Cerámica de Teruel

Pichella para medir el vino. Pieza de la cerámica turolense del siglo XV. Museo Nacional de Artes Decorativas ( Madrid, España).

Cerámica de Teruel es la alfarería, cantarería, tejería, azulejería y loza fabricada en esta capital española de la Comunidad Autónoma de Aragón.[a] Tiene su mejor y más bella representación en la cerámica verde y manganeso o loza "verdimorada" de Teruel.

Historia

El Fuero de Teruel menciona en 1176 la presencia en la población de "maestros de ollas".[6]

Técnica y tipología

Seseña relata que, a partir de una alfarería de torno de pie y con una sola cocción en el horno, se fabricaron ollas, pucheros de diferentes tamaños y formas (peroles, cazuelas), con sus "coberteras" (tapaderas de barro de diámetro parejo a la vasija), cucharones ("catador"),[8]

A partir del porte singular del cántaro de Teruel, Álvaro Zamora relaciona la cantarería de la capital con la producida en Torrijas, llevada allí por alfareros de Teruel.

Loza verdimorada

Distintos estudios y prospecciones arqueológicas en la ciudad datan el origen de la cerámica verde y manganeso en Teruel hacia el año 1250.[10]

En el mencionado capítulo de la decoración geométrica son típicos a partir del siglo XV los botes con lengüetas, es decir "cenefas concéntricas de ondas afrontadas".[10]

Con el siglo XVI, la cerámica turolense empieza a registrar la influencia de la producción de Manises, tanto en la decoración como en la técnica de vidriado 'a capote' (o sea por inmersión de la pieza en el barniz, quedando esmaltadas por dentro y por fuera) que sustituyó al barniz 'a escudilla', más parcial.[7] conservando motivos neutros como pájaros y conejos o liebres saltando. Conviven los abigarrados diseños vegetales de tradición musulmana con figuras humanas, por lo general bustos.

La influencia talaverana y catalana llega a Teruel en el transcurso de los siglos XVII y XVIII. La loza verde se hace muy popular, mientras la decorada en azul se refina con decoraciones chinescas o series esponjadas de inspiración italiana ( fayenzas de Génova y Savona).[11]

Azulejería

Presente en la arquitectura y la vivienda, la producción de azulejos en Teruel fue muy importante hasta el inicio del siglo XVII, con la expulsión de los moriscos de los territorios de la Corona de Aragón en 1610. El esplendor de la azulejería mudéjar se recuperaría tímidamente ya en el siglo XIX, con la ornamentación funeraria, como también ocurrirá en otros dos importantes focos alfareros aragoneses, Muel y Villafeliche.[5]

Familias alfareras

En la Guía de los alfares de España, trabajo de campo de los etnógrafos Vossen, Seseña y Köpke, publicado en 1975, se menciona como activos aún en Teruel los talleres de dos de las familias alfareras con más tradición en la capital, los Gorriz, maestros muy apreciado por su obra de basto o alfarería tradicional,[13]

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