Cine sonoro

El cine sonoro es aquel en el que la película incorpora sonido sincronizado (es decir, tecnológicamente acoplado) con la imagen. La primera exhibición pública conocida de cine sonoro proyectado ocurrió en París en 1900, décadas antes de que la sincronización confiable entre sonido e imagen se hiciera comercialmente práctica. La primera proyección comercial de películas con sonido completamente sincronizado ocurrió en la ciudad de Nueva York, en abril de 1927 ( The Jazz Singer). En los primeros años después de la introducción del sonido, las películas que incorporaban diálogos sincronizados fueron conocidas como «películas sonoras».

En la década de 1930, las películas sonoras eran un fenómeno global. En los Estados Unidos ayudaron a asegurar la posición del Hollywood como uno de los sistemas culturales/comerciales más potentes del mundo. En Europa (y, en menor grado, en otros lugares) el nuevo desarrollo fue tratado con desconfianza por muchos directores de cine y críticos a los que les preocupaba que, el centrarse en los diálogos, trastornaría la principal virtud estética del cine mudo. En Japón, donde por su tradición cultural se integraba el cine mudo con interpretaciones vocales en directo, las películas sonoras arraigaron con gran lentitud. En India, el sonido fue el elemento transformativo que llevó a la rápida expansión de la industria del cine del país, la más productiva del mundo desde principios de la década de 1960.

Historia

Primeros pasos

Para más detalles sobre este tema, véase Quinetoscopio.

La idea de combinar imágenes en movimiento con sonido grabado es casi tan antigua como el propio concepto de cine. El 27 de febrero de 1888, pocos días después de que el pionero fotográfico Edward Muybridge diera una conferencia no muy lejos del laboratorio de Thomas Edison, los dos inventores se reunieron en privado. Muybridge más tarde afirmó que en esta ocasión, seis años antes de la primera exhibición de una película comercial, propuso un esquema para el cine sonoro que combinaría su proyector de imágenes zoopraxiscopio con la tecnología de sonido grabado de Edison.[3] Un sistema mejorado basado en el cilíndro, Phono-Cinéma-Théâtre, fue desarrollado por Clément-Maurice Gratioulet y Henri Lioret de Francia, permitiendo presentarse cortometrajes de extractos de teatro, ópera y ballet en la Exposición de París de 1900. Estas parecen ser las primeras películas exhibidas públicamente con la proyección tanto de imagen como de sonido grabado.

Sin embargo, dos importantes problemas persistían llevando a las imágenes en movimiento y al sonido grabado a tomar caminos separados durante una generación:

  1. Sincronización: Las imágenes y el sonido se grababan y reproducían en aparatos separados, en los cuales era difícil iniciar su funcionamiento y mantener su sincronización.[4] Aunque los proyectores de imágenes en movimiento pronto permitieron que el cine se mostrara a audiencias más grandes, la tecnología de audio, antes del desarrollo de la amplificación eléctrica, no podía sobresalir para llenar satisfactoriamente grandes espacios.
  2. Fidelidad de la grabación: Los primeros sistemas de cine sonoro producían sonido de muy baja calidad, a no ser que los intérpretes estuvieran colocados directamente en frente de los voluminosos aparatos de grabación (altavoces de trompeta, por lo general), imponiendo serios límites en el tipo de películas que podían crearse con sonido grabado en forma directa.

