Catilina

Cicerón pronuncia su discurso contra Catilina, por el pintor neorrenacentista y escultor italiano Cesare Maccari.

Lucio Sergio Catilina (en latín Lucius Sergius Cătĭlīnă; 108 a. C. - 62 a. C.), más conocido como Catilina, fue un destacado político romano de la era tardorrepublicana, perteneciente a la facción de los populares. Catilina ha pasado a la historia por ser el protagonista de la llamada conjuración de Catilina, una conspiración que, según las acusaciones formuladas por Marco Tulio Cicerón, habría consistido en destruir la república romana. Tal acusación, en los términos que fue planteada, es, según diversos autores, exagerada y vacía de significado.[1]

Catilina es una de las figuras más enigmáticas de la historia de Roma; envilecida y desdibujada por los cronistas e historiadores clásicos. Las dos fuentes principales de información sobre Catilina son precisamente las más hostiles al personaje. Marco Tulio Cicerón, su mayor enemigo político, no ahorró ninguna denuncia contra él, especialmente en sus discursos llamados Catilinarias, mientras Cayo Salustio Crispo le atribuyó algunos de los más viles crímenes en su monografía moralista Bellum Catilinae. Aun así, muchas de las peores acusaciones contra él, como la de que hacía sacrificios humanos, eran con mucha probabilidad meras invenciones. A pesar de ello, la «Conjuración de Catilina» sigue siendo uno de los más famosos y turbulentos hechos de las últimas décadas de la república romana.

Entorno familiar

Catilina nació en el año 108 a. C. (o posiblemente poco antes), último representante de la gens Sergia, familia del más noble origen patricio, aunque de poca fortuna social y económica. A pesar de la herencia consular de su familia, el último Sergio que llegó a cónsul fue Cayo Sergio Fidenate, en 380 a. C.[2]

De su padre no sabemos mucho aunque, a juzgar por la expresión de Cicerón (in patris egestate), debió de tener escasos medios económicos y permanecer apartado de la política. Su bisabuelo, Marco Sergio Silo, por el contrario, se distinguió por participar en casi todas las batallas de la segunda guerra púnica.

Catilina trataría de restaurar la herencia política de su familia junto con su antigua situación económica.[3]

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