Claudio

Claudio
Emperador del Imperio romano
Claudius Gabies Louvre Ma1231.jpg
Información personal
Nombre secular Tiberio Claudio César Augusto Germánico
Reinado 24 de enero de 4113 de octubre de 54
Nacimiento 1 de agosto de 10 a. C.
Lugdunum
Fallecimiento 13 de octubre de 54 (63 años)
Roma o Sinuessa
Predecesor Calígula
Sucesor Nerón
Familia
Dinastía Julio-Claudia
Padre Nerón Claudio Druso
Madre Antonia Minor
Cónyuge 1) Plaucia Urgulanila, 924
2) Elia Petina, 2831
3) Mesalina, 3848
4) Agripinila, 4954
Descendencia 1) Claudio Druso (muerto todavía niño)
2) Claudia Antonia
3) Claudia Octavia
4) Británico
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Tiberio Claudio César Augusto Germánico[n. 4] ), historiador y político romano, fue el cuarto emperador romano de la dinastía Julio-Claudia, y gobernó desde el 24 de enero del año 41 hasta su muerte en el año 54. Nacido en Lugdunum, en la Galia, fue el primer emperador romano nacido fuera de la península itálica.

Permaneció apartado del poder por sus deficiencias físicas, cojera y tartamudez, hasta que su sobrino Calígula, tras convertirse en emperador, lo nombró cónsul y senador.

Su poca actuación en el terreno político que representaba su familia le sirvió para sobrevivir en las distintas conjuras que provocaron la caída de Tiberio y Calígula.

En esta última conjura, los pretorianos que asesinaron a su sobrino lo encontraron tras una cortina, donde se había escondido creyendo que lo iban a matar. Tras la muerte de Calígula, Claudio era el único hombre adulto de su familia. Este motivo, junto a su aparente debilidad y su inexperiencia política, hicieron que la guardia pretoriana lo proclamara emperador, pensando tal vez que sería un títere fácil de controlar.

Pese a sus taras físicas, su falta de experiencia política y que lo considerasen tonto y padeciera complejos de inferioridad por causa de burlas desde su niñez y estigmatizado por su propia madre, Claudio fue un brillante estudiante, gobernante y estratega militar, además de ser querido por el pueblo y ser el hombre más poderoso del mundo conocido.

Su gobierno fue de gran prosperidad en la administración y en el terreno militar. Durante su reinado, las fronteras del Imperio romano se expandieron, produciéndose la conquista de Britania. El emperador se tomó un interés personal en el Derecho, presidiendo juicios públicos y llegando a promulgar veinte edictos al día.

En cualquier caso, se le vio como un personaje vulnerable, especialmente entre la aristocracia. Claudio se vio obligado a defender constantemente su posición descubriendo sediciones, lo que se tradujo en la muerte de muchos senadores romanos.

Claudio también se enfrentó a serios reveses en su vida familiar, uno de los cuales podría haber supuesto su asesinato. Estos eventos dañaron su reputación entre los escritores antiguos, si bien los historiadores más recientes han revisado estas opiniones.

Vida

Familia

Nació en la ciudad gala de Lugdunum (actual Lyon), bajo el imperio de su abuelo adoptivo Augusto y su abuela Livia. Sus padres fueron el cuestor y pretor Druso el Mayor y su esposa Antonia la Menor. Sus hermanos mayores fueron Germánico y Livila. Sus abuelos maternos fueron Marco Antonio y Octavia. Se rumorea que su madre pudo tener otros dos hijos, muertos en edad temprana. Claudio creyó el rumor de que su padre era, en realidad, hijo ilegítimo de Augusto.

