Cayetano Ripoll

Iglesia de la Concepción en el barrio de La Punta (antigua partida del municipio de Ruzafa, posteriormente integrado en la ciudad de Valencia), donde ejerció como maestro Cayetano Ripoll.

Cayetano Antonio Ripoll ( Solsona, 1778 - Valencia, 1826) fue maestro de escuela en Valencia. Acusado de no creer en los dogmas católicos, fue condenado a muerte por hereje en Valencia y ahorcado el 31 de julio de 1826. Se ha afirmado que fue la última víctima de la Inquisición española,[4]

Biografía

Ripoll había luchado contra los franceses en la Guerra de la Independencia como oficial de infantería; fue hecho prisionero y llevado a Francia.[5]

En Francia se relacionó con un grupo de cuáqueros que le acogieron y se convirtió al deísmo.[ cita requerida]

Según consta en el informe que el arzobispo de Valencia envió al nuncio, Ripoll se había "establecido con el encargo de maestro de escuela en la parroquia de Ruzafa, extramuros de la ciudad [de Valencia], partida del Perú o Ensilvestre", que era una zona de huerta que hoy, integrada en la ciudad de Valencia, se conoce con el nombre de La Punta. Fue denunciado por vecinos de la zona, "analfabetos en su mayoría, [que] no entendían por qué no seguía los rituales tradicionales del catolicismo, a pesar de la bondad, el desprendimiento y el amor a sus semejantes de que siempre hizo gala, según los testimonios recogidos por algunos de sus coetáneos".[5]

Fue detenido en octubre de 1824 y durante los dos años que permaneció en una antigua cárcel inquisitorial de la ciudad de Valencia no quiso "rectificar en su alma las verdaderas ideas de nuestra santa religión, para restituirla a la creencia católica", según el informe del presidente de la Junta de Fe de la diócesis de Valencia, Miguel Toranzo, antiguo inquisidor. En el informe que envió al nuncio el arzobispo de Valencia decía que Ripoll:[6]

No creía en Jesucristo, en el misterio de la Trinidad, en el de la Encarnación del Hijo de Dios, en el de la Sagrada Eucaristía, ni en la Virginidad de María Santísima, ni en los Santos Evangelios ni en la infalibilidad de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana; no cumplía el precepto pascual, impedía a los niños dijesen 'Ave María Purísima' y que hiciesen la señal de la cruz, que no era necesario oír misa para salvarse y retraía a los mismos a dar la debida adoración al Señor Sacramentado, cuando era llevado para administrar el viático a los enfermos.

Fue condenado a muerte por el Tribunal de la Fe diocesano por hereje contumaz y relajado a la justicia ordinaria. La Audiencia de Valencia, a pesar de no contar con la autorización del rey, dictó y ejecutó la sentencia el 31 de julio de 1826. Fue ahorcado y, por orden del tribunal, el cadáver fue metido en una cuba, pintada con unas llamas. La cuba fue llevada al río y el cuerpo fue "enterrado en el lugar destinado a tales reos [condenados por herejía], fuera del cementerio", tal como relató el presidente de la Junta de Fe. "Ripoll fue «entregado a las llamas», al infierno, como en otro tiempo se hacía con los herejes contumaces", afirman La Parra y Casado.[7]

Según otras versiones la cuba con el cadáver fue quemada en el antiguo Cremador de la Inquisició (crematorio de la Inquisición), próximo al puente de San José, precisamente donde ahora se encuentra el Centro Comercial Nuevo Centro, en la parte recayente al antiguo cauce del río Turia.[8]

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