Chorrojumo

Chorrojumo.
Retrato Chorrojumo pintado por Miquel Carbonell Selva (1890).

Mariano Fernández Santiago ( Granada, 1824 - ib. 10 de diciembre de 1906),[1] conocido como "Chorrojumo", fue un gitano sobresaliente en el casticismo granadino de la segunda mitad del siglo XIX. El apodo es fruto de la contracción de la locución "chorro de humo", al elisionarse la preposición "de" y la aspirarse la "h" inicial -que antes fue la "f" latina-, en un proceso dialectal característico del habla andaluza.

El nombre le venía de su oficio original, el de herrero, y su inmortalidad se debe en buena medida al pintor Mariano Fortuny que en una visita a Granada lo pintó disfrazado con un traje de gitano goyesco, hacia 1868. A Mariano el Herrero, gitano vanidoso y astuto, le gustó el disfraz; y no solo eso sino que además se autocalificó como “rey de los gitanos” -sí parece cierto que Chorrojumo fuera 'patriarca', cosa importante entre la gente del bronce- y se dedicó a ganarse la vida contando a los turistas historias sobre la Alhambra y dejándose fotografiar. También vendía postales con su retrato, vestido con atuendo tradicional, como en la imagen conservada en la Casa de los Tiros.[2]

Cuenta su biógrafo, Manuel Anguita, que con 82 años, casi ciego y chuleado por los competidores que vestidos como él le quitaban el negocio, el autonominado ‘Rey de los gitanos’ y ‘Señor de los bosques de la Alhambra’ murió cuando subía por el Paseo de la Alhambra ("como fulminado por un rayo") el 10 de diciembre de 1906, víctima de un infarto cerebral.[4] En 2010 se le puso estatua en el Sacromonte (que había sido vandalizada por desconocidos en 2001).

Iconografía

Con una rica colección de retratos fotográficos, fue pintado además por Miguel Carbonell Selva, como Rey de los gitanos de la Alhambra. Chorrojumo, en junio de 1890. Su singular figura se reproduce en diversas celebraciones populares, como la Tarasca, que abre las fiestas del Corpus Christi granadino.

Other Languages