Primeros años

Tenía un año cuando su padre murió y quedó a cargo de una madre que no le tenía mucho aprecio y que nunca más volvió a casarse. Durante su infancia padeció un síndrome de complejo de inferioridad, algo que le recordaba su madre continuamente, y por ello era tartamudo. Además, que enfermara continuamente, era algo que avergonzaba a la familia imperial, su familia. Su madre se refería a él como un «monstruo» y le utilizaba como ejemplo de estupidez. Le dejó a cargo de su abuela Livia durante algunos años y ésta prácticamente odiaba a su nieto, puesto que le enviaba cartas donde le recriminaba cualquier cosa.[1] En aquel momento, curiosamente, se consideró que Claudio era inaceptable para desempeñar cargos públicos.

La imposición de la toga viril se hizo en secreto y su abuelo, el emperador Augusto, lo relegó a un puesto secundario en el cargo sacerdotal. Claudio quedó bajo el cuidado de un «antiguo conductor de mulas» para que «le mantuviese bajo una cierta disciplina», partiendo de la lógica de que su condición se debía «a la vaguería y a la falta de espíritu».[n. 5]

En la adolescencia su tartamudeo empezó a desaparecer y su familia descubrió que era muy inteligente. A los 17 años ( 7), Tito Livio fue contratado como su tutor para enseñarle historia, con la asistencia de Sulpicio Flavio. Claudio pasó mucho tiempo con este último y con el filósofo estoico Atenodoro Cananita. Su abuelo y emperador, según una carta, se sorprendió ante la oratoria de su nieto y comenzó a tener expectativas sobre su futuro político.[2] Estudió matemáticas, gramática, geometría e historia y aprendió medicina y griego, además de leer obras de Atenodoro.

Sestercio romano de la época de Claudio. Este tipo de monedas fueron acuñadas por primera vez para conmemorar el nacimiento del hijo de Claudio, Británico en el año 41.

Historiador

Según Vincent Scramuzza, cuando Claudio decidió escribir sobre las guerras civiles de la república romana fue demasiado verídico y demasiado crítico con su abuelo Augusto.[3] Algunos apuntan que sirvió para recordar al emperador que su nieto Claudio era descendiente de Marco Antonio[ cita requerida]. Tanto su abuela como su madre intervinieron y apartaron a Claudio de la esfera política. Lo que resulta curioso es que, cuando años después retomó su faceta como escritor, obvió estas guerras civiles.

Tal vez por ello, cuando se erigió el arco del triunfo de Pavía en el año 8 su nombre apareció junto a los príncipes fallecidos Cayo y Lucio César y el de sus sobrinos. Otros, incluso, dicen que su nombre no aparecía y que fue él, años después, quien ordenó que lo escribieran.[4] A pesar de ello, el emperador Augusto le nombró representante de los caballeros de Roma.

Tiberio, su tío, como emperador

Su abuelo Augusto murió en el año 14 y fue su tío Tiberio quien lo sucedió como emperador. A él le pidió comenzar el cursus honorum y el nuevo emperador le otorgó un rango consular. Pero, cuando tiempo después volvió a solicitar un cargo político, su tío se lo negó.

Entendiendo que su tío Tiberio no tenía intención de otorgarle un puesto político, Claudio decidió retirarse y dedicarse a una vida académica. Escribió varias obras históricas: una dedicada a los cartagineses y a los fenicios, otra a los etruscos, un tratado sobre el juego de los dados, una autobiografía y una sobre la historia de Roma desde Octavio Augusto, con todas las Guerras civiles. Plinio el Viejo le incluyó en la lista de los cien escritores más importantes de Roma.

Curiosamente, aunque su familia no le tenía mucho aprecio, el pueblo romano sí: los équites lo eligieron para encabezar su delegación, cuando su casa se quemó, el Senado exigió que fuese reconstruida y que se pagara con el erario público. Además, solicitaron que fuese admitido en los debates del Senado. Su tío Tiberio rechazó estas dos últimas, pero el sentimiento permaneció ahí. Cuando murió su primo Druso, Claudio fue señalado por algunos como posible nuevo emperador. Sin embargo, en aquel momento el pretor Sejano tenía mucho poder y Claudio prefirió no fomentar esta posibilidad.

