Coalición del Norte

En 1840, las provincias conformadas en la Coalición del Norte en celeste y las provincias conformadas en la Liga Federal lideradas por Juan Manuel de Rosas en rosado, ambas eran parte de la Confederación Argentina.

La Coalición del Norte fue una alianza entre las provincias del norte de la Confederación Argentina, establecida a principios del año 1840 para oponerse a Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de la Confederación. Sus fuerzas militares participaron en la guerra civil hasta su derrota ocurrida en septiembre de 1841. La Coalición llegó a controlar seis provincias simultáneamente, y pretendió aliarse con la aislada provincia de Corrientes, cuyo gobernador también era enemigo de Rosas.

Situación de la Argentina en 1840

La Argentina llevaba ya más de dos décadas sin un gobierno centralizado y sin una Constitución, si se exceptúa el corto período de la presidencia de Bernardino Rivadavia, que no fue reconocida en todo el país. El gobernador porteño, Juan Manuel de Rosas, había sido legítimamente electo en su provincia y las demás le habían delegado el manejo de las relaciones exteriores y la paz y guerra.[1]

Rosas había logrado poner a varios de sus aliados de gobernadores en diversas provincias, como la de Córdoba, donde gobernaba Manuel López, alias "Quebracho", y San Juan, donde lo hacía era Nazario Benavídez. En su propia provincia, Rosas gobernaba con la ‘‘"suma del poder público"’’, es decir, con absoluta discrecionalidad y sin obligación de dar cuenta de sus actos a nadie.

Durante la década de 1830, después de la derrota de la Liga Unitaria del Interior, el partido federal dominó todas las provincias argentinas bajo la dirección de tres caudillos: Rosas en Buenos Aires, Facundo Quiroga de La Rioja, y Estanislao López, de Santa Fe.

La muerte de Quiroga en 1835 dejó el control del norte al gobernador de la provincia de Tucumán, Alejandro Heredia, quien tras la declaración de guerra por parte de Rosas al presidente de la Confederación Peruano-Boliviana, Andrés de Santa Cruz, del 19 de mayo de 1837, fue puesto a cargo de las operaciones como comandante del Ejército del Norte. Heredia reemplazó a los gobernadores de Salta, Jujuy y Catamarca por jefes militares adictos. Su política fue particularmente permisiva para con los unitarios, y bajo su mando no hubo más problemas que la guerra entre Salta y Jujuy, la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y los conflictos que el propio Heredia fomentaba para imponer su autoridad en las provincias vecinas.

A fines de 1838, Heredia fue asesinado por un oficial descontento, apoyado por algunos personajes del partido unitario (o al menos liberal) que estaban en Tucumán bajo su protección. Entre ellos tuvo un papel destacado el joven Marco Avellaneda, hijo de un ex gobernador de Catamarca. Después de la muerte de Heredia, el poder en Tucumán pasó paulatinamente a un grupo liberal, y lo mismo sucedió en las provincias que el tucumano había controlado.

En todo el país había grupos de opositores que pretendían forzar un cambio de política, entre los cuales el más destacado era la Asociación de Mayo, dirigida en Buenos Aires por Esteban Echeverría. Pero la persecución de Rosas a sus opositores los obligó a conspirar en su contra o exiliarse, generalmente en Montevideo. En las provincias del interior, en especial las del noroeste del país, la persecución no era tan acentuada, y esos grupos estaban muy cerca del poder, cuando no formando parte de los gobiernos provinciales.

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