Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Valladolid)

Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Sede canónica Iglesia Penitencial de Jesús (Calle Jesús, junto a la Plaza Mayor)
Localidad Valladolid
País España
Fundación 1596
Pasos Cinco
Alcalde Presidente Jaime Rodríguez Lozano
Túnica       Capirote y túnica morados      Cíngulo dorado      Guantes y bocamangas blancos      Zapatos negros
Procesiones
Día y hora Via-Crucis Procesional ( Miércoles Santo, 20:30)
Día y hora Peregrinación del Silencio ( Jueves Santo, 23:00)
Día y hora Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor ( Viernes Santo, 19:30)

Uniforme de Nuestro Padre Jesús Nazareno.svg

http://www.nazarenovalladolid.com
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La Insigne Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno, fundada en 1596, es una de las 20 cofradías que existen, en la actualidad, en la Semana Santa de Valladolid. Cofradía de gran arraigo y tradición, es una de las cinco penitenciales históricas. Su imagen titular, Nuestro Padre Jesús Nazareno (Escuela Castellana, Siglo XVII), es una de las imágenes con mayor devoción de la Ciudad.

La Cofradía tiene su sede, desde 1676, en la iglesia Penitencial de Jesús, situada junto a la Plaza Mayor de Valladolid. Sale a la calle el Miércoles Santo, en la Procesión del Vía-Crucis Procesional; el Jueves Santo, en la Procesión de la Peregrinación del Silencio; y el Viernes Santo, en la Procesión de la Sagrada Pasión del Redentor. Los "Nazarenos", como se les conoce, siempre destacan por la seriedad y silencio de las interminables filas de cofrades, así como por su peculiar forma de desfilar con las manos entrelazadas sobre el pecho en una actitud de oración.

Aparte de la Semana Santa, la Cofradía destaca por el Solemne y Tradicional Besapié a la imagen de Jesús Nazareno que se celebra cada primer viernes del mes de marzo. Año tras año, desde 1715, miles de fieles y devotos acuden a besar el pie de la imagen en un día que marca el inicio de los actos de Cuaresma en la capital castellana. El pasado año, al cumplirse el 300 aniversario de esta efeméride se organizaron numerosos actos, destacando la presencia en ellos del Cardenal-Presidente de la Conferencia Episcopal Española Ricardo Blázquez, cuatro Obispos y la Ministra de Agricultura.

Pero la Cofradía extiende su actividad y transcendencia mucho más allá de la Semana Santa, desarrollando a lo largo del año una intensa labor religiosa, social, caritativa y cultural, con amplia repercusión en la Ciudad. Entre los principales actos propios destacan el Quinario a Nuestro Padre Jesús Nazareno, los Triduos al Cristo de la Agonía, el Cristo del Despojo y la Virgen de la Soledad, la Fiesta de Gloria, la celebración del Dulce Nombre de Jesús, el Concierto de Cuaresma, el Solemne Descenso del viernes de Dolores o el Pregón Nazareno.

Entre los Cofrades de Honor destacan el Excmo. Ayuntamiento de Valladolid y el Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, cuyos miembros escoltan todas las salidas a la calle del Paso Titular.


Historia

Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Siglo XVI

En 1596 fue fundada esta cofradía en el Convento de los Agustinos Calzados. Allí, por aquél entonces, ya existían asociaicones devocionales como la de la Cinta de Nuestro Padre San Agustín y Santa Mónica o la de Ánimas de San Nicolás de Tolentino. Pudo partir de los capítulos reunidos de los frailes agustinos el aliento hacia una cofradía que, como así ocurrió, reuniese las devociones anteriormente vinculadas. Se resaltaba en las Reglas y Constituciones la obligación de sus cofrades de seguir fieles a Jesús con la Cruz a cuestas, estableciendo una unión con las cofradías propias de los frailes agustinos y la obligación de salir en procesión.

Según María Antonia Fernández del Hoyo, existía una capilla muy próxima al crucero que se denominaba de San Juan Crisóstomo, San Nicolás de Tolentino o de Jesús Nazareno, aunque también menciona otra de Jesús Nazareno y después de Santa Mónica, donde según el Libro Becerro de este convento, residía la cofradía de los Nazarenos:

En que tiene los pasos para la procesión que saca dicha cofradía de este convento el viernes santo por la mañana y las cruces para los que vienen con túnicas moradas en la capilla de los Peñaranda en el claustro y aunque este convento solía ir en la procesión, se ha dejado por las diferencias que había con la parroquia de San Julián sobre los lugares

Es decir, sobre las preeminencias. Al principio, los tres pasos procesionales con los que contaban eran de papelón.

Siglo XVII

Pronto van a surgir las desavenencias con los frailes. Lo que anteriormente se había llamado Junta de Oficiales de la Cofradía se convirtió en Cabildo de Gobierno, en el que se omitió la presencia de un representante de la comunidad religiosa. Las reuniones dejaron de celebrarse en el Convento para tener lugar en la cercana parroquia de San Julián (hoy desaparecida), en la calle de la Encarnación, o en la ermida de Nuestra Señora del Val.

Fijándose los cofrades en la disponibilidad de espacios por parte de las otras cofradías penitenciales, se creyó oportuno considerar la posibilidad de construir una casa y sala de cabildos, así como un hospital. En 1627, el regidor Andrés de Cabezón ofreció suelo a la Cofradía en la Rinconada para ello, contribuyendo con su hacienda e incluso dejando unas memorias, en el caso de convertirse en patrono del templo.

