Celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América

Cartel anunciador Grandes fiestas colombinas en Huelva de 1892, en conmemoración al IV Centenario.[1]

Las celebraciones por el IV Centenario del Descubrimiento de América fueron una serie de eventos destinados a conmemorar el primer viaje de Colón a América en 1492 y la importancia de este hecho en la historia universal. Se abordó la conmemoración de este hecho histórico tanto en Europa como en América, pero incidiendo cada país en un aspecto de los acontecimientos, tales como la figura del propio Cristóbal Colón, la evangelización de América o aspectos culturales americanistas. También se puso en valor la figura y el papel de los marineros andaluces en ese primer viaje. Durante esas fechas se acuñaron medallas conmemorativas, se realizaron congresos humanistas y literarios relacionados con el mundo hispanoamericano y se edificaron diferentes monumentos.

La fecha de esta conmemoración coincidió con numerosos cambios sociales y económicos producidos en el siglo XIX. A partir del último cuarto del siglo comenzaron a celebrarse en Europa diversas exposiciones que querían hacer patente la denominada “sociedad de progreso”. En el caso de España fueron particularmente importantes la Exposición Universal de Barcelona (1888) con carácter universal, y las de Sevilla y de Cádiz con carácter nacional. Muchas de estas exposiciones tuvieron entonces motivos colombinos en su temática.

Con motivo de esta efeméride el papa León XIII redactó la encíclica «Quarto abeunte saeculo» donde ensalzó la figura de Cristóbal Colón y la importancia del Descubrimiento de América.[2]

Europa

Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera (Huelva), epicentro de las celebraciones españolas.

A raíz de estas celebraciones, en el año 1888, el Gobierno español decidió utilizar este modelo para celebrar y proclamar internacionalmente la importancia de España en su relación con el continente americano desde el siglo XV. Más que motivaciones económicas, como ocurría generalmente con las Exposiciones Universales, el Gobierno quería utilizar esta celebración para reforzar así sus lazos de unión con las naciones de América del Sur y contrarrestar su por aquel entonces poca importancia internacional como nación en comparación con los países de su entorno. La situación de España era muy delicada políticamente, dados los movimientos independentistas en Cuba (y la posible guerra) tras el fracasado proyecto de autonomía para Cuba y Puerto Rico de Sagasta y con una conciencia social que aún no valoraba la situación de claro declive.[3]

Entre 1888 y 1891 se creó una Comisión Central que en un principio otorgaba libertad a las ciudades y regiones españolas para reivindicar su participación en las celebraciones en el cercano IV Centenario del Descubrimiento con intención de elegir finalmente una sola como sede y a la que se comprometería asistir el Gobierno y la Familia Real Española. Las ciudades y lugares que reclamaron para sí estas celebraciones fueron:

  • La Provincia de Huelva. Por ser Palos de la Frontera y su Monasterio de La Rábida espectadores privilegiados y punto de partida y regreso de la expedición colombina, y por haber aportado, junto con la vecina localidad de Moguer, los medios y marinería necesarios.
  • La Provincia de Granada. Por su importancia en 1492, año en el que finalizó también la Reconquista de la Península, y donde se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe.
  • Barcelona. Que era el primer puerto comercial del país en esa época y en donde los Reyes Católicos habían recibido a Cristóbal Colón tras su primer viaje a América. Coincidiendo con la Exposición universal se levantó el Monumento a Colón para conmemorar la efeméride.
  • Sevilla. Definiéndose como ciudad “puerto y puerta de las Indias”, de importancia capital en el posterior comercio con América.
  • Madrid, que como capital terminó acogiendo una intensa programación cultural.[4]
  • Cádiz. Que además de ser el segundo puerto de importancia en el comercio con América en los siglos posteriores al Descubrimiento fue el lugar donde se celebraron las primeras Cortes democráticas y en las que participaron diputados de las aún por entonces colonias ultramarinas españolas.
Placa homenaje al Gobernador Civil D. Mariano Alonso en Huelva.