Los cineastas innovadores intentaron luchar con el problema fundamental de sincronización de diferentes maneras; un número creciente de sistemas de imágenes en movimiento dependían de discos gramofónicos, tecnología conocida por el nombre de sonido en disco; a las grabaciones se les llamaba a menudo "discos berlineses" (Berliner Discs), en honor de uno de los principales inventores en el campo, el germano-estadounidense Emile Berliner. Léon Gaumont mostró un sistema que involucraba sincronización mecánica entre un proyector de cine y un plato de tocadiscos en la Exposición Universal de París de 1900. En 1902, su Cronófono, que involucraba una conexión eléctrica que Gaumont había patentado recientemente, fue mostrado en la Sociedad Fotográfica Francesa. Cuatro años más tarde, introdujo el Elgéphone, un sistema de amplificación de aire comprimido basado en el Auxetophone, desarrollado por los inventores británicos Horace Short y Charles Parsons[6]

Las innovaciones continuaron en otros frentes. En 1907, al francés Eugene Lauste —que había trabajado en el laboratorio de Thomas Edison entre 1886 y 1892— se le otorgó la primera patente de tecnología de sonido óptico, involucrando la transformación del sonido en ondas de luz que eran grabadas fotográficamente de forma directa en celuloide. Como describía el historiador Scott Eyman,

Era un sistema doble, esto es, el sonido estaba en una parte diferente del celuloide que la imagen.... En esencia, el sonido se capturaba con un micrófono y se traducía en ondas de luz a través de una válvula de luz, una delgada cinta de metal sensible sobre una diminuta hendidura. El sonido que llegaba a esta cinta se convertiría en luz por la vibración del diafragma, enfocando las ondas de luz resultantes a través de la hendidura, donde sería fotografiado en una parte del celuloide, en una cinta de una décima parte de pulgada de ancho.[7]

Aunque el sonido óptico finalmente se convertiría en el estándar universal para cine sonoro sincronizado, Lauste nunca explotó con éxito sus innovaciones, que llegaron en efecto a un callejón sin salida. En 1913, Edison introdujo un nuevo aparato de sonido sincronizado basado en cilindros como su sistema de 1895 llamado Kinetophone; en vez de mostrar las películas individualmente en el cuarto del kinetoscope, ahora se proyectaban en una pantalla. El tocadiscos se conectaba por una complicada serie de poleas hasta el proyector de cine, permitiendo —bajo condiciones ideales— la sincronización. Las condiciones, sin embargo, eran raramente ideales, y el nuevo y mejorado Kinetophone fue retirado después de poco más de un año.[8]

Otras películas sonoras, basadas en una variedad de sistemas, fueron hechas antes de los años 1920, generalmente con intérpretes sincronizando los labios con grabaciones de audio previamente hechas. La tecnología era mucho más adecuada para propósitos comerciales, y durante muchos años los jefes de los principales estudios de cine de Hollywood vieron poco beneficio en producir películas sonoras. Así estas películas fueron relegadas, junto con las películas de color, al estado de curiosidad.

Innovaciones cruciales

Un número de desarrollos tecnológicos contribuyeron a hacer el cine sonoro comercialmente viable a finales de la década de 1920. Dos involucraron acercamientos opuestos para la reproducción de sonido sincronizado o playback:

Sonido óptico avanzado – En 1919, al inventor estadounidense Lee De Forest se le otorgaron varias patentes que llevarían a la primera tecnología de sonido óptico con aplicación comercial. En el sistema de De Forest, la pista de sonido era grabada fotográficamente en un lado de la cinta de la película para crear una copia compuesta o "casada". Si se conseguía una correcta sincronización del sonido y la imagen en la grabación, se podía confiar absolutamente en la reproducción. Durante los siguientes cuatro años, mejoró su sistema con la ayuda de material y patentes autorizadas por otro inventor estadounidense en el campo, Theodore Case.[11] Como con Lauste, el sistema de Tykociner nunca tuvo ventajas comerciales; sin embargo, el de De Forest, pronto lo haría.