Calígula, su sobrino, como emperador

Cuando el emperador Tibero murió, le sucedió Calígula. El sobrino de Claudio sí decidió otorgarle cargos políticos y en el año 37 le nombró su compañero en el consulado y senador, como si así honrara la memoria de una de las pocas personas que apreció a Claudio: Germánico, que era su padre y el hermano de Claudio. Pero, con el tiempo, el nuevo emperador empezó a burlarse de su tío Claudio y le hacía pagar enormes sumas de dinero o le humillaba en el senado. Según Dión Casio, Claudio enfermó y adelgazó muchísimo en aquella época por culpa del estrés.[n. 6]

Claudio es proclamado emperador

Grato proclama a Claudio emperador. Detalle del cuadro A Roman Emperor 41AD (Un emperador romano, 41 d. C.), por Lawrence Alma-Tadema, 1871.

Calígula fue asesinado el 24 de enero de 41, víctima de una conspiración a gran escala en la cual estaban involucrados el propio comandante de la Guardia pretoriana, Casio Querea, y varios senadores romanos. No existe ninguna evidencia de que Claudio tuviese algo que ver con el asesinato, aunque se ha argumentado que conocía el complot, ya que abandonó la escena del crimen poco antes de los hechos.[5] Sin embargo, tras la muerte de Calígula, así como de su esposa y su hija, parecía claro que Casio tenía intención de ir más allá de los planes conspiratorios y pretendía borrar del mapa a la familia imperial por completo. En el caos posterior al asesinato, Claudio vio cómo los guardias germanos privados de Calígula, mataban a varios aristócratas que incluso no estaban involucrados en la conspiración, incluyendo a algunos de sus amigos.

Preocupado por su propia supervivencia, Claudio huyó del palacio para esconderse. Según los relatos tradicionales, un soldado pretoriano llamado Grato le encontró escondido detrás de una cortina, con miedo a que también lo mataran a él, y de forma inesperada le proclamó imperator.[6]

También es posible que una sección de la guardia pretoriana tuviese planeado buscar a Claudio. Puede incluso que con la aprobación del propio Claudio, en caso de que fuese cierto que estaba al tanto de lo que iba a ocurrir. De cualquier forma, el batallón le aseguró que no buscaba venganza y Claudio los acompañó hasta el campamento pretoriano en las afueras de Roma, donde fue proclamado emperador de forma unánime.

La cojera y la tartamudez que padecía posiblemente le evitaron el fatal destino sufrido por muchos nobles durante las purgas de su tío Tiberio, hijo adoptivo de Augusto y el irracional reinado de su sobrino Calígula. Con el asesinato de Calígula, junto con parte de su familia y la mayoría de sus seguidores, Claudio quedó como el único hombre adulto de su familia y heredero de Augusto.

El Senado se reunió rápidamente y se puso a debatir un cambio de gobierno, que acabó degenerando en una discusión sobre quién debería ser ahora el nuevo princeps. Cuando conocieron la proclamación de Claudio por la guardia pretoriana, exigieron que Claudio les fuera presentado para aprobación. Claudio se negó a esta aprobación y reclamó su derecho a gobernar por ser nieto de Augusto y sobrino de Tiberio, sintiendo el peligro que supondría ceder a la exigencia del Senado y aprovechando el respaldo de los soldados pretorianos.

Algunos historiadores, y en particular Josefo,[8] por lo que no es posible conocer en qué medida pudo éste influir en los acontecimientos. Finalmente el Senado se vio obligado a claudicar y, en contraprestación, Claudio perdonó a casi todos los asesinos.

Fue finalmente entronizado el 24 de agosto de 41. El Senado le exigió que renunciara a su título de imperator. Claudio aceptó inicialmente, posiblemente por tener una ideología republicana, aunque si conservó el título de Augusto y fue llamado César, y podía emitir edictos como un Emperador. Su segundo gesto inteligente fue el de entregar a la Guardia pretoriana 15 000 sestercios, procedentes de la herencia familiar, para granjearse su favor. Por su parte, la rebelión de Escriboniano en Dalmatia se saldó con un rotundo fracaso, que culminó con la muerte de Escriboniano y con la concesión de los títulos Claudia Pia Fidelis a las legiones VII Macedonica y XI.

