Cerámica ática

Aquiles arrastrando el cuerpo de Héctor. Lecito ático de fondo blanco, h. 490 a. C. Proveniencia: Etruria.

La cerámica ática designa la producción de cerámica en esta región, con centro en Atenas. Con cerca de 20 000 piezas áticas de figuras negras, que constituye el más largo y al mismo tiempo la colección de cerámicas más significativa, seguido únicamente de la cerámica ática de figuras rojas.[1]​ Los alfareros áticos se beneficiaron de la excelente arcilla rica en hierro del Ática. La gran calidad de las figuras negras tienen un, uniforme, brillante, recubrimiento negro como la brea y el intenso color de terracota de la arcilla fue meticulosamente suavizada. La piel de las mujeres siempre se pintaba con color blanco opaco, el cual fue usado frecuentemente para detalles individuales en representaciones de caballos, vestidos y ornamentos.

Los más destacados artistas áticos elevaron la pintura de vasos a la categoría de arte gráfica, pero un gran número eran de calidad media y producidos para el mercado de consumo masivo. La extraordinaria significancia de la cerámica ática se debe a su repertorio casi interminable de escenas que cubren una amplia gama de temas. Estas proporcionan ricos testimonios sobre todo en lo que respecta a la mitología, pero también en lo referente a la vida cotidiana. Por una parte, prácticamente no hay imágenes que se refieren a los acontecimientos contemporáneos. Tales referencias son evidentes sólo ocasionalmente en forma de anotaciones, por ejemplo cuando las inscripciones kalos se incluían en un vaso. Las piezas fueron producidas para el mercado interno, por una parte, y eran importantes para las celebraciones o para los actos rituales. Por otro lado, también fueron un importante producto de exportación vendido en toda el área mediterránea. Por esta razón la mayor parte de los vasos provienen de las necrópolis etruscas.[2]

Cerámica ática de figuras negras

Primer periodo (633-570 a. C.)

En la década del 630 a. C. aparecieron los primeros pintores áticos que utilizaron las figuras negras para el conjunto de los vasos cerámicos.

Atenas importó de Corinto la técnica de la figuras negras y los frisos de animales, dominantes en aquella polis.

También de influencia corintia fueron las nuevas formas de los vasos (copa, crátera) y los frisos narrativos. A finales de este periodo (635-570), la representación del friso de animales tocó a su fin.

El Pintor de Neso

Este pintor recibe su nombre de una de sus obras, la que representa a las Gorgonas en medio de un combate entre Héracles y Neso. Ilustró bastante bien el pasaje mitológico con la técnica de figuras negras (como su precesor el Pintor de Berlín).

Utilizó un diseño para el dibujo de los contornos (rostro de mujeres, dientes de león, etc.) y también desarrolló las líneas incisas (dobles o triples). Empleó poco el color blanco, a veces para la piel de los personajes, en cambio usó mucho el rojo para las superficies anchas.

Sabía cómo casar las mejores características de la tradición ateniense con nuevas técnicas y temas pictóricos de Corinto. El ánfora de cuello, Pintor de Neso, vaso epónimo, es el mejor ejemplo de su producción.

Pintor de la Gorgona

Dinos del Pintor de la Gorgona.

Los primeros años del siglo VI a. C. supusieron una revolución para el barrio de alfareros de Atenas, que conoció una gran difusión de sus cerámicas.

El Pintor de la Gorgona (600- circa 580 a. C.) fue el sucesor más prolífico del Pintor de Neso. Pintó poco sobre temas mitológicos y humanos, prefería los animales. Sus ejecuciones gozan de un estilo minucioso (son característicos los leones: hocico cuadrado, mechones rayados, etc.). Las figuras humanas que pintó eran bastante rígidas; es por ello que uno de sus vasos, el epónimo, es en el que se puede apreciar la primera escena completamente figurativa: se trata de un combate de las Gorgonas persiguiendo a Perseo. El pintor de la Gorgona estaba todavía sometido a la influencia de los rasgos pictóricos de Corinto.

Sófilos

Sófilos fue el último de esta generación y también el primero en firmar sus obras (tres vasos pintados, uno como alfarero). Se interesó más por las escenas mitológicas que sus precedesores, sin embargo sus vasos se asemejan a los del Pintor de la Gorgona. Su estilo ambicioso es todo menos preciso.

De 575 a 550 a. C.

Durante este periodo la representación de escenas mitológicas y humanas deviene la preocupación de los mejores pintores (los frisos de animales fueron relegados a un segundo plano).

Los pintores de copas que reemplazaban las figuras de animales por figuras antropomórficas marcaron la etapa entre el Pintor de la Gorgona y Sófilos, y la obra capital de este periodo es el Vaso François (575-550 a. C.)

Copas de Siana

Se beneficiaron de una gran difusión en el mundo panhelénico. Los principales pintores fueron: el Pintor C (por su marcado acento corintio) y el Pintor de Heidelberg, cuyo grado de maestría era superior al del Pintor C.

Clitias

Se puede encontrar alguna semejanza entre la obra de Clitias y la de las mejores piezas del Pintor de C, pero su estilo es bastante más minucioso. Poseía una gran dominio de los colores y de los detalles. Los efectos, en conjunto, estaban muy bien ejecutados y transmitían emociones. La utilización del color blanco y del dibujo del contorno le convertía en el heredero de los pintores de la Gorgona y de Sófilos.

Trabajó principalmente con el alfarero Ergótimos. Es también con él con quien comparte firma en el Vaso François, en una forma cerámica nueva: la crátera con volutas. Esta pieza es la obra capital de esta época; los frisos animalísticos habían prácticamente desaparecido y fueron reemplazados por escenas mitológicas de una gran variedad.

Ánforas tirrenias (565-550 a. C.)

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