El 15 de abril de 1923, en el Teatro Rivoli de la ciudad de Nueva York, se proyectó la primera película comercial con sonido óptico, el estándar futuro: una serie de cortos bajo la bandera de De Forest Phonofilms, acompañando una película muda.[16]

En Europa, otros también estaban trabajando en el desarrollo de sonido óptico. El mismo año que De Forest recibió sus primeras patentes en el campo, tres inventores alemanes patentaron el sistema de sonido Tri-Ergon. El 17 de septiembre de 1922, presentaron una proyección pública de producciones con sonido óptico incluyendo una película sonora dramática, Der Brandstifter (El pirómano) ante una audiencia invitada en el Alhambra Kino de Berlín. En 1923, dos ingenieros daneses, Axel Petersen y Arnold Poulsen, patentaron un sistema en donde el sonido era grabado en tiras de diapositivas separadas funcionando en paralelo con la bobina de imágenes. Gaumont autorizaría y pondría brevemente la tecnología para uso comercial bajo el nombre Cinéphone.[19]

Advanced sound-on-disc En paralelo con las mejoras en la tecnología sound-on-film, un número de empresas estaban haciendo progresos con sistemas en donde el sonido de la película era grabado en discos fonográficos. En la tecnología sound-on-disc de la era, un plato fonográfico era conectado por un entrelazado mecánico a un proyector de cine especialmente modificado, permitiendo sincronización. En 1921, el sistema sound-on-disc Photokinema desarrollado por Orlando Kellum fue empleado para añadir secuencias de sonido sincronizado a la fallida película muda Dream Street de D. W. Griffith. Una canción de amor, interpretada por la estrella Ralph Graves, fue grabada, como lo fue una secuencia de efectos vocales en directo. Aparentemente, las escenas de diálogo también fueron grabadas, pero los resultados fueron insatisfactorios y la película incorporándolas nunca fue estrenada públicamente. El 1 de mayo de 1921, Dream Street fue reestrenada, con la canción de amor añadida, en el teatro Town Hall de la ciudad de Nueva York, calificándola—no obstante al azar—como el primer largometraje con una secuencia vocal grabada en directo.[20] No habría otras durante más de seis años.

En 1925, Warner Bros., entonces un pequeño estudio de Hollywood con grandes ambiciones, comenzó a experimentar con los sistemas sound-on-disc en los Vitagraph Studios de Nueva York, que había comprado recientemente. La tecnología de Warner Bros., llamada Vitaphone, fue introducida públicamente el 6 de agosto de 1926, con el estreno de la película de casi tres horas Don Juan; el primer largometraje en emplear un sistema de sonido sincronizado de cualquier tipo durante toda la película, su banda sonora contenía música y efectos de sonido, pero no diálogo grabado. En otras palabras, había sido pensada y rodada como una película muda. Acompañando a Don Juan, no obstante, había ocho cortos de interpretaciones musicales, la mayoría clásicas, así como una introducción filmada de cuatro minutos por Will H. Hays, presidente de la Motion Picture Association of America, todo con sonido grabado en directo. Estas fueron las verdaderas primeras películas sonoras exhibidas por un estudio de Hollywood.[21] Don Juan no sería estrenado de forma general hasta febrero del año siguiente, haciendo de la técnicamente similar The Better 'Ole, presentada por Warner Bros. en octubre de 1926, el primer largometraje con sonido sincronizado durante toda la película para mostrarse a una amplia audiencia.

Sound-on-film finalmente saldría victorioso sobre sound-on-disc por un número de ventajas técnicas fundamentales:

  • Sincronización: ningún sistema de entrelazado era completamente fiable, y el sonido podía desincronizarse debido a saltos en el disco o cambios de minutos en la velocidad de la película, requiriendo la supervisión constante y el ajuste manual frecuente
  • Edición: los discos no podían ser editados directamente, limitando severamente la capacidad de hacer alteraciones en sus películas acompañantes después de la edición original
  • Distribución: los discos fonográficos añadían gastos y complicación extra a la distribución de películas
  • Uso y desgaste: el proceso físico de reproducir los discos los degradaba, requiriendo su reemplazo después de aproximadamente veinte proyecciones

Sin embargo, en los primeros años, sound-on-disc tuvo ventajas sobre el sound-on-film de dos maneras considerables:

  • Costo de producción y capital: era generalmente menos caro grabar sonido en un disco que en el celuloide y los sistemas de exhibición principales—tocadiscos/entrelazado/proyector—eran más baratos de fabricar que los complejos proyectores que leían los patrones de imagen y sonido requeridos por sound-on-film
  • Calidad de audio: los discos de gramófono, los Vitaphone en particular, tenían un rango dinámico superior al de la mayoría de los procesos sound-on-film del tiempo, al menos durante las primeras reproducciones, mientras el sound-on-film tendía a tener una mejor respuesta en frecuencia, esto era superado por una mayor distorsión y ruido

A medida que la tecnología sound-on-film mejoraba, estas dos desventajas fueron superadas.

El tercer conjunto de innovaciones cruciales marcó un importante paso hacia adelante en tanto la grabación en directo del sonido como su eficaz reproducción:

Grabación y amplificación electrónica de fidelidad – Comenzando en 1922, la rama de investigación de la división manufacturera Western Electric de AT&T comenzó trabajando intensivamente en la tecnología de grabación para tanto sound-on-disc como sound-on film. En 1925, la empresa introdujo públicamente un sistema de audio electrónico muy mejorado, incluyendo micrófonos de condensador sensibles y grabadores de línea de caucho. En ese mes de mayo, la empresa autorizó al empresario Walter J. Rich explotar el sistema para películas comerciales; fundó Vitagraph, que Warner Bros. adquirió una parte de interés en sólo un mes después. En abril de 1926, los hermanos Warner firmaron un contrato con AT&T por el uso exclusivo de su tecnología de sonido para películas para la reapodada operación Vitaphone, llevando a la producción de Don Juan y sus cortos acompañantes durante los siguientes meses. Durante el periodo en que Vitaphone tuvo acceso exclusivo a las patentes, la fidelidad de las grabaciones hechas para las películas de los Warner fue considerablemente superior a esas hechas por los competidores sound-on-film de la empresa. Mientras tanto, Bell Labs —el nuevo nombre para las operaciones de investigación de AT&T— estaba trabajando a un ritmo frenético en tecnología sofisticada de amplificación de sonido que permitiría a las grabaciones ser reproducidas sobre altavoces a un volumen que llenara el teatro. El nuevo sistema de altavoces de bobina móvil fue instalada en el Teatro de Warner en Nueva York a finales de julio y su patente de presentación, para lo que Western Electric llamó el receptor número 555, fue rellenada el 4 de agosto, sólo dos días antes del estreno de Don Juan.[22]

Más tarde en ese mismo año, AT&T/Western Electric creó una división de licencias, Electrical Research Products Inc. (ERPI), para gestionar los derechos de la tecnología de audio de la empresa. Vitaphone seguía teniendo exclusividad legal, pero habiendo faltado en sus pagos de regalías, el control efectivo de los derechos estaba en manos de ERPI. El 31 de diciembre de 1926, los Warner concedieron a Fox-Case una sublicencia por el uso del sistema de Western Electric a cambio de una parte de los ingresos que irían directamente a ERPI.[23] Las patentes de los tres negocios eran con licencia cruzada. Ahora estaba disponible una tecnología de grabación y amplificación superior para dos estudios de Hollywood, persiguiendo dos métodos muy diferentes de reproducción de sonido. El nuevo año vería finalmente la aparición del cine sonoro como un medio comercial significativo.