Claudio llevó a cabo una serie de pasos con el fin de legitimar su gobierno frente a posibles usurpadores del trono, la mayoría enfatizando su lugar dentro de la familia Julio-Claudia. Adoptó el nombre César como cognomen, dado que seguía teniendo mucho peso entre el pueblo. Para ello se quitó el cognomen "Nerón", que había adoptado como paterfamilias de los Claudio Nerón cuando su hermano Germánico fue adoptado en otra familia. Aunque nunca había llegado a ser adoptado oficialmente por Augusto o por sus sucesores, Claudio era el nieto oficial de Livia Octavia, la esposa de Augusto por lo que se sentía suficientemente legitimado para ostentar el nombre de esa familia.

También adoptó el título Augusto, como hicieron los dos emperadores anteriores al llegar al trono. Mantuvo el nombre honorífico Germánico para mostrar con ello su conexión con su hermano, un militar considerado un héroe por los ciudadanos romanos. Deificó a su abuela paterna Livia Octavia, para remarcar su posición como esposa del divino Augusto y su reputación en el gobierno. Por último, Claudio usaba frecuentemente el término "filius Drusi" (hijo de Druso) en sus títulos, para recordar al pueblo a su ya legendario padre, y así atribuirse parte de su reputación.

Al haber sido proclamado Emperador por iniciativa de la Guardia Pretoriana y no del Senado, lo cual marcó un precedente en la historia de Roma, la reputación de Claudio sufrió entre los historiadores y escritores antiguos, tales como Séneca. Además, fue el primer Emperador que recurrió al soborno como forma de asegurarse la lealtad del ejército. Esto, sin embargo, no es del todo exacto pues Tiberio y Augusto dejaron regalos para el ejército y la guardia en su testamento, y a la muerte de Calígula parece que se habría esperado lo mismo, si bien no existía ningún testamento. Claudio demostró su gratitud a la Guardia Pretoriana e incluso durante la primera parte de su reinado, llegó a ordenar la acuñación de monedas en las que se honraba a los soldados pretorianos en Roma.

Muerte, deificación y reputación

Roma, Basílica de santi Giovanni e Paolo al Celio. La imagen muestra los restos del antiguo templo romano al Dios Claudio.

El consenso general entre los historiadores antiguos es que Claudio fue asesinado mediante el envenenamiento, posiblemente utilizando setas, y que murió en las primeras horas del día 13 de octubre de 54. Sin embargo, los relatos muestran importantes discrepancias. Algunos dicen que Claudio estaba en Roma[9] Casi todos implican a su última esposa, Agripina, la madre de Nerón e hijo adoptivo de Claudio, como instigadora.

De hecho, es probable que fuera Agripina quien le envenenara para facilitar a su propio hijo, Nerón, la ascensión al trono imperial. Tras esto, Claudio murió en la noche del 13 de octubre de 54 d. C. Tenía 64 años.

Agripina y Claudio se habían ido enfrentando cada vez más en los meses anteriores a su muerte. Esto llevó a un momento en el que Claudio comenzó a lamentarse abiertamente de su mala elección de esposas, y comenzó a hacer comentarios sobre la cercanía de su hijo Británico a la mayoría de edad, pensando en que ocupase su lugar en la familia real.[12] Agripina tenía, por tanto, motivos para asegurarse el ascenso de Nerón al trono, antes de que Británico pudiese ganar poder.

En la actualidad, algunos autores han puesto en duda si Claudio fue efectivamente asesinado, si simplemente sucumbió ante una enfermedad o su propia vejez.[n. 8]

Las cenizas de Claudio fueron enterradas en el Mausoleo de Augusto el 24 de octubre, tras un funeral de carácter imperial.

