Cilindro de fonógrafo

Los cilindros de fonógrafo fueron el soporte del primer método de grabación y reproducción de sonido. Conocidos simplemente por «grabaciones» en su época de mayor popularidad (1887 – 1915), estos objetos con forma de cilindro tenían una grabación de sonido literalmente grabada sobre la superficie exterior que se podía reproducir sobre un fonógrafo mecánico. En la década de 1910, el sistema competidor basado en discos de gramófono triunfó en el mercado y se convirtió en el soporte de audio comercial dominante, provocando que la producción comercial en masa de los cilindros de fonógrafo terminara en 1929.

Dos grabaciones en cilindro de Edison (en los extremos) y sus recipientes de cartón (en el centro).

Desarrollo inicial del cilindro de fonógrafo

Haciendo una grabación casera.
Escuchando un cilindro con auriculares de goma.
Bailando con la música de un cilindro reproducida mediante una bocina de amplificación.
Etiqueta de papel de un cilindro de 1902.
Trozo de la etiqueta exterior de un cilindro de Columbia Records, anterior a 1901. Nótese que el título de la grabación está escrito a mano sobre la etiqueta.
Cilindro Edison Gold Moulded, hecho con cera negra, de aprox. 1904
Tapa del recipiente de un cilindro de la marca Amberol.
Borde de un cilindro de Edison "Blue Amberol".
Forma correcta de sostener un cilindro: poner los dedos en el interior; no tocar la superficie exterior, que contiene la grabación.

Thomas Edison concibió el fonógrafo el 18 de julio de 1877 para grabar mensajes telefónicos, usando papel encerado en su primera prueba. En las primeras versiones en producción, las grabaciones se realizaban sobre la superficie exterior de una tira de papel de estaño enrollada alrededor de un cilindro giratorio de metal. En la década de 1880 se empezaron a producir en masa los cilindros de cera. Estos contenían las grabaciones de sonido en surcos sobre el exterior de unos cilindros huecos de cera ligeramente blanda. Estos cilindros se podían retirar y colocar con facilidad en el mandril de la máquina que los reproducía. Las primeras grabaciones en cilindro se solían desgastar tras haber sido reproducidos unas pocas decenas de veces; el comprador podía entonces retornar el cilindro gastado al vendedor para cambiarlo por un crédito parcial que le servía para adquirir nuevas grabaciones, o para pulirlo de nuevo para que se pudieran realizar nuevas grabaciones sobre él. En 1890, Charles Tainter patentó el uso de cera de carnaúba como sustituto de la típica mezcla de parafina y cera alba utilizada en los cilindros de fonógrafo.

Las primeras máquinas de cilindros de finales de la década de 1880 y 1890 se solían vender con accesorios para grabar. La posibilidad de grabar además de reproducir sonidos era una ventaja de los fonógrafos de cilindros sobre los baratos fonógrafos de discos, que empezaron a venderse de forma masiva a finales de la década de 1890, ya que los sistemas basados en discos sólo servían para reproducir sonidos pregrabados.

En las primeras etapas de la fabricación del fonógrafo se diseñaron varios tipos de cilindro competidores que eran incompatibles entre sí, pero a finales de la década de 1890, Edison Records, Columbia Phonograph y otras empresas decidieron un sistema estándar: un cilindro con unos 10 cm de largo y 5,7 cm de diámetro, que tenían una capacidad de unos dos minutos de música u otro tipo de sonido.

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