Cine de Italia

Entrada a los estudios de Cinecittà, en Roma.

La historia del cine italiano comenzó apenas algunos meses después de que los hermanos Lumière hubieran descubierto el medio, cuando el papa León XIII fue filmado por algunos segundos mientras bendecía la cámara fotográfica.

El cine mudo

Primeros pasos

Durante la época del cine mudo, en Italia se produjo un elevado número de películas. Se ha calculado que hasta 1930 se realizaron 9.816 filmes de diversa extensión, de las que han sobrevivido unas 1.500. Para hacerse una idea de la importancia de esta cifra, basta comparar con los que se produjeron entre 1930 y 1943 (740) o entre 1945 y 1959 (1.518).[5]

Estas primeras películas se exhibían tanto en teatros como en ferias, cafés y escuelas, hasta que, en 1905, empezaron a crearse los primeros cines. En 1906, Turín contaba ya con nueve, Milán con siete, Roma con 23 y Nápoles con 21.[7]

La primera película de ficción fue La presa di Roma ("La toma de Roma"), dirigida por Filoteo Alberini en 1905: narra un episodio del Risorgimento, la toma de Porta Pia por las tropas italianas en 1870.[8] Durante esos años se va organizando la primera industria cinematográfica italiana, con tres compañías principales: dos radicadas en Turín (Ambrosio e Itala Film) y una en Roma (Cinès, fundada por Alberini).

El cine histórico

Durante la época del cine mudo, uno de los géneros que alcanzó mayor importancia en el cine italiano es el que más tarde se conocería como Kolossal o peplum, esto es, cine de aventuras ambientado en la época clásica, caracterizado por sus elaborados escenarios y sus escenas de masas,[9] generalmente adaptado de famosas obras literarias. Giovanni Pastrone (1883-1959), Enrico Guazzoni (1876-1949) y Mario Caserini (1874-1920) son algunos de los realizadores que más brillaron en este género, que dio al cine italiano su primera época de esplendor. La película Los últimos días de Pompeya (Gli ultimi giorni di Pompei, Luigi Maggi, 1908), producido por la Ambrosio, inició el género del cine monumental italiano. Pronto siguieron otros filmes, como La caída de Troya (La caduta di Troia, Luigi Romano Borgnetto y Giovanni Pastrone, 1910), Quo Vadis? (Enrico Guazzoni, 1913) y una nueva versión de Los últimos días de Pompeya (Gli ultimi giorni di Pompeii, Mario Caserini, 1913). En la época anterior a la Primera Guerra Mundial, el cine histórico italiano se hizo famoso en todo el mundo.

La obra culminante de este período del cine italiano es Cabiria ( Giovanni Pastrone, 1914), ambientada en la segunda guerra púnica.

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