Triunfo de las películas sonoras

En febrero de 1927, fue firmado un acuerdo por cinco importantes productoras de Hollywood —las llamadas Dos Grandes, Paramount y MGM, así como First National (una vez en el ranking de la indutria junto con Fox, pero ahora en declive), la de medio tamaño Universal, y la pequeña pero prestigiosa Producers Distributing Corporation (PDC) de Cecil B. DeMille— para seleccionar colectivamente sólo un proveedor para la conversión de sonido. El grupo de las cinco entonces se puso cómodo y esperó para ver que tipo de resultados proponían los precursores. En mayo, Warner Bros. revendió sus derechos de exclusividad a ERPI (junto con la sublicencia Fox-Case) y firmó un nuevo contrato de regalía similar al de Fox para el uso de la tecnología de Western Electric. A medida que Fox y los Warner avanzaron con el cine sonoro en diferentes direcciones, tanto tecnológicamente como comercialmente—Fox con noticiarios y después dramas musicales, los Warner con películas habladas—también lo hizo ERPI, que buscó hacerse con el mercado firmando con cinco importantes aliados.

Todas las películas sonoras de grandes sensaciones del año se aprovecharon de las celebridades preexistentes. El 20 de mayo de 1927, en el Teatro Roxy de Nueva York, Fox Movietone presentó una película sonora del despegue del célebre vuelo a París de Charles Lindbergh, grabado más temprano ese mismo día. En junio, un noticiario sonoro de Fox se muestra presentando su bienvenida de vuelta a Nueva York y Washington, D. C. Estas fueron las dos películas sonoras más aclamadas hasta la fecha.[26] Producida con el sistema Vitaphone, la mayor parte de la película no contiene audio grabado en directo, dependiendo, como Amanecer y Don Juan, en su música y efectos sonoros. Cuando la estrella de la película, Al Jolson, canta, no obstante, la película cambia a sonido grabado en el plató, incluyendo tanto sus interpretaciones musicales como dos escenas con discurso improvisado—uno del personaje de Jolson, Jakie Rabinowitz (Jack Robin), dirigiéndose a la audiencia de un cabaré; el otro un intercambio de opiniones entre él y su madre. Aunque el éxito de El cantante de jazz fue debido en gran parte a Jolson, ya establecido como una de las más grandes estrellas musicales de Estados Unidos, y su uso limitado de sonido sincronizada apenas se calificaba como una innovadora película sonora (sino como la "primera"), los considerables beneficios fueron prueba suficiente para la industria de que valía la pena invertir en la tecnología.

El desarrollo del cine sonoro comercial había avanzado a rachas antes de El cantante de jazz, y el éxito de la película no cambió las cosas de la noche a la mañana. No fue hasta mayo de 1928 que los cuatro principales reacios (PDC había abandonado la alianza)—junto con United Artists y otros—firmaron con ERPI para la conversión de las instalaciones de producción y los teatros para el cine sonoro. Inicialmente, todos los teatros cableados por ERPI fueron hechos compatibles con Vitaphone; la mayoría estaban equipados para proyectar bobinas Movietone también.[28] FBO había caído bajo el control efectivo de un competidor de Western Electric, la división RCA de General Electric, que estaba buscando comercializar su nuevo sistema sound-on-film, Photophone. A diferencia del Movietone de Fox-Case y el Phonofilm de De Forest, que eran sistemas de densidad variable, Photophone era un sistema de área variable—un refinamiento en la manera que la señal de audio era inscrito en el celuloide que se convertiría finalmente en la regla. (En ambos sistemas, una lámpara especialmente diseñada, la exposición de cual con el celuloide es determinada por la entrada de audio, es usada para grabar el sonido fotográficamente como una serie de líneas minúsculas. En un proceso de densidad variable, las líneas son de oscuridad variable; en un proceso de área variable, las líneas son de anchura variable.) Para octubre, la alianza FBO-RCA llevaría a la creación de un nuevo e importante estudio de Hollywood, RKO Pictures.

Mientras tanto, Warner Bros. había estrenado tres películas habladas más en la primavera, todas rentables, pero no al nivel de El cantante de jazz: en marzo apareció The Tenderloin; fue nombrada por los Warner como la primera película en donde los personajes pronunciaban sus partes, aunque sólo 15 de sus 88 minutos tenían diálogo. En abril le siguió Glorious Betsy y The Lion and the Mouse (31 minutos de diálogo) en mayo.[31] En septiembre de 1928 se estrenó Dinner Time de Paul Terry que fue uno de los primeras dibujos animados producidos con sonido sincronizado. Después de ver esto, Walt Disney decidió hacer uno de sus cortos de Mickey Mouse, Steamboat Willie, también con sonido.

