Ciberacoso

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El ciberacoso (derivado del término en inglés cyberbullying) también denominado acoso virtual o acoso cibernético, es el uso de medios de comunicación digitales para acosar a una persona o grupo de personas, mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa entre otros medios. Es decir, se considera ciberacoso, o ciberagresión a todo aquello que se realice a través de los dispositivos electrónicos de comunicación con el fin intencionado de dañar o agredir a una persona o a un grupo. Además, estos actos de ciberagresión poseen unas características concretas que son el anonimato del agresor, su inmediatez y su alcance.[3]​ el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones.

El término ciberacoso fue usado por primera vez por el educador canadiense Bill Belsey.[4]​ Otros términos para ciberacoso son acoso electrónico, e-acoso, acoso sms, acoso móvil, acoso en línea, acoso digital, acoso por internet o acoso en internet.

Tipos de ciberacoso

El ciberacoso puede englobar varios tipos de acosos conocidos:

Existe una fuerte relación entre el acoso presencial (bullying) y el acoso cibernético (cyberbullying), especialmente en redes entre pares. Es común que los ciberagresores elijan como víctimas a personas ya victimizadas en entornos físicos, lo que se convierte en un precedente y, por tanto, en un importante factor de riesgo para el ciberacoso.[5]​ La particularidad adicional del ciberacoso es el uso principalmente de Internet.

Debido al alcance, difusión, y masificación del uso de Internet, se puede dar ciberacoso prácticamente en todos los ámbitos en los que se mueve una persona relativamente joven hoy en día:

  • Académico. Durante la etapa de formación adolescente, hasta la universidad, pasando por cualquier tipo de escuela adicional (idiomas, cursos, etc). Las redes sociales clasifican a sus usuarios según los colegios, escuelas, universidades donde se ha estudiado o se estudia actualmente, de forma que mediante el buscador interno de la red social, se permite localizar a una persona, y si el ciberacosador consigue acceder de forma ilegal a su cuenta, puede obtener cuantiosa información privada y del entorno de la víctima.[6]
  • Profesional (en el trabajo). Actualmente, la mayoría de las empresas tienen página web, dirección de contacto, y se trabaja con los ordenadores conectados en red.
  • Social y amoroso. Del mismo modo que en el ámbito académico, los miembros más jóvenes de la familia hacen uso de Internet.

Las formas de ciberagresión más comunes reconocidas por algunos adolescentes son las agresiones verbales y la exclusión online.[7]

Las víctimas de 'ciberacoso', como las de acoso en la vida real, sufren problemas de estrés, humillación, ansiedad, depresión, ira, impotencia, fatiga, enfermedad física, pérdida de confianza en sí mismo, pudiendo derivar al suicidio.[8]

Existen diferentes formas de ciberacoso, como el grooming, la sextorsión, el ciberbullying o la ciberviolencia de género. En todas ellas actúa siempre internet y una víctima que, por lo general, suele ser una persona joven. El acosador puede ser de la misma edad que la víctima, excepto en casos de grooming, donde el acosador es una persona adulta.[9]

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