Cien Mil Hijos de San Luis

Cent Mille Fils de Saint Louis
Cien Mil Hijos de San Luis
Episode of the French intervention in Spain 1823.PNG

Activa 1823
País Francia
Fidelidad Bandera de Francia Reino de Francia
Estandarte real de 1761-1833.svg Fernando VII de España
Función Ayudar a Fernando VII de España a restablecer sus poderes absolutos perdidos tras el levantamiento del Coronel Riego y la posterior jura de la Constitución de 1812 ( 1820).
Tamaño 60 000 soldados y otros tantos mercenarios y civiles de apoyo cuya cifra exacta no se conoce
Comandantes
Jefe ceremonial Bandera de Francia Luis Antonio de Angulema
Cultura e historia
Patrón San Luis Rey de Francia
Guerras y batallas

Guerra Realista

Batalla de Trocadero
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Los Cien Mil Hijos de San Luis (conocida en Francia como "la expedición de España") fueron un contingente francés con voluntarios españoles que combatió en España en 1823 en defensa del Antiguo régimen, por el que abogaba Fernando VII de España, poniendo fin a la Guerra Realista y al Trienio Liberal.

Antecedentes

La Ilustración y la Revolución Francesa de 1789 pusieron en el panorama político al liberalismo. Sin embargo, la situación política en Francia derivaría en el Imperio Francés de Napoleón que, conservando ciertas ideas liberales, proponía la expansión imperial francesa.

En 1808, Francia aprovecha su alianza con España para introducir tropas en el territorio español en un supuesto intento de invadir Portugal. Napoleón terminará invadiendo toda la península Ibérica provocando una sublevación de los españoles en Madrid que dio comienzo a la Guerra de la Independencia. En esta guerra, algunos españoles serán leales a los franceses y a las ideas liberales que traían, y otros se mantendrán fieles a Fernando VII, hijo y sucesor de Carlos IV y de María Luisa de Parma, obligado a abdicar en Bayona.

Las Cortes Españolas de la España libre aprobarían en 1812 en Cádiz una Constitución de orden liberal que, preservando el catolicismo del Estado y la Corona, traía consigo ciertas ideas de liberalismo político y económico tanto para España como para sus territorios en las Indias.

Ya dentro de las propias cortes gaditanas algunos miembros mostraron su oposición a implementar el liberalismo y se mostraron partidarios de conservar por completo las antiguas estructuras absolutistas. En las Cortes este grupo fue denominado los "serviles", aunque esa denominación no se popularizó y se fue sustituyendo por la de absolutistas o realistas.[1]

Sin embargo, cuando los franceses son derrotados y Fernando VII llega a España en 1814, el monarca derogará la Constitución liberal y reinstaurará la monarquía absoluta.

Levantamiento de Riego

El 1 de enero de 1820 el teniente coronel Rafael de Riego se pronunció y proclamó la restauración de la Constitución de Cádiz y el restablecimiento de las autoridades constitucionales, dando comienzo el Trienio Liberal, donde los liberales se impondrán en España.

Los países europeos, tras el fracaso de Napoleón, ya habían vuelto a reinstaurar las monarquías absolutas y veían con recelo este régimen liberal español. Estos países eran los que habían sido miembros de la Santa Alianza; Prusia, Rusia y Austria, a los que se sumó Francia cuando la monarquía fue restaurada en ese país.

Guerra realista

La resistencia absolutista entre algunos colectivos españoles era palpable y conseguía su apoyo social de aquellos que se habían visto perjudicados con el capitalismo liberal y el liberalismo político, como eran algunas partes del campesinado, el artesanado antiguo de las ciudades, el aparato clerical eclesiástico, la vieja hidalguía y algunos elementos de la nobleza titulada que habían encontrado una buena posición en el Antiguo Régimen.[2]

Desde agosto de 1822 la tensión política fue aumentando en España. Las insurrecciones en el campo tomaban la forma de "partidas" que estaban dirigidas por algunos jefes que habían sido combatientes en la guerra de la Independencia (1808-1814) y en algunos casos por militares en activo. También la participación del clero rural o regular, a veces en el liderazgo de las partidas o bien instigando a los ideólogos del movimiento, fue habitual en todas partes. Las partidas tuvieron su máxima extensión en Cataluña, Navarra, el levante interior ( Maestrazgo) y menos en algunas zonas de Valencia, Castilla, Aragón, Murcia, Galicia, etc. Esto coincidiría con lo que, posteriormente, sería el mapa de adhesión al carlismo.[3]

Desde 1821 estaban tomando cierta fuerza los grupos de españoles absolutistas que se encontraban exiliados en el sur de Francia, con la connivencia del rey francés Luis XVIII.[3]

Estos realistas se reunían en una Junta formada en Bayona en torno a la figura del anciano general Eguía. Bernardo Mozo de Rosales, marqués de Mataflorida, llegó a constituir una regencia absolutista en Urgel el 15 de agosto de 1822 cuando este lugar fue ocupado por los realistas. Fernando VII había aprobado secretamente la creación de esta regencia, de la que también fueron fundadores el obispo de Tarragona, Jaime Creux, y el barón de Eroles, Joaquín Ibáñez Cuevas.[3]

Sin embargo la Regencia no logró el apoyo de los realistas más veteranos como Eguía, Balmaseda, Calderón, Erro, etc, ni de los realistas más jóvenes como Quesada, O'Donnell, etc. Tampoco lograron el apoyo de las principales potencias absolutistas. Existían discrepancias entre los que querían el absolutismo a ultranza y los que querían un absolutismo con algunas reformas como había hecho Francia.[3]

El movimiento insurreccional absolutista llegó a reunir un ejército de 30.000 hombres al que se denominó Ejército de la Fe. En él había personas de diversa índole. Desde guerrilleros que habían luchado contra el francés, pasando por curas armados, caudillos populares y militares retirados. La insurrección tuvo un desarrollo irregular, con combates más intensos en Navarra y Cataluña, y se constituyeron juntas por España en apoyo a la causa realista entre las que destaca la Junta Apostólica de Santiago de Compostela.[3]

La insurrección ya estaba casi totalmente controlada por el gobierno cuando se produjo la entrada en España de las tropas del duque de Angulema y el movimiento realista casi derrotado acabó como auxiliar de las tropas francesas.[3]

El 26 de enero de 1823 Francia retira a su embajador en Madrid. El 28 de enero el rey francés Luis XVIII pronunció un discurso en la apertura de las Cámaras diciendo que "cien mil franceses estaban dispuestos a marchar invocando al Dios de San Luis para conservar en el trono de España a un nieto de Enrique IV".[4] Con "nieto de Enrique IV" se refería a Fernando VII, descendiente del rey navarro del siglo XVII Enrique III de Navarra (luego Enrique IV de Borbón, de Francia). Fernando VII solicitó dicha intervención.

Se produjo una polémica que duró hasta el mes de febrero, pero el ejército francés comenzaba a prepararse. Para evitar pillajes similares a los que se habían llevado a cabo en la invasión napoleónica, el gobierno francés encargó al negociante Gabriel Ouvrard encargarse de toda la operación de aprovisionamiento, que gestionaba con proveedores españoles a los que se les pagaba al contado.[4]

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