Cine de Colombia

Fotograma de la película Garras de oro (1926).

El término cine de Colombia o cine colombiano se refiere, en un sentido amplio, a las producciones cinematográficas realizadas en Colombia o consideradas colombianas por otras razones. El cine colombiano, como cualquier cine nacional, es un proceso histórico con una dimensión industrial y artística.

El cine colombiano no ha logrado ser rentable como industria a lo largo de su historia, lo que ha impedido que exista continuidad en la producción y en el empleo de realizadores y técnicos.[2]

En la actualidad se vive una creciente actividad cinematográfica gracias a la Ley de Cine aprobada en el año 2003 que ha permitido que en el país renazcan las iniciativas alrededor de la actividad cinematográfica a través de la creación del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC).[3]

Historia

La historia del cine en Colombia inicia en 1897 cuando se registra la llegada del cinematógrafo al país. Solo dos años antes, el aparato de los Hermanos Lumière habría hecho su legendaria aparición pública en París y con la reciente euforia ocasionada alrededor del mundo por la aparición del invento, muchos camarógrafos extranjeros se volcaron con sus cámaras en busca de nuevos paisajes por descubrir, de esta forma se conoce que algunos incursionaron en territorio colombiano aquel año donde se realizaron exhibiciones inicialmente en Colón, que por entonces pertenecía a Colombia; de allí pasó a Barranquilla, luego a Bucaramanga para llegar más tarde a la capital Bogotá donde en agosto de ese mismo año fue presentado en sociedad en el Teatro Municipal, que estaba localizado en la carrera 8 y fue posteriormente demolido.[4]

Inicios

Poco después de la introducción del cine al país se desata la Guerra de los Mil Días por lo que las primeras producciones tienen que esperar hasta el fin del conflicto civil para salir a la luz. En un principio las producciones cinematográficas del país se limitaban a capturar paisajes y momentos de la vida nacional y la exhibición de películas extranjeras era dominada por los Hermanos Di Doménico propietarios del Salón Olympia de Bogotá, quienes también producirían la primera película documental "El drama del quince de Octubre" que narra el asesinato del general Rafael Uribe Uribe desatando una gran polémica.[5]

Fotograma de la película Bajo el cielo antioqueño (1924 -1925).

La historia del cine en Colombia inicia en 1897 cuando se registra la llegada del cinematógrafo al país. Solo dos años antes, el aparato de los Hermanos Lumière habría hecho su legendaria aparición pública en París y con la reciente euforia ocasionada alrededor del mundo por la aparición del invento, muchos camarógrafos extranjeros se volcaron con sus cámaras en busca de nuevos paisajes por descubrir, de esta forma se conoce que algunos incursionaron en territorio colombiano aquel año donde se realizaron exhibiciones inicialmente en Colón, que por entonces pertenecía a Colombia; de allí pasó a Barranquilla, luego a Bucaramanga para llegar más tarde a la capital Bogotá donde en agosto de ese mismo año fue presentado en sociedad en el Teatro Municipal, que estaba localizado en la carrera 8 y fue posteriormente demolido.4

El cine mudo

Durante los primeros años los realizadores de cine se dedicaban a hacer filmaciones de paisajes y reportajes noticiosos para su exhibición pública y solo hasta 1922, aparece el primer largometraje de ficción llamado " La María" (de la cual se conserva un segmento de 25 segundos en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano), dirigida por Máximo Calvo Olmedo, un inmigrante español que trabajaba como distribuidor de cine en Panamá y fue contratado para viajar al Valle del Cauca, donde realizaría el filme basado en la novela homónima del escritor vallecaucano Jorge Isaacs.[6]

Otro de los pioneros del cine en Colombia fue Arturo Acevedo Vallarino un productor y director de teatro antioqueño que vivía de hacer obras de teatro en Bogotá, ante la crisis que se desató en esta actividad por la llegada del cine, Acevedo decidió fundar la compañía Acevedo e Hijos[8]

Crisis de la década de 1930

Fotograma de la película Garras de oro (1926).

Tras lo que parecía una floreciente industria, en el año 1928 la empresa Cine Colombia compró los estudios de los Hermanos Di Domenico cerrando los únicos laboratorios existentes en Colombia para dedicarse únicamente a la exhibición de películas extranjeras que le proporcionaban buenos dividendos con lo que se aniquiló de inmediato la producción nacional. Fue así como desde 1928 hasta 1940 en Colombia no se produjo ni un solo largometraje (a excepción de Al son de las guitarras de Alberto Santana, que nunca fue estrenado).[9] De este período sobreviven, no obstante, numerosos cortometrajes documentales o noticiosos realizados por Acevedo e Hijos.