A lo largo de 1928, a medida que Warner Bros. comenzó a recoger grandes beneficios debido a la popularidad de sus películas sonoras, los otros estudios aceleraron el ritmo de su conversión a la nueva tecnología. Paramount, el líder de la industria, sacó su primera película hablada a finales de septiembre, Beggars of Life; aunque tenía sólo unas pocas líneas de diálogo, demostró el reconocimiento del estudio del poder del nuevo medio. Interference, la primera película completamente hablada de Paramount, debutó en noviembre. Las expectativas cambiaron rápidamente, y la "moda" de 1927 se convirtió en un procedimiento estándar para 1929. En febrero de 1929, dieciséis meses después del debut de El cantante de jazz, Columbia Pictures fue el último de los ocho estudios que serían conocidos como "grandes" durante la Edad de Oro de Hollywood en estrenar su primera película con partes habladas, Lone Wolf's Daughter.[34] Un mes antes, la primera película completamente en color y completamente hablada se había estrenado públicamente: On with the Show! de Warner Bros.

La transición: Europa

El cantante de jazz tuvo su estreno sonoro europeo en el Piccadilly Theatre de Londres el 27 de septiembre de 1928.[37] Una película sin diálogos que contiene sólo unos pocos minutos de canto por la estrella Richard Tauber, puede pensarse como la combinación del Viejo Mundo de Dream Street y Don Juan. La película fue hecha con el sistema sound-on-film controlado por la firma germano-holandesa Tobis, herederos corporativos del negocio Tri-Ergon. Con un ojo hacia dominar el emergente mercado europeo de cine sonoro, Tobis entró en un pacto con su principal competidor, Klangfilm, una filial de Allgemeine Elektrizitäts Gesellschaft (AEG). A principios de 1929, los dos negocios comenzaron a comercializar juntos sus tecnologías de grabación y reproducción. A medida que ERPI comenzó a cablear cines alrededor de Europa, Tobis-Klangfilm reclamó que el sistema de Western Electric infringía las patentes de Tri-Ergon, paralizando la introducción de la tecnología estadounidense en muchos lugares. Así como RCA había entrado en el negocio del cine para maximizar el valor de su sistema de grabación, Tobis también estableció sus propias casas de producción, llevadas por la alemana Tobis Filmkunst.

A lo largo de 1929, la mayoría de los principales países europeos creadores de películas comenzaron a unirse a Hollywood en la conversión hacia el sonido. Muchas de las películas habladas europeas que crearon moda estuvieron rodadas en el extranjero con estudios arrendados de las empresas de producción mientras las suyas estaban siendo convertidas o mientras comercializaban deliberadamente mercados que hablaban diferentes idiomas. Uno de las primeras películas dramáticas habladas de Europa fue creada en un tipo diferente de opción sobre la creación de películas multinacionales: The Crimson Circle fue una coproducción entre la empresa Efzet-Film del director Friedrich Zelnik y British Sound Film Productions (BSFP). En 1928, la película había sido estrenada como la película muda Der Rote Kreis en Alemania, donde fue rodada; El diálogo inglés fue aparentemente doblado mucho más tarde usando el proceso Phonofilm de De Forest controlado por la compañía matriz de BSFP. Se le dio un estreno comercial británico en marzo de 1929, ya que era una películo con partes habladas hecha completamente en el Reino Unido: The Clue of the New Pin, un producción de British Lion usando el sistema Photophone británico sound-on-disc. En mayo, Black Waters, se estrenó comercialmente una producción de British and Dominions Film Corporation que se promocionó como la primera película completamente hablada en el Reino Unido; había sido rodada completamente en Hollywood con un sistema sound-on-film de Western Electric. Ninguna de estas películas tuvo mucho impacto.[39]

