Claude-Nicolas Ledoux

Claude Nicolas Ledoux
Ledoux portrait.jpg
Retrato de Claude Nicolas Ledoux, con su hija, Adélaïde Constance, hacia 1782 ( Museo Carnavalet)
Información personal
Nacimiento 21 de marzo de 1736
Bandera de Francia Dormans, Francia
Defunción 18 de noviembre de 1806, 70 años
Bandera de Francia París, Francia
Nacionalidad francés
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Claude-Nicolas Ledoux ( Dormans, 21 de marzo de 1736París, 18 de noviembre de 1806), fue un arquitecto y urbanista francés, uno de los principales representantes de la arquitectura neoclásica.

Fue uno de los arquitectos más activos a finales del Antiguo Régimen, protegido de Madame du Barry, la amante del rey Luis XV, y autor de dos de las más importantes obras públicas de la época: la Salina real de Arc-et-Senans (declarada patrimonio de la Humanidad en 1982) y las «Barrières» de París, el cerco fiscal que la Ferme générale levantó para recaudar impuestos —entre otros la gabela, el impuesto de la sal—, una cerca de 24 km y 6 m de altura con 60 barreras o puestos de control que algunos autores consideran una de las causas que más contribuyó al descontento de la población que culminó en la Revolución francesa en 1789.[1]

Su papel como arquitecto ha suscitado mucha controversia y pasó del reconocimiento al más absoluto desprestigio en el siglo XIX: todavía en vida, Quatremère de Quincy ya le acusaba de haber sometido la «arquitectura a géneros de tortura»[5] y, desde finales de los 1980, fue uno de los referentes de los postmodernos, que encontraron en él un antecedente y una fuente para sus propuestas. Junto a Étienne-Louis Boullée, Ledoux fue uno de los más destacados representantes de la arquitectura visionaria.

Aunque su carrera apenas duró 25 años —tras la Revolución apenas volvió a construir—, realizó bastantes obras, pero la mayoría de ellas fueron destruidas en el siglo XIX.

Desde 1973, el pabellón del director de la salina real de Arc-et-Senans alberga el Institut Claude-Nicolas Ledoux, miembro de la red europea de centros culturales, donde está el museo Ledoux que presenta numerosas maquetas de las obras visionarias que no fueron jamás realizadas.

Biografía

Claude-Nicolas Ledoux nació el 21 de marzo de 1736 en Dormans —una pequeña aldea del Marne, en la región de Champagne—, hijo de Claude Ledoux, un modesto comerciante, y de Françoise Dominot. Su madre y su abuela, Françoise Piloy, le iniciaron en el dibujo, como él mismo recordó.[6] Muy buen alumno en la escuela parroquial, obtuvo a los trece años —gracias al abad de la diócesis de Soissons— una beca para estudiar tres años en París, en el jansenita Collège de Beauvais (1749–1753).

Charles Rollin, director del colegio, tenía una gran reputación en cuanto a la calidad de la enseñanza que impartía, impregnada por igual de lecciones cristianas y de la antigüedad. Esa educación —que aunaba poesía, literaturas clásicas y moderna, dibujo, retórica, historia de las ciencias y de las artes—, regida por los principios del clasicismo y racionalismo, confirió al joven interno Ledoux todas las bondades de una educación de una persona «bien née». Además, la vía espiritual y las reglas de la vida comunitaria del internado le permitieron adquirir una fuerza de carácter de la que no dejará de hacer gala a lo largo de su carrera. Reinvindicará siempre, hasta su muerte, la excelencia de esta formación fundada sobre la exaltación de las «virtudes cívicas y morales» («vertus civiques et morales») así como en la «pureza de los sentimientos» («pureté des mœurs».)

