Clodio

Publio Clodio Pulcro (en latín, Publius Clodius Pulcher; Monte Palatino, Roma, 92 a. C.- Bovillae, actual Marino, 18 de enero de 52 a. C.)[1] fue un político romano de la etapa final de la República. Perteneciente a la rica familia patricia de los Claudios Pulcros, era hijo de Apio Claudio Pulcro y de Cecilia Metela. Cambió la pronunciación de su nombre, Claudio, a Clodio (Clodius en lugar de Claudius en latín), para adaptarlo a la de las clases bajas, como hizo también su hermana Clodia, adoptando la forma popular de su nombre en lugar de Claudia. Se casó con Fulvia y tuvo una hija, Clodia Pulcra, brevemente casada con Octavio.

Juventud

Su carrera militar fue generalmente mediocre, luchando en la Tercera Guerra Mitridática contra Mitrídates VI del Ponto a las órdenes de su cuñado Lucio Licinio Lúculo. Sin embargo, considerándose tratado con poco respeto, instigó una revuelta de los soldados. Otro cuñado, Quinto Marcio Rex, gobernador de Cilicia, le otorgó el mando de su flota, si bien Clodio acabó siendo capturado por los piratas cilicios. Tras su liberación marchó a Siria, donde cerca estuvo de perder la vida durante un motín, del que fue señalado de nuevo como instigador.

A su regreso a Roma en 65 a. C. prosiguió su cursus honorum, procesando a Catilina por extorsión, pero acabó siendo sobornado por éste, obteniendo su absolución. No parece haber razones para creer que Clodio estuviera involucrado en la conjura de Catilina de 63 a. C.; en realidad, de acuerdo con Plutarco, prestó ayuda a Cicerón, actuando como uno de sus guardaespaldas.[2]

No obstante, en diciembre de 62 a. C. el escándalo de los misterios de Bona Dea supuso una brecha en la relación entre Cicerón y Clodio. Vestido como una mujer (ya que no se permitía la presencia de hombres en este tipo de misterios), Clodio entró en la casa de Julio César, en ese momento pontifex maximus, cuando los misterios se estaban aún celebrando. En ese momento se especuló con que Clodio se había disfrazado así para intrigar con Pompeya, la esposa de César, con quien tendría una relación. Fue descubierto y llevado a juicio, pero evitó la condena sobornando al jurado.[3] Las violentas declaraciones públicas que hiciera Cicerón durante el juicio debieron originar el odio de Clodio hacia el orador, incitándolo a buscar pronta venganza.

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