El 23 de agosto, la industria cinematográfica austríaca sacó una película sonora: Geschichten aus der Steiermark (Historias de Estiria), una producción de Eagle Film-Ottoton Film.[45]

En 1930, se estrenaron las primeras películas habladas polacas, usando sistemas sound-on-disc: Moralność pani Dulskiej (La moralidad de Mrs. Dulska) en marzo y la película completamente hablada Niebezpieczny romans (Peligrosas aventuras amorosas) en octubre.[50] En el otoño, el drama Putyovka v zhizn de Nikolai Ekk, se estrenó como la primera película hablada del país.

En la mayor parte de Europa, la conversión de los lugares de exhibición se quedó bien atrás de la capacidad de producción, requiriendo que las películas habladas fueran producidas en paralelo con versiones mudas o simplemente presentadas sin sonido en muchos lugares. Mientras el ritmo de la conversión era relativamente rápido en Gran Bretaña —con más del 60% de los cines equipados para el sonido a finales de 1930, similar a la cifra de Estados Unidos— en Francia, en cambio, más de la mitad de los cines a escala nacional seguían proyectando cine mudo para finales de 1932.[53]

La transición: Asia

Durante los años 1920 y 1930, Japón fue uno de los dos más grandes productores de cine en el mundo, junto con los Estados Unidos. Aunque la industria del cine del país estaba entre las primeras en producir tanto las películas sonoras como las películas habladas, la conversión completa al sonido avanzó mucho más lentamente que en Occidente. Parece que la primera película japonesa sonora, Reimai, fue hecha en 1926 con el sistema Phonofilm de De Forest.[56]

La popularidad duradera del medio mudo en el cine japonés se debía en gran parte a la tradición del benshi, un narrador en directo que interpretaba como acompañamiento a la proyección de la película. Como el director Kurosawa Akira describió más tarde, el benshi "no solo contaba el argumento de las películas, también realzaba el contenido emocional interpretando las voces y los efectos de sonido y proporcionando descripciones evocadoras de los eventos e imágenes en la pantalla. Los narradores más populares era estrellas por sí solas, únicos responsables del patrocinio de un cine particular."[57] El historiador de cine Mariann Lewinsky expone,

El final del cine mudo en Occidente y en Japón fue impuesto por la industria y el mercado, no por ninguna necesidad interna o evolución natural... El cine mudo era una forma completamente madura y sumamente agradable. No le faltaba nada, al menos en Japón, donde había siempre la voz humana haciendo los diálogos y la narración. Las películas sonoras no eran mejores, sólo más económicas. Como propietario del cine ya no tenías que pagar un salario a los músicos y al benshi. Y un buen benshi era una estrella lo que exigía un pago de estrella.[58]

De la misma manera, la viabilidad del sistema benshi facilitó una transición gradual al sonido—permitiendo a los estudios dispersar los costes capitales de la conversión y el tiempo de sus directores y equipo técnico para familiarizarse con la nueva tecnología.[59]

La película en idioma mandarín Genu hong mudan, protagonizada por Butterfly Wu, se estrenó en 1930 como la primera película sonora de China. En febrero de ese mismo año, la producción fue aparentemente completada con una versión sonora de The Devil's Playground, calificándola discutiblemente como la primera película hablada australiana; sin embargo, la proyección de prensa de mayo de la ganadora del premio Commonwealth Film Contest Fellers es la primera exhibición pública verificable de una película hablada australiana.[65]

La transición: América Latina

En 1929, el actor y director cubano, René Cardona filma en los Estados Unidos los primeros talkies o películas habladas, completamente en español, con actores de varios países de habla hispana. En el periodo que va de 1929 a 1931, se filman en Estados Unidos varios talkies en español, sobresaliendo, entre ellas la película Charros, gauchos y manolas (1930), del director catalán Xavier Cugat.