En la escuela Ledoux destacó por su destreza en el dibujo, y a partir de 1753, acabada la beca de estudios, decidió, con el fin de costear sus necesidades, entrar de aprendiz en un taller de grabado, un taller muy conocido por su dedicación a las escenas militares, en el que estará casi diez años. Su fecunda imaginación, nutrida en las lecturas de Homero, Virgilio, Ovidio, César, y en los libros de historia, encontró en esta actividad el medio de expresar y profundizar sus múltiples talentos. Sin embargo, su voluntad de perfeccionar su conocimiento del dibujo le llevó, paralelamente, a interesarse por la arquitectura y a frecuentar la célebre «École des Arts» de París, creada por Jacques-François Blondel, teórico y profesor de arquitectura. Ledoux estudió en dicha escuela libre durante cuatro años (1753-1758), aprendiendo matemáticas, dibujo, perspectiva, estereotomía, edificios militares, públicos y privados, y Blondel siempre le tuvo en alta estima. Profesor de la «Académie Royale d’Architecture», dispensaba una enseñanza que perpetuaba la promoción de una arquitectura llamada «à la française»: racional y clásica, respetuosa con los escritos de Vitruvio, y apoyada en el dogma de «los cinco órdenes clásicos» («des cinq ordres antiques»). Blondel impuso la doctrina de la caracterización del edificio:

Todas las diferentes especies de producciones que dependen de la arquitectura deben de llevar la impronta del destino particular de cada edificio, todas deben de tener un carácter que determine su forma general, y que anuncie para que es la construcción.

Toutes les différentes espèces de productions qui dépendent de la architecture devant porter l’empreinte de la destination particulière de chaque édifice, tous doivent avoir un caractère qui détermine leur forme générale, et qui annonce le bâtiment pour ce qu’il est.

Jacques-François Blondel

Sin embargo esta enseñanza —muy teórica, conservadora, impermeable al nuevo humanismo del «Siècle des Lumières»— encontró muy pronto numerosos opositores entre sus estudiantes más brillantes: Étienne-Louis Boullée, Charles De Wailly, Ledoux... Estos jóvenes, futuros arquitectos, eran particularmente sensibles al discurso de otro teórico del arte: el jesuita Marc-Antoine Laugier, autor del «Essai sur l’architecture» (1753), que abogaba por una teoría moral de las artes, en la que la arquitectura debía de educar y ser puesta al servicio del progreso de la sociedad, del bien común.

No finalizó la formación habitual de los arquitectos-artistas, más diestros con el pincel que con el buril, cuya iniciación pasaba casi siempre por la consabida estancia en la «Académie de France» en Roma (como De Wailly o Trouard). Ledoux, no se sabe si por elección propia o por carencia de medios y mecenas, nunca hizo el viaje de estudios a Italia. Sus únicas fuentes de conocimiento e inspiración de la arquitectura clásica y sus ruinas —griega y romana—, provenían del estudio de grabados, principalmente de los de Gianbattista Piranesi —que desde 1747, había comenzado a publicar Les Vues de Rome, que tuvieron gran influencia en pintores, escultores y arquitectos—, los del tratado de su maestro Jacques-François Blondel, Architecture, aparecido en 4 volúmenes (1752-1756), las láminas de la Encyclopédie —cuya primera serie se publicó entre 1751–1757— y, más adelante, del Vitrubius Britannicus de Colen Campbell (1769).

Al final de sus estudios, en 1758, Ledoux entró como aprendiz-arquitecto en el despacho de Pierre Contant d'Ivry, y más adelante trabajó en los de Jean-Michel Chevotet y Louis-François Trouard, un discípulo de Jacques-Germain Soufflot, que tras su estancia en Roma, se estableció en París en 1757, y gracias a quien Ledoux descubrió la arquitectura antigua, especialmente los templos de Paestum, y la obra de Palladio. Las enseñanzas de Soufflot, que basaba el arte de construir en una simbiosis arquitectónica entre Naturaleza y Antigüedad, dejaron una profunda huella en Trouard y también en Ledoux, para quién esa lección constituirá una de las bases de las reflexiones sobre su oficio e influyo en la evolución de su estética.

Contant y Chevotet encarnaban dos de los despachos representantes del estilo Luis XV, la corriente dominante en Francia entre 1730 y 1760, que aunque en trance de pasar de moda, le procuraron relaciones útiles entre sus ricas clientelas: gracias a Contant d'Ivry, Ledoux entró en contacto con el barón Crozat de Thiers, que en 1766 le confío el acondicionamiento de un apartamento en su edificio de la plaza Vendôme; en el despacho de Chevotet, conoció al presidente Hocquart de Montfermeil[7] y gracias a ello entró en su círculo y conoció a su hermana, Madame de Montesquiou.