La transición del cine mudo al cine sonoro, que se inició en todo el mundo en 1927, agravó el atraso tecnológico que afectaba a los productores colombianos. El cine sonoro era mucho más costoso y complicado de hacer, y las compañías locales no estaban en condiciones de competir con las películas de Hollywood, que ofrecían a los distribuidores gran perfección técnica, taquilla confiable y precios muy bajos ya que la inversión se libra en el mercado estadounidense. A esto se suma la competencia del cine argentino y mexicano, que atravesaban sus "edades de oro".[10] Sin embargo, fue ese mismo ejemplo de éxito de otros países latinoamericanos el que alentó a algunos empresarios a probar su suerte en la producción de cine colombiano. Entre 1941 y 1945 se estrenaron diez largometrajes de ficción colombianos, realizados por cuatro compañías:

Ducrane Films: Dirigida por Oswaldo Duperly, un empresario bogotano que había vivido en Estados Unidos. Empezaron en 1939 realizando cortos publicitarios y noticieros, para luego producir Allá en el Trapiche (1943), Golpe de Gracia (1944), y Sendero de Luz (1945).

Calvo Film Company: Empresa vallecaucana, dirigida por el español Máximo Calvo, quien había llegado a Colombia en tiempos del cine silente para dirigir una adaptación de la novela María (1922). Realizó Flores del Valle (1941) y Castigo del Fanfarrón (1945)

Patria Films: Formada por los actores chilenos de la compañía de variedades Álvarez-Sierra. Participaron en Allá en el Trapiche, y produjeron Antonia Santos (1944), Bambucos y Corazones (1945), y El sereno de Bogotá (1945).

Cofilma: Compañía antioqueña formada por inversionistas locales. Produjeron Anarkos (1944) y La canción de mi tierra (1945)

Es probable que Allá en el Trapiche sea la única película de este período que permitió a sus productores recuperar la inversión gracias al apoyo recibido por el Cineasta Mexicano Rodolfo Espino. El segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo aprobó en 1942 la Ley Novena, que establecía exenciones arancelarias y de impuestos para fomentar la producción. Aunque esta ley no llegó a aplicarse efectivamente en beneficio de las compañías colombianas, sentó un precedente de (débil) protección estatal al cine. Todas las empresas terminaron en la quiebra y pasó una década antes de que alguien se arriesgara de nuevo a producir un largometraje.

La falta de oportunidades comerciales y apoyo estatal no impidió que en los años 1950 se ensayaran distintos modelos de producción. Quizás el más interesante fue el cortometraje surrealista La langosta azul (1954), producido por un grupo de artistas de la costa Atlántica entre quienes se contaban Gabriel García Márquez y Enrique Grau. Aunque estos artistas no siguieron trabajando en el medio cinematográfico, García Márquez continuaría colaborando más adelante en varios proyectos como guionista.[12]

Cine de la pornomiseria

Niño de la calle, una de las típicas escenas aprovechadas por la pornomiseria en los años 1970.

El cine de la pornomiseria fue el término que se empleó por la crítica en Colombia durante los años 1970 para denominar a aquel cine que se valía de la pobreza y la miseria humana para hacer dinero y conseguir reconocimiento internacional. Una de las películas más atacadas desde esta perspectiva fue Gamin, ( 1978) de Ciro Durán un documental sobre los niños de la calle que además de hacer tomas de la pobreza en la calle, se valía de la puesta en escena para recrear situaciones como la de niños robando radios de automóviles. Quienes encabezaron la crítica contra esta forma de hacer cine fueron los integrantes del autodenominado Grupo de Cali (producto del Cine-club de Cali del escritor Andrés Caicedo) , los reconocidos cineastas Carlos Mayolo y Luis Ospina. Ellos realizaron, entre otros, el documental Agarrando pueblo, donde hacían una sátira de la pornomiseria.[13]

FOCINE

El 28 de julio de 1978 por medio del decreto 1924 nace la Compañía de Fomento Cinematográfico FOCINE para administrar el Fondo de Fomento Cinematográfico que había sido creado un año antes. FOCINE era una entidad adscrita al Ministerio de Comunicaciones que permitió que en aproximadamente 10 años se realizaran con apoyo estatal 29 largometrajes y un buen número de cortometrajes y documentales, sin embargo las dificultades administrativas malograron la iniciativa y FOCINE tuvo que ser liquidada en el año de 1993.[14]

Dentro de este periodo se destacaron las producciones de Carlos Mayolo, por su aporte a la renovación de la estética y el lenguaje visual del cine nacional[16]

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