El cine sonoro en Argentina

Ya desde 1907 los argentinos Eugenio Py y Enrique Lepage hicieron experimentos sonoros usando fonografos como fuente sonora. Aunque no sería hasta con la primera exhibición de un filme sonoro en Buenos Aires –siendo también la primera proyección de este tipo en América del Sur– a mediados de 1929, en que los cineastas argentinos vieron el potencial del sonoro en desmedro del entonces predominante cine mudo, tanto realizando nuevos filmes, o con la sonorización de filmes ya exhibidos. El primer filme sonoro sudamericano fue el cortometraje Mosaico Criollo, también hecho en la Argentina ese año, a manos del director Roberto Guidi quién usó el sistema Vitaphone siendo un éxito menor. También se filmaron allí el primer largometraje sonoro, ( Muñequitas Porteñas melodrama filmado en 1930 por José Agustín “El Negro” Ferreyra) la primera película con sonido óptico, (diez cortometrajes con Carlos Gardel hechos ese año por Eduardo Morera bajo el sistema Phonofilm) y la primera película animada con sonido ( Peludopolis hecha en 1931 por Quirino Cristiani) de Latinoamérica. Ya en 1932 fue la primera industria de la región que abandonó el cine mudo, lo que fue confirmado con la fundación de los estudios Argentina Sono Film y Lumiton y el gran éxito de las películas ¡Tango! y Los tres berretines (ambas de 1933).[66]

El cine sonoro en México

En 1929, en Los Ángeles, California, se filma el documental Sangre mexicana del director Joselito Rodríguez con diálogos de la actriz Carmen Guerrero en sistema RCA. El mismo año, se filma El águila y el nopal del director mexicano Miguel Contreras Torres, sonorizada en Vithaphone. Sin embargo, fracasa en su exhibición pública. En diciembre de 1929, se realiza la primera proyección sonora en el Distrito Federal y meses más tarde se filma la primera película sonora mexicana, Más fuerte que el deber, de Rafael Sevilla, con el sistema Vitaphone. Sin embargo, la poca preparación de los proyeccionistas hizo que fuera un desastre. La primera película sonora mexicana en tener éxito fue Santa (1932) la cual utilizó el proceso RCA Photophone. Durante este tiempo el cine en México se consolidó con filmes como El compadre Mendoza (1933), Vámonos con Pancho Villa (1935), ambas de Fernando de Fuentes y Luponini en Chicago (también conocida como El gran Luponini, Luponini o El manos sangrientas).[67]

La comedia ranchera

Es un género de nacimiento temprano derivado de la sonorización de los filmes. En 1936, Fernando de Fuentes dirige Allá en el Rancho Grande, la cual alcanza un éxito comercial sin precedentes en el cine mexicano. Plantea las bases para el desarrollo de los arquetipos de lo mexicano que posteriormente convertirían al género en uno de los más socorrido a nivel nacional. La característica más importante de las comedias rancheras radica en que, gracias a la sonorización cinematográfica, podían incluirse varios números musicales, canciones interpretadas por los protagonistas e insertadas en la trama de una forma diferente a la utilizada en el cine musical hollywoodense, más acostumbrado a los grandes números musicales con coreografías majestuosas.[68]

El cine sonoro en el resto de América

Debido a la carencia de tradición cinematográfica, el resto de los países de la región se demoró más en la transición.

Chile fue el tercer país en América Latina en tener cine sonoro con la primera exhibición en abril de 1930 en el teatro Victoria de Santiago.[67] En 1937 se filma el primer largometraje sonoro cubano, La serpiente roja, del director español Juan Orol con los actores Pituka de Foronda y Aníbal de Mar. En 1938, también en Cuba, se filma la película sonora Siboney con la actriz y cantante puertorriqueña María Antonieta Pons.

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