Las obras de juventud (1762-70)

En 1762, a los 25 años, el joven Ledoux realizó su primer encargo: la redecoración del parisino café Godeau, situado en la rue Saint-Honoré y que era muy frecuentado por oficiales (a veces por eso se le llama Café Militar). Realizó un soberbio y muy aplaudido trabajo que se conserva en el Museo Carnavalet[8] desde 1969: sobre los muros, adosó unas pilastras, formadas por haces de lanzas coronadas por cascos a guisa de capiteles; entre las pilastras, alternó espejos y anchos paneles de madera ricamente tallados y ornados con trofeos de armas, según dibujos propios, originales y audaces.

Château de Mauperthuis, 1763 (destruido)
Hôtel d'Hallwyll, 1766. Alzado de la fachada a la calle Michel-le-Comte.

El año siguiente, el marqués Anne-Pierre de Montesquiou-Fézensac llamó a Ledoux a su vasto dominio de Mauperthuis, en la región de Brie, a unos 60 km de París. El arquitecto reconstruyó y embelleció el castillo situado en la cima de una colina, para el que dispuso un gran pórtico jónico, creó unos juegos de agua alimentados por un acueducto, levantó varias nuevas edificaciones: una orangerie, una faisanería, un pabellón para los guardas y otras dependencias de las que solo subsisten hoy algunos vestigios. En Mauperthuis conoció a muchos de sus futuros protectores, además de artistas como el pintor Hubert Robert, el poeta abate Delille o el arquitecto Brongniart, todos francmasones y preocupados por la reforma de la agricultura y del teatro, dos temas que ocuparán la mente de Ledoux.

Para el presidente Hocquart construyó en 1764 en la Chaussée d'Antin[10]

El 26 de julio de 1764, en la iglesia de San Eustaquiode París, Ledoux se casó con Marie Bureau, hija del músico del rey, Joseph Grégoire Bureau, que le servirá para consolidar sus relaciones con el ambiente de la corte. Un amigo champenois, Joseph Marin Masson de Courcelles, le consiguió una plaza de arquitecto-ingeniero de Aguas y Bosques de la maîtrise de Sens (en el norte de Borgoña) (architecte-ingénieur des Eaux et Forêts) en sustitución de Claude-Louis Daviler. Por cuenta de esta administración trabajó, entre 1764 y 1770, en reparar o construir dependencias de ámbito forestal, como iglesias, puentes, pozos, fuentes, escuelas, en la Tonnerrois, en el Sénonais y el Bassigny. Entre los testimonios conservados de esta actividad se pueden citar el puente de Marac, el puente Prégibert en Rolampont, las iglesias de la Asunción en Fouvent-le-Haut, de Roche-et-Raucourt-sur-Vannon, de Saint-Pierre-Aux-Liens en Rolampont, de Saint-Barthélémy en Cruzy-le-Châtel (nave, colaterales y primer orden de la portada) y el coro de Saint-Étienne de Auxerre.

Ledoux, dando prueba de un hacer riguroso, no puntúa menos estos edificios de arquitectura tradicional de algunas citas decorativas dóricas pero muy ligeras.

En París, Ledoux se dio a conocer en 1766 con el Hôtel d'Hallwyll, en el barrio del Marais. Los encargantes, Franz-Joseph d'Hallwyll, coronel de los Suizos y su mujer, Marie-Thérèse Demidorge, velaban de cerca los gastos. Ledoux debió de reutilizar una parte de las edificaciones existentes e ideó dos columnatas de orden dórico que conducían a un ninfeo, ornado con urnas invertidas a guisa de jardín, ya que la exigüidad de la parcela no permitía acondicionar uno. Ledoux hizo pintar una columnata en « trompe l'œil» sobre el muro ciego del vecino convento de los Carmelitas, al otro lado de la rue de Montmorency, a fin de prolongar la perspectiva, un procedimiento ingenioso que llamó mucho la atención y sorprendió a sus contemporáneos.