La primera ruptura seria entre los agustinos y la cofradía de Jesús Nazareno se produjo en 1651, aunque ambas partes comprendieron que debían continuar manteniendo sus relaciones. En esta fecha la Cofradía comenzó a construir una sede propia que concluiría en 1676. El 3 de abril del mismo, Viernes Santo, los cofrades salieron del convento en su procesión al amanecer para no volver a su sede, instalándose en la nueva iglesia. Se promulgó una nueva Regla y se declaró enfrentamiento abierto con los frailes agustinos, el cual culminó en 1684 cuando hubieran de devolver sus pasos procesionales.

Estos pasos eran el primitivo del Despojo, debido a Melchor de la Peña (h. 1629) y que no ha llegado hasta nuestros días; un nazareno de Pedro de la Cuadra (h. 1600-1620); y el paso grande del Crucificado, conocido hoy como Sed Tengo, conjunto de seis figuras debido a Gregorio Fernández (1612-1616). Los dos últimos se encuentran actualmente en el Museo Nacional de Escultura y desde principios del siglo XX son procesionados por otras dos cofradías.

Se encargó a Juan de Ávila una nueva escena del Despojo y a Juan Antonio de la Peña un crucificado aún vivo y agonizante (conocido como Cristo de la Agonía), comprando sayones a los agustinos para completar la escena. Muy probablemente también Juan Antonio de la Peña –o Alonso de Rozas- pueda ser el autor de la actual talla de Jesús Nazareno, siguiendo el modelo anterior de Pedro de la Cuadra.

Siglo XVIII

A principios del siglo XVIII, la Cofradía emprendió la realización del primitivo retablo barroco del Nazareno. La escultura del mismo es encomendada a un cofrade, como lo eran casi todos los imagineros, José de Rozas, el cual recibió la vara de Alcalde de la cofradía. Entre las tallas con las que contaba, se hallaban los apóstoles Pedro y Pablo que aún hoy podemos contemplar. Ventura Pérez subraya la inauguración de este retablo en 1716, tras haber sido dorado.

También surge a principios de este siglo la devoción a la Virgen de la Soledad, imagen de vestir representando a la Madre de Dios con las ropas de viuda española. Una imagen de ella, bajo la advocación del Sacro Monte Calvario y autor anónimo, fue colocada por dos cofrades en 1706, dando lugar a una notabilísima presencia en la trayectoria espiritual de la cofradía. Colocada en un retablo barroco en el lateral izquierdo de la iglesia, en la parte inferior, a modo de sepulcro y dentro de la urna, se situó un Cristo Yacente debido a Pedro de Ávila. El retablo es coronado por una imagen de la Fe.

Un incendio de 1799 condujo a la desaparición de diferentes obras artísticas, incluida la imagen del imagen principal del paso del Despojo, si bien dejó subsistente el citado retablo con la Soledad y el Yacente.

Siglo XIX

El siglo se inicia con las reparaciones de los daños causados por el incendio. En primer lugar, se encarga a Claudio Cortijo la realización de una nueva imagen de Cristo para la escena del Despojo. Respecto a los retablos, severamente deteriorados, los cofrades consideraron que era el momento de vender lo que de ellos había subsistido, conservando las mencionadas tallas de los Príncipes de los Apóstoles. Los nuevos retablos fueron realizados en alabastro y estilo neoclásico. El mayor fue colocado en 1817, fecha también aproximada para los dos colocados en los laterales. Los medallones del ático representan las Sagradas Familias de Jesús y de María, una reunión iconográfica que no fue extraña, ni siquiera en Valladolid.

La Cofradía participó en la primera Procesión General de Viernes Santo de 1810 (entonces conocida como del Entierro) con su imagen titular, y lo ha seguido haciendo hasta hoy.

Con la recogida que la Real Academia de Bellas Artes y el Museo Provincial de Bellas Artes (hoy Museo Nacional de Escultura), permanecieron en la iglesia las tallas centrales o de devoción. Ya en el siglo XX, el conjunto del Despojo, completado con un Ecce-Homo de Francisco Alonso de los Ríos (último cuarto del siglo XVII) siguiendo criterios artísticos, es procesionado por la Cofradía de Cristo Despojado.

Siglo XX

La Cofradía mantuvo su salida al amanecer de Viernes Santo, en la procesión denominada de Oración y Sacrificio y su participación en la General en la tarde. Con la reorganización de la Semana Santa por el Arzobispo Remigio Gandásegui, comenzó a celebrar un Vía Crucis Procesional en la tarde de Miércoles Santo. En 1954 añadió la Procesión del Silencio, en la que en la noche del Jueves Santo acuden a la Catedral para hacer Estación de Penitencia ante el Santísimo. Ambos desfilea gozan hoy de gran arraigo en la ciudad.

Siglo XXI

En 2001 comenzó a celebrar el Pregón Nazareno el miércoles previo al besapié a Jesús Nazareno (primer viernes de marzo).

Consolidados los desfiles de la tarde del Miércoles y de la noche del Jueves, la Cofradía consideró oportuno suprimir la Procesión de Sacrificio y Penitencia de la madrugada del Viernes, evitando realizar dos desfiles procesionales con un intervalo de cuatro horas.

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