Circo romano de Mérida

Circo romano de Mérida
VR Merida 03.JPG
Localización geográfica/administrativa
ContinenteEuropa
Situación
País(es)Bandera de España España
División(es)Bandera de Extremadura Extremadura
Subdivisión(es)Provincia de Badajoz - Bandera.svg Provincia de Badajoz
Municipio(s)Mérida
Historia del sitio
TipoCirco romano
Uso originalCarreras de carros
Estilo(s)Arquitectura clásica
Época(s)Antigua Roma
Eventos históricos
Abandono o destrucciónc. siglo VI d. C.
Mapa(s) de localización
Circo romano de Mérida ubicada en España
Circo romano de Mérida
Circo romano de Mérida

Coordenadas38°55′11″N 6°19′56″O / 38°55′11″N 6°19′56″O / -6.3323

El circo romano de Mérida es un antiguo recinto para carreras de carros que construyeron los romanos en la colonia romana de Augusta Emerita —actual Mérida (España)— a principios del siglo I d. C., pocas décadas después de la fundación de la ciudad. Erigido extramuros de la ciudad y con una planta ovalada de unos 440 m de longitud por 115 m de ancho, este circo fue uno de los más importantes de todo el Imperio Romano después el Circo Máximo de Roma. Con la oficialización del cristianismo en el siglo IV d. C. comenzó el declive de los espectáculos en el circo, pero se cree que estuvo en uso hasta el siglo VI. Después de muchos siglos de abandono, del edificio se conservan las ruinas de sus cimientos, que dejan adivinar sus dimensiones, aunque es uno de los pocos recintos de este tipo que se pueden contemplar en toda su planta. Desde 1993, el circo es Patrimonio de la Humanidad según la Unesco como parte del Conjunto arqueológico de Mérida.

Historia

Las carreras que se desarrollaban en el circo, junto con los espectáculos del anfiteatro, eran los dos tipos de espectáculos que más gustaban al pueblo romano. Con frecuencia dichos espectáculos los financiaban personajes adinerados pertenecientes a la clase dirigente para conmemorar algún evento o con fines electorales o propagandísticos.[1]

Este circo es el mayor edificio que levantaron los romanos para espectáculos públicos en la colonia de Augusta Emerita, por su extensión y capacidad de espectadores, y uno de los más importantes de todo el Imperio. Además es uno de los pocos circos romanos que todavía hoy pueden contemplarse en toda su planta.[1]

Es muy posible que con la implantación oficial de la religión cristiana en todo el Imperio romano comenzase el declive de los espectáculos en el circo.[2]

No se conoce la época exacta hasta la que se utilizó el circo de Augusta Emerita, quizá hasta el siglo VI d. C., época en que se fecha el fallecimiento del auriga Sabiniano según su lápida sepulcral en la basílica de Casa Herrera.[3]