Este edificio, relativamente modesto, le permitió obtener en 1767 un encargo mucho más importante, el lujoso Palacete de Uzès, encargado por François Emmanuel de Crussol, 9.º duque de Uzès, para ser construido en París, en la rue Montmartre. Ledoux conservó aquí también parte de un edificio más antiguo. Las carpinterías del salón de compañía, esculpidas por Joseph Métivier y Jean-Baptiste Boiston, se conservan en el Museo Carnavalet y constituyen un ejemplo precoz de estilo neoclásico.[11]

El château de Bénouville, emplazado al norte de Caen (Calvados), fue construido en 1768-1769 para Hyppolite-Francçois Sanguin, marqués de Livry, que deseoso desde hacia tiempo de construir un castillo pensó en Ledoux, a quien ya conocía de París. El arquitecto le propuso adoptar de partida una ruptura con los «châteaux traditionnels» de la campaña normanda: prescindir de las mansardas y disponer las cubiertas ocultas detrás de un ático. Además realizó muchas otras innovaciones, como la soberbia escalera de honor rematada por una cúpula que conduce al primer piso o el tratamiento de las fachadas mayores, con el progresivo retranqueo de los tramos más extremos.[13]

Ledoux hizo un viaje a Inglaterra en los años 1769-1771 donde pudo familiarizarse con el palladianismo, y sus figuras obligadas tales como las serlianas, que luego usara. Construyó numerosos pabellones de estilo palladiano, de volumen generalmente cúbico y ornados de un peristilo que daba apariencia incluso a construcciones de pequeña porte.

En 1770 Ledoux vio reconocida su fama como arquitecto de moda con el encargo de sendos palacetes para dos de las cortesanas más conocidas por entonces de París: la Guimard[15]

La Du Barry, recientemente promovida a favorita del rey (1765), también quiso construirse un pabellón de música en los jardines del château de Louveciennes, que fue inaugurado el 2 de septiembre de 1771, un palacete al que Goncourt llamó «palacete-tocador» en su obra, «La Du Barry» (Flammarion, 1932). Ledoux se convirtió en el arquitecto favorito de la Du Barry y en el centro de su política cultural que intentaba romper el monopolio ejercido en las artes por Madame de Pompadour, la anterior favorita del rey. La Du Barry empleó a Ledoux en la construcción del hôtel des equipagges de Versalles, en el trazado de los planos de varios palacios en Louveciennes, y en París y en 1774, después de su exilio, le encargó un castillo más modesto en Saint-Vrain de Arpajon.

Estos dos encargos permitieron a Ledoux conocer a un gran número de nuevos mecenas: al duque de Chartres, que le encargará las barreras de París; a Federico II, landgrave de Hesse-Kassel, que le invitó a conocer su capital y a José II, hermano de María Antonieta, que será el principal subscriptor de su Architecture.

Otros encargos de esta época fueron la casa de Mlle. Saint-Germain, en la rue Saint-Lazare: el pabellón de Attilly, en el faubourg Poissonnière; y el pabellón del poeta Saint-Lambert en Eaubonne.

La madurez

Una vez afirmada su reputación, Ledoux comenzó a construir edificios mucho más ambiciosos, como el Palacete de Montmorency en la Chaussée d'Antin, que incluía en la fachada principal un gran pórtico de ocho columnas de orden jónico, sobre un basamento rústico, con un tejado a la italiana ornado de estatuas de ocho condestables. Pero, constatando el empobrecimiento relativo de la nobleza, buscaba acercarse a los círculos financieros, con medios mucho más considerables.

Al mismo tiempo, seguía de cerca las operaciones de las administraciones y pensaba ponerse a su servicio, no desdeñando trabajos en la frontera entre las competencias del arquitecto y las del ingeniero. Gracias a la protección de Madame du Barry, Ledoux se convirtió en comisario de las Salinas del Este (Franco-Condado, Lorena y los Tres Obispados), en las que la modernización estaba comprometida con la continuación de la construcción del canal de Borgoña. Fue a continuación promovido en 1771 a inspector de las salinas del rey para el Franco-Condado y la Lorena («inspecteur des Salines du Roi, pour la Franche-Comté et la Lorraine»).[16]

La salina real de Arc-et-Senans (1774-1779)

Salina real de Arc-et-Senans, pabellón de entrada.
Salina real de Arc-et-Senans, factoría de fabricación
Salina real de Arc-et-Senans, proyecto para el pabellón del director.

La sal era, otra vez, una mercancía esencial ya que servía como conservante de ciertos alimentos como la carne o el pescado. Su consumo soportaba un elevado impuesto impopular, la gabela, percibido por la Ferme générale. En el Franche-Comté, por el hecho de la existencia en el subsuelo de filones de sal gema, se encontraban pozos salados de los que se extraía la sal por ebullición en calderas alimentadas con madera.[17]

En Salins-les-Bains o en Montmorot, se habían construido las calderas cerca de los pozos y se necesitaba la madera de los bosques vecinos. Cerca del primero de estos lugares, los fermiers généraux decidieron experimentar otro método: construir una fábrica de extracción de sal en las proximidades del bosque de la Chaux, en un lugar llamado el Valle del Amor, entre las villas de Arc y de Senans, y conducir hasta allí el agua salada por una canalización.

