Caza-recolección

Se conoce como caza-recolección al sistema económico del Paleolítico y Mesolítico, practicado aún por algunos pueblos en el Amazonas y otras regiones.

Concepto de cazador-recolector

Un San de Namibia. Menos de 10.000 San viven de la caza-recolección. Desde mediados de la década de 1990 el gobierno de Botsuana ha intentado mover a los San fuera de sus tierras.[1]

El concepto de cazador-recolector es mucho más complejo de lo que parece a simple vista, ya que no sólo conlleva una serie de actividades concretas destinadas a garantizar la subsistencia de un grupo ligadas a una forma de organización económica. El conjunto de actividades de la vida cotidiana, un mundo espiritual, unos modos sociales determinados y la organización interna concreta de los cazadores-recolectores presentan algunas tendencias que frecuentemente los diferencian de las sociedades estatales basadas en el sedentarismo y la agricultura. Es decir, el concepto de cazadores-recolectores, no sólo se refiere a un tipo de organización económica, sino que frecuentemente se correlaciona con determinado tipo de organización social y una determinada ideología.

Cazadores-recolectores antiguos y modernos

El alcance cronológico del concepto es muy amplio. Hasta hace diez mil años, el hombre era exclusivamente cazador-recolector. Aún en nuestro tiempo, existen sociedades que hasta hace poco practicaron o siguen practicando la caza y las actividades derivadas como medio básico de subsistencia. No es por tanto, una actividad exclusivamente "prehistórica", sino que ha tenido una proyección, aunque cada vez más limitada, en el mundo moderno y contemporáneo. Los grupos de cazadores-recolectores actuales pueden llegar a guardar algún parecido con los grupos prehistóricos (toda la historiografía prehistórica basada en la comparación etnográfica lo considera así), como por ejemplo ser grupos pequeños, unidos en la mayor parte de los casos por lazos de parentesco y con redes sociales eficaces externas al grupo para fines reproductivos, principalmente, o de alianzas sobre determinadas materias. Sin embargo, el aproximarse al estudio etnográfico de pueblos cazadores-recolectores actuales con el objeto de extraer generalidades extrapolables a los grupos paleolíticos es muy arriesgado.

Los alimentos más comunes eran los vegetales (recolección) y la carne ( caza o carroñeo). En un principio eran los únicos pueblos que existían y hoy existen todavía, a duras penas, pequeños grupos nómadas que viven de la caza de animales, de la pesca, de la recolección de frutos, semillas y setas (extracción de raíces y tubérculos), y de la recogida de miel, actividades que rara vez aportan más del 50% de su dieta alimenticia. Los grupos más conocidos son los aborígenes de Australia, los esquimales de Groenlandia, Canadá, Alaska y la zona de Siberia que linda con el estrecho de Béring y diversas etnias de la selva amazónica. Los san de Botsuana, Namibia y sur de Angola han perdido la mayor parte de sus territorios y hoy muchos viven como jornaleros. Algunos pigmeos continúan siendo cazadores activos. Existen grupos menos conocidos en Somalia, Etiopía, Kenia, Tanzania, Ruanda y Burundi; en Canadá, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Colombia, Bolivia y Chile, o en Rusia, India, Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas.

Condiciones generales

Para los los estudios de estos pueblos han sido muy importantes y en parte este interés ha ayudado a estas personas a mantener su modo de vida. Las investigaciones realizadas en los años 1960 entre los San, indicaban que frente a la creencia general de que las condiciones de vida eran peores que la de los pueblos que adoptaron la economía productiva de agricultura y ganadería, la esperanza de vida era superior en los pueblos primitivos y de igual modo sus condiciones de salud, al no ser azotados por las periódicas epidemias que se ceban sobre las concentraciones humanas de las aldeas, aunque debían soportar enfermedades relacionadas con el parasitismo. Habría menos estratificación social y más paridad entre sexos, además sorprende encontrar similitudes entre grupos al comparar los estudios entre los San con otros estudios realizados en culturas muy alejadas, con lo que algunos antropólogos consideran que los antepasados de las sociedades que ya han alcanzado el neolítico vivirían de esa forma.
Ted C. Lewellen (1970) ha descubierto que la caza y recolección entre los pueblos "primitivos" lejos de ser algo parasitario es un verdadero modo de producción ya que los pueblos que basan genuinamente su economía en la caza (y la pesca) y la recolección de vegetales casi siempre permiten una tasa de reproducción de sus presas.[2]

Impacto ecológico

Durante un tiempo, se pensó que el impacto ecológico de las sociedades de cazadores-recolectores era inexistente dado que no practicaban ni la agricultura ni la ganadería y poseían un desarrollo tecnológico limitado. Añadido a esto, sus actividades itinerantes limitaban su influencia en un punto concreto de su entorno. Sin embargo, se ha planteado que los cazadores-recolectores pudieron tener un importancia clave en la extinción de la megafauna y en la transformación de comunidades ecológicas por el uso del fuego. Todavía existe un debate entre la comunidad científica sobre las evidencias de estos impactos y las responsabilidad de las sociedades cazadoras-recolectoras en ellos.[4]

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