicas soviéticas menos afectadas. Armenia o Georgia fueron las más afectadas el PIB de 1997 se encontraba en torno al 30 % del de 1989.

Reacciones frente al colapso e interpretaciones

La discusión teórica sobre las causas del colapso ha estado marcada por la ideología con la que se ha analiza el fenómeno.[3]

Other Languages