Construida entre 1774 y 1779, la Salina real de Arc-et-Senans, de la que los planos fueron aprobados por Luis XV y por Trudaine, es la obra maestra de Ledoux. Se puede llegar a ella por una ruta rectilínea trazada a través del bosque de Chaux. La entrada, precedida por un peristilo de orden dórico, donde las proporciones masivas, de aspecto arcaizante, fueron copiadas de Paestum, es alojada en una gruta que da la impresión de penetrar en una mina de sal. La alianza de columnas, motivo arquetípico del neoclasicismo, y de la gruta ornada de concrétions, que evoca las creaciones del Renacimiento, marca la oposición, pero también la articulación, entre las fuerzas elementales de la naturaleza y el genio organizador del hombre, que traduce las reflexiones del siglo XVIII —se piensa especialmente en Jean-Jacques Rousseau— de la relación entre la técnica y la naturaleza.

La entrada conduce a un amplio espacio semi-circular rodeado de diez edificios que se ordenan en la semi-circunferencia y en su diámetro. En la parte circular se encuentran la toneladora, la fragua y los dos edificios de habitaciones para los obreros; en la parte rectilínea, los talleres de extracción de sal (o bernes) alternan con los edificios administrativos de los que, en el centro, está el pabellón del director, que albergaba originalmente la dirección y la capilla.

Oikema. La casa de la Pasión y de los placeres

La significación de esta planta es ambivalente: el círculo, figura perfecta, evoca la armonía de la Ciudad ideal, el lugar de concordia en el trabajo común, pero recuerda también las teorías contemporáneas de organización y vigilancia, particularmente el panoptismo de Jeremy Bentham.

También construyó un edificio para la educación llamado Oikema o La casa de la Pasión y de los placeres. Aquí resulta más que evidente lo que es denominado arquitectura parlante, que según Ledoux debía manifestar, desde el exterior, a través de su forma, a qué se dedicaba el edificio o el personal que habitaba en él.

La salina tuvo dificultades para entrar en una fase de producción industrial rentable, en razón de la concurrencia de pantanos salinos. Después de algunos ensayos poco fructíferos, se debió cerrar definitivamente a causa de la Revolución francesa en 1790. El sueño de la terminación de una manufactura, concebida a la vez como una residencia real y una nueva ciudad, llegó a su fin.


Conjunto de edificios.

El teatro de Besançon

Proyecto de palacio de justice d'Aix-en-Provence
Hôtel de Thélusson, 1778

Gracias a sus frecuentes estancias en el Franco Condado en razón de sus funciones, Ledoux fue elegido para construir el teatro de Besançon. Las salas de espectáculos públicos en ese momento todavía eran poco numerosas en Francia.[18]

Hasta entonces, lo habitual era que solamente los nobles estuvieran sentados y que el pueblo permaneciera de pie. Esta característica fue la que levantó críticas hacia Ledoux, quien concebía el teatro como una comunión de todos los espectadores, con un carácter casi religioso. Ledoux encontró en el intendente del Franco Condado, Charles André de La Coré, un espíritu iluminado que estaba dispuesto a seguir sus propuestas innovadoras. Así el teatro de Besançon fue el primero en que el patio contó con butacas destinadas a los abonados. Los oficiales se instalaban en el primer balcón, la nobleza ocupaba los primeros palcos y la burguesía los segundos, mientras que el pueblo tenía plazas con asiento en la platea: así el teatro podía ser a la vez lugar de comunión y también reflejo de una estricta jerarquía de clases.

Con la ayuda del tramoyista Dard de Bosco, alumno de Servandoni, Ledoux dio volumen a la caja escénica y le incoporó todos los avances técnicos de la época. Fue el primero en ocultar a los músicos en un foso para orquesta.