Claudio fue deificado por su hijo adoptivo Nerón y por el Senado casi de forma inmediata.[13] Quienes califican este acto de cínico deben considerar que, lo fuera o no, dicho acto difícilmente habría beneficiado a aquellos involucrados en el caso que Claudio hubiese sido “odiado” tal como afirman muchos historiadores antiguos y modernos. Muchos de los partidarios menos fieles de Claudio pronto se pasaron a la facción de Nerón.

El testamento de Claudio había sido modificado poco antes de su muerte, puede que para recomendar como sucesores a Nerón y a Británico conjuntamente o quizás solo a Británico, que en pocos meses alcanzaría la mayoría de edad. Agripina había enviado a Narciso fuera de la ciudad poco antes de la muerte de Claudio y, tras el magnicido, también lo mandó matar. El último acto de Narciso fue quemar toda la correspondencia de Claudio, posiblemente para que el nuevo régimen hostil a los partidarios de Claudio no pudiese usar sus contenidos. Por ello, los motivos privados de Claudio sobre sus políticas y motivos se perdieron en la historia.

Nerón criticó a menudo al fallecido emperador Claudio y muchas de las leyes y edictos de Claudio fueron descartados, bajo el argumento de que éste había sido demasiado estúpido y senil como para realmente haber querido aplicarlos.[15]

La dinastía Flavia, que había escalado posiciones entre la aristocracia bajo el reinado de Claudio, tomó una postura distinta ante el emperador. Estaban en una posición en la que debían fortalecer su legitimación al trono, a la vez que justificar la caída de la dinastía Julio-Claudia. Para ello echaron mano de la figura de Claudio y la contrastaron con la de Nerón en un intento por mostrarse asociados con la antigua prosperidad. Se emitieron monedas conmemorativas de Claudio y de su hijo natural, Británico, que había sido amigo personal del siguiente emperador Tito. Bajo su reinado se completó definitivamente el Templo de Claudio.[15] Sin embargo, a medida que los flavios se fueron consolidando en el poder, necesitaron enfatizar mejor sus propias credenciales, y sus referencias a Claudio cesaron. Por el contrario, fue ubicado dentro de los otros emperadores de la ya caída dinastía Julio-Claudia.

Todos los principales historiadores antiguos (Tácito, Suetonio y Dión Casio), escribieron en una época en la que la dinastía Flavia ya había llegado a su fin. Todos pertenecieron también a las clases senatorial o ecuestre. Siendo los tres senadores o équites, tomaron parte a favor del Senado en la mayoría de los conflictos con el princeps y compartieron los puntos de vista senatoriales sobre el emperador Claudio. Lo que supuso, conscientemente o no, una visión sesgada de los hechos. Suetonio, que perdió el acceso a los archivos oficiales poco después de haber comenzado su trabajo, se vio obligado a depender del relato de terceros en lo tocante al emperador Claudio (a excepción de las cartas de Augusto, que había recopilado anteriormente). Y es por ello mismo que en ningún momento lo cita. Suetonio presenta a Claudio como una figura ridícula, quitando importancia a muchos de sus actos y atribuyendo a sus ayudantes las decisiones afortunadas que no podían negársele.[n. 9] Incluso su versión del discurso dado por Claudio en Lyon está editada para eliminar todo rastro de la personalidad del emperador. Dión Casio parece menos sesgado que los anteriores, aunque parece que utilizó también a Suetonio y a Tácito como fuentes. Por ello, su concepción de que Claudio era un débil idiota, controlado por aquellos a los que supuestamente gobernaba, permaneció a lo largo de la historia.

A medida que pasó el tiempo, Claudio fue prácticamente olvidado fuera de los relatos históricos. Sus libros fueron los primeros en perderse. En el siglo II, el emperador Pertinax, que compartía su mismo día de nacimiento, hizo sombra a cualquier conmemoración de Claudio. También en dicho siglo, el emperador Claudio II Gótico usurpó su nombre. Cuando murió Claudio II también fue deificado, lo cual supuso que reemplazase a Claudio en el panteón.

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