En mayo de 1890 surgen rumores que apuntaban a que la Comisión del Centenario designaría a la ciudad de Granada como sede de las celebraciones, por lo que diversas instituciones de distintas ciudades se muestran disconformes con la elección moviéndose para reclamar sus derechos. En la provincia de Huelva la recientemente creada Real Sociedad Colombina Onubense consigue que el presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, reconozca que:

… el modestísimo monasterio de Santa María de La Rábida y su vecina playa, más bien que puerto, de Palos ... merece del gobierno singular atención…

La candidatura onubense consiguió los apoyos de, por ejemplo, los Estados de Francia (que creó un comité para su seguimiento), de México (que incluso envió un donativo de 200 pesos para ayudar a las celebraciones) y de Estados Unidos. Además de la Real Sociedad Colombina Onubense, la colaboración en Huelva de diversas entidades como el Huelva Recreation Club o las poderosas compañías mineras de Tharsis y Rio Tinto Company Limited fue asimismo patente.

Años antes, en 1882 ya el rey Alfonso XII había visitado La Rábida y apoyado una iniciativa de rehabilitación y mejora con el fin de conmemorar el IV Centenario, cuya organización, estuvo a cargo del Gobernador Civil de Huelva, don Mariano Alonso-Castrillo y Bayón, III Marqués de Casa Ximénez. Dirigió las obras el arquitecto Velázquez Bosco que supo respetar el ambiente y el espíritu del edificio original.[5]

El día 2 de agosto de 1892 comenzaron en la ciudad de Huelva las Fiestas Colombinas, que ya venían organizándose desde pocos años atrás. Las celebraciones se inician con la llegada de una reproducción de la Nao Santa María acompañada por embarcaciones de diversas nacionalidades a la vez que es recibida con salves. El día siguiente, momento central de la celebración, comenzó en La Rábida con una izada de banderas de todos los estados americanos, una misa ante la Virgen de los Milagros y una nueva misa en el Templo de la Merced de Huelva. Meses después de estas primeras celebraciones en la prensa local se comentaba que el Gobierno publicaría un Real Decreto por el que declararía como Día Festivo Nacional el día 12 de octubre “dedicado a resaltar los hechos históricos del pueblo hispánico”. Las celebraciones continuaron el día 7 de octubre con nuevas actividades como el “IX Congreso Internacional de Americanistas” que fue organizado en La Rábida, congreso presidido por el presidente del Gobierno y otras personalidades como el obispo de Badajoz, el general Primo de Rivera y los alcaldes de Palos de la Frontera y Huelva. El día siguiente se produce la llegada de la familia real española al Puerto de Huelva, a bordo del buque Conde de Venadito,[7]​ Las celebraciones tienen como eje central el día 12 de octubre, con un desfile civil en Huelva y la visita de la familia real a La Rábida donde inaugura un monumento a Cristóbal Colón y firma una autorización para que el Gobierno haga un decreto para declarar el día 12 de octubre día festivo a perpetuidad (decreto que finalmente no firmó el Gobierno).

Placa homenaje de la Real Sociedad Colombina al Almirante Luís Hernández-Pinzón.

También visitaron la localidad de Moguer el presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, el 8 de octubre; y de la reina regente María Cristina el 12 de octubre de 1892.[10]​ participó activamente en la organización de los actos conmemorativos, logrando que asistieran buques de muy diversos países. La Real Sociedad Colombina Onubense, entre las actividades celebradas en el IV Centenario, le homenajeó con el develado de una placa en homenaje póstumo.

Por su parte, los actos celebrados en Italia, se centraron la figura de Colón asociada a su posible ascendencia, fecha en la que se convirtió al personaje en símbolo de identidad para los italianos, actos apoyados por los documentos de la "Raccolta Colombiana", una colección de textos que según muchos investigadores, sobre todo italianos, demostraban la supuesta genovesidad de Colón. Las celebraciones tuvieron su punto álgido con la Exposición ítalo-americana de Génova a propuesta de la Società Ginnastica Ligure Cristoforo Colombo al Comune di Genova en 1884[11]​ aunque las clases dirigentes apoyaron toda serie de estudios y celebraciones durante esos años.

Además, se publicaron dos dramas sobre la vida de Cristóbal Colón en 1893, el primero con el título de Cristoforo Colombo: dramma lirico in tre atti ed un epilogo de Alberto Franchetti y un segundo escrito en alemán titulado Cristoph Columbus. Ein Drama ein sechs Aufzugen fur Volksschulen en la misma línea pero solamente editado en los Estados Unidos.[12]

Entre los actos celebrados para conmemorar el Descubrimiento, se adelantó la inauguración de la Biblioteca Nacional de España en Madrid a 1892, aunque no fue hasta 1896 cuando asumió su papel de biblioteca propiamente dicho.[13]

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