El edificio fue inaugurado en 1784 y recibió grandes elogios. Sus días terminaron el 26 de abril de 1958, cuando se reconstruyó de forma diferente. Ledoux presentó a continuación un proyecto para el teatro de Marsella que fue rechazado. En 1784, se preferirá a Pierre-Adrien Pâris para la construcción del nuevo ayuntamiento de Neuchâtel. El proyecto espectacular que concibió para el Palacio de Justicia y la prisión de Aix-en-Provence empezó a ejecutarse en 1786, tras muchas dificultades, pero fue interrumpido por la Revolución francesa cuando los muros no superaban la altura de la planta baja.[19]

Iniciado en la francmasoneria mística,[20] Ledoux participó, con su amigo William Beckford, en misteriosas ceremonias. La logia femenina de la Candeur se reunía en el palacete que él había construido, en la rue des Petites-Écuries]], para Mme. d'Espinchal. Estaba en ese momento también introducido en el mundo de las finanzas. Para el tesorero de los maréchaussées, Praudeau Chemilly, diseñó el parque de Bourneville, cerca de La Ferté-Milon. Para la viuda del banquero genovés Thélusson, antiguo asociado de Necker, construyó en la Chaussée d'Antin un palacete que todo París fue a visitar: emplazado en el corazón de un jardín paisaje, se abría a la rue de Provence por un inmenso porche en forma de arco triunfal con piles surbaissées; los vehículos entraban hasta el interior del palacete por un pasaje circular y el salón central, igualmente circular, tenía en su centro un roquedo que envolvía una columnata.

En la rue Saint-Georges, para el criollo Hosten, Ledoux construyó también un conjunto de inmuebles dispuestos según un principio constructivo que podía desarrollarse hasta el infinito. En la rue Saint-Lazare, alrededor de un almacén de comercio, dibujó los jardines de Zéphyr y de Flora, de los que Hubert Robert ha fijado la apariencia.

El arquitecto de la ferme générale

En el resto de sus trabajos del Franco-Condado,, Ledoux se convirtió en arquitecto de la Ferme générale. Para esta compañía, construyó un granero de sal en Compiègne y emprendió la construcción de una gran sede central en París, en la rue du Bouloi.

Con Charles Alexandre de Calonne como «contrôleur général des finances», la Ferme obtuvo, según una idea del químico y fermier général Lavoisier, la autorización para elevar una barrera alrededor de París para limitar el contrabando que ocasionaba una evasión importante de los derechos de tributo: fue el famoso muro de los fermiers generales ( mur des Fermiers généraux), de 6 metros de altura y que debía tener 6 leguas de contorno (24 kilómetros) y requería 60 barreras de recaudación. Ledoux fue encargado de levantar los edificios, que bautizó pomposamente como «les Propylées de Paris» y a los que quiso dar un carácter de solemnidad y magnificencia poniendo en práctica sus ideas sobre las relaciones necesarias entre la forma y la función.

Para acallar las protestas de la población parisina, la operación fue emprendida a tambor batiente: 50 barreras de cobro de tributos fueron construidas entre 1785 y 1788. La mayor parte fueron destruidas en el siglo XIX; de ellas subsisten muy pocas,[21] de las que la Rotonda de la Villette y la de la plaza Denfert-Rochereau son las únicas que no han quedadodesnaturalizadas. En algunos casos, la puerta estaba encuadrada entre dos edificios idénticos; en otros, no requería más que un único edificio. Las formas se limitaban a algunos grandes tipos: la rotonda —Monceau, Reuilly—, la rotonda sobrepuesta a una cruz griega —La Villette, La Rapée—, el cubo de cuatro peristilos —Picpus—, el templo griego —Gentilly, Courcelles—, la columna —le Trône—. En la Étoile, los pabellones, flanqueados de columnas hacen alternar los elementos cúbicos y cilíndricos, evocando el edificio de dirección de Arc-et-Senans; en la barrera de Bonshommes, un ábside abierto con un peristilo recuerda al pabellón de la du Barry y al palacete de la Guimard. El orden empleado fue generalmente el dórico griego. Ledoux había igualmente multiplicado los almohadillados rústicos.

Las críticas de orden político dirigidas a esta construcción audaz[23] En su Tableau de Paris (1788), Louis-Sébastien Mercier estigmatiza «les antres du fisc métamorphosés en palais à colonnes», y exclamó: «Ah! Monsieur Ledoux, vous êtes un terrible architecte!». Ledoux, pasto de la opinión pública, fue destituido de sus funciones en 1787 cuando Necker, que sucedió a Calonne, desaprobó la empresa.

