Chaqueta 3

Chaqueta 3 es una película de terror peruana del cineasta peruano Luis Rañeri estrenada en la edición del 2004 del Festival El Cine de Lima. Si bien aparentemente se trata de una grotesca película de explotación fuertemente influida por el cine gore, tiene un trasfondo de fuerte crítica al género de terror al llevar al límite sus posibilidades, manejar una trama absurda y recursos experimentales creando un clima próximo al de una pesadilla. Película de culto, ha sido considerada por la crítica como la mejor película de terror hecha en el Perú y un nuevo clásico del género en América Latina en general.

A pesar del título, el film no es una secuela. Tiene ante todo la intención de parodiar el hecho de que se hagan numerosas secuelas de películas de terror.

El carácter deliberado de muchos de sus fallos, su trama absurda y tendencia a parodiar al cine de terror existente, junto con el inteligente desarrollo de personajes y de la ironía guarda ciertas semejanzas con la película también gore El Reanimador ( 1985). También se notan reminiscencias con el film El Topo ( 1970) de Alejandro Jodorowski a quien Rañeri ha definido como uno de sus inspiradores. El esfuerzo realizado por elevar artísticamente una película que, de otro modo, podría ser considerada de explotación, también guarda semejanzas con el "cine de mal gusto" de John Waters.

Cuenta con un fuerte humor negro de contenido social y además de las películas antes mencionadas muestra una serie influencias tan dispares como el teatro del absurdo, el expresionismo, el realismo mágico, la narrativa de Poe, los policiales, las películas de Pier Paolo Pasolini, Luis Buñuel, Stanley Kubrick y particularmente de Alex de la Iglesia y Quentin Tarantino y creaciones de la cultura pop como los dibujos animados de sátira (sobre todo South Park y Alejo y Valentina)y el anime, entre otros. Es de destacar que su creador ha comentado no ser aficionado al cine de terror por lo que debió ver varias películas del género para la realización.

Argumento

La película se abre con unos subtítulos en los que se definen distintos significados de "chaqueta" según el diccionario de la Real Academia Española.

La acción se desarrolla una ciudad Hispanoamericana de nombre no definido. En esta la corrupción, la informalidad y grotescas conductas proliferan.

Una chaqueta de cuero negro comienza a devorar personas vivas (en escenas explícitamente sangrientas) que sufren muertes atroces. No hay explicación alguna para los sucesos (aunque en algún momento se menciona que la chaqueta, cuya etiqueta tiene el número 3 que da nombre a la cinta, perteneció a un carnicero) y jamás se da, aunque en un momento en que parece que al parecer alguien arrojará una clave sobre el misterio en el audio es cortado por un ruido de censura y a continuación la pantalla queda a oscuras y aparecen subtítulos que dicen "Secreto de Estado".

El inspector José Durand (Oswaldo Gómez Sánchez) se embarca en la investigación del caso mientras que la escalada de muerte va en aumento. El pánico cunde en la ciudad. Los bajos instintos del pueblo afloran con homicidios, saqueos, violaciones y conductas insólitas. La prensa y la televisión, por su parte, fomentan el pánico bombardeando a sus medias noticias sensacionalistas y gráficas sobre los hechos, de cuya cobertura buscan sacar el mayor provecho. Un predicador evangélico (Jesús Monterroso) aprovecha la situación para asuzar y manipular a sus seguidores anunciando que los hechos son un castigo divino por los vicios de la ciudad.

En el clímax de la historia la chaqueta comienza a volar por los aires, devorando a quienes encuentra a su paso y sin que los disparos de la policía puedan hacerle el menor daño. En esta escena, especialmente sangrienta (se usaron grandes cantidades de sangre y víseras falsas), el predicador es devorado.

Finalmente mediante una estratagema usando fuego la chaqueta puede ser incendiada y destruida y el caso es cerrado y se intenta borrarlo de la memoria de la gente en un final que termina siendo algo abierto.

Casi un tercio de la cinta (de poco más de hora y media de duración) lo conforma una entrevista imaginaria a Luis Rañeri, que se haya intercalada con la trama y que va apareciendo por fragmentos de pocos minutos a medida que esta se desarrolla, greneralmente cortando escenas de gran tensión. En el transcurso de la entrevista Rañeri (quien además aparece con un pequeño papel en la historia) explica los motivos estéticos de su obra (que, como hizo Kubrick con El resplandor, pretende mostrar que aún con géneros como el de terror se pueden hacer creaciones de alto nivel) y la define como algo altamente experimental.

Sin embargo, la entrevista cobra pronto un carácter bizarro pues se mencionan escenas que nunca salen en la cinta (muchas veces creando falsa expectativa en el público), dando incluso la impresión de que estuviesen hablando de otra película. En un momento, consultado sobre la gran cantidad de partes inexplicables, oscuras o simplemente absurdas del film, Rañeri llama a los espectadores a "encontrar sus propias respuestas" pero inmediatamente después, irónicamente, afirma que no tiene la menor idea de cuales pueden ser.

Los detalles de la trama y/o del argumento terminan aquí.

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