Los tiempos difíciles

En ese momento, los trabajos del Palacio de Justicia de Aix-en-Provence fueron suspendidos y Ledoux fue acusado de llevar al Tesoro a gastos desconsiderados. Cuando la Revolución estalló, su rica clientela tomó el camino de la emigración o pereció en la guillotina. Ledoux vio su carrera y sus proyectos parados incluso vio los primeros golpes de piqueta se ensañaron sobre el recinto ya disuelto de los fermiers généraux: si, desde junio de 1790, la Ferme générale había podido instalar a sus empleados en los pabellones de Ledoux, el tributo fue suprimido en mayo de 1791, siendo la obra inútil. Símbolo pese a él de la opresión fiscal, Ledoux, que había conseguido una bonita fortuna y llevaba un alto tren de vida, fue arrestado el 29 de noviembre de 1793 por el comité revolucionario del Faubourg du Nord y llevado a la prisión de la Force. Fue acusado de haber trabajado para Madame du Barry y de no haber aplaudido sinceramente en la ejecución de Luis XVI.

Realizó todavía un proyecto de escuela de agricultura para el duque de Duras, su compañero de cautividad. Pudó ser gracias a la intervención del pintor Jacques Louis David, yerno del contratista Pécoul, considerablemente enriquecido en la construcción de las barreras, lo que le evitó la guillotina. Pero perdió a su hija preferida mientras que su otra hija le demandaba en un largo proceso por la herencia de su madre.

Ledoux fue liberado, dejó de construir y se dedicó a preparar la publicación de su obra completa. Desde 1773 había comenzado a hacer grabar sus construcciones y proyectos pero, en razón de la evolución de su estilo, no cesaba de retocar sus dibujos y los grabadores debían rehacer constantemente sus planchas. Ledoux evolucionó hacia una arquitectura siempre más detallada, colosal, con amplias paredes cada vez más lisas, con huecos cada vez más y más raros, etc.

Durante su aprisionamiento, había comenzado a redactar un texto para acompañar los grabados. Solo el primer volumen apareció mientras vivía, en 1804, con el título de «L'Architecture considérée sous le rapport de l'art, des mœurs et de la législation». Presenta el teatro de Besançon, la Salina real de Arc-et-Senans y la villa de Chaux.

Claude Nicolás Ledoux murió en París 18 de noviembre de 1806, cuando contaba setenta años.

El utopista

Las innovaciones estéticas de la arquitectura de Ledoux se muestran en su libro L ’Architecture considérée sous le rapport de l’art, des moeurs et de la législation (La Arquitectura vista desde la relación del arte, de las costumbres y de la legislación, 1804).

Vivienda construida según los planos de Claude Nicolas Ledoux

Alrededor de las Salinas Reales, Ledoux formalizó sus conceptos innovadores de un urbanismo y de una arquitectura destinada a buscar una sociedad mejor, de una Ciudad Ideal cargada de símbolos y de significados. Está considerado, con Étienne-Louis Boullée y sus proyectos de Cenotafio de Newton o de las basílicas, como uno de los precursores del utopismo. Él fue el precursor del falansterio de Charles Fourier en el siglo XIX, o del familisterio de Guise de Jean-Baptiste André Godin.

Desde 1775, Ledoux había presentado en Turgot los primeros bocetos de la villa de Chaux, en la cual la Salina Real debía formar su centro. El proyecto, constantemente perfeccionado, fue grabado a partir de 1780

Para Kaufmann, Ledoux Fue más que un soñador sin remedio, le consideraba un buen arquitecto. Al igual que sucede con Boullée, nos enfrentamos a una arquitectura que aspira a la grandeza, introduciendo la geometría y buscando a la vez nuevas soluciones espaciales y ahí es en donde Ledoux fue un verdadero precursor del siglo XX, que se adelantó, sin duda, al futuro. Si bien Ledoux no sólo fue ridiculizado por sus ideas y diseños utópicos, no todo estaba en su contra, ya que tenía también admiradores.[24]

Utopista radical de la arquitectura, fue profesor de la Real Escuela de Bellas Artes, creó un singular Orden Arquitectónico: una nueva columna que consiste en alternar piedras, una cilíndrica y otra cúbica superpuestas para lograr un efecto plástico. Esta época se caracteriza por una vuelta a lo antiguo, al despojamiento, al gusto por un estilo más "rústico".

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