Catedral metropolitana de Santiago

Catedral Metropolitana de Santiago
Monumento Histórico
(Decreto Supremo n.º 5058, del 6 de julio de 1951)
Catedral de Santiago.tif
Vista de la fachada.
Localización
País Flag of Chile.svg  Chile
División Región Metropolitana de Santiago
Subdivisión Provincia de Santiago
Municipio(s) Santiago
Ubicación Plaza de Armas n.° 444
Información religiosa
Culto Iglesia católica
Arquidiócesis Santiago de Chile

Estatus Catedral
Advocación Asunción de la Santísima Virgen
Historia del edificio
Construcción 1748-1800

Arquitecto(s) Matías Vásquez de Acuña
Joaquín Toesca
Ignacio Cremonesi
Datos arquitectónicos
Estilo(s) Neoclásico
33°26′16″S 70°39′07″O / 33°26′16″S 70°39′07″O / -70.65180556
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Vista de la catedral desde la torre del Museo Histórico Nacional.

La Catedral Metropolitana de Santiago es la sede de la Arquidiócesis de Santiago de Chile y principal templo de la Iglesia Católica en el país. Como Iglesia Catedral es la sede permanente del arzobispo de Santiago. Está dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen.

Se ubica en la comuna de Santiago, frente a la Plaza de Armas. El conjunto arquitectónico de la catedral está compuesto por el Palacio arzobispal, la Parroquia del Sagrario y el templo propiamente tal. Todos estos edificios son considerados monumentos nacionales.

Muchos templos precedieron al que existe hoy en día, siendo el actual el quinto levantado en el lugar.

Historia

Los primeros templos

Al fundar la ciudad, Pedro de Valdivia destinó el costado norponiente de la Plaza Mayor o Plaza de Armas para la construcción de un templo, y mientras se construía, los servicios religiosos como la Eucaristía, eran celebrados en la puerta de la casa del gobernador, ubicada donde actualmente se encuentra el Correo Central. Probablemente, en su origen debió constar solamente de una capilla de materiales ligeros, como paja y barro; y por lo menos desde 1544, se tiene noticia de que ya no se celebraban misas a la intemperie, por lo que debió crearse un edificio ad-hoc para llevar a cabo las prácticas católicas.[1]

Mapa de Santiago en 1552. La Catedral o Iglesia Mayor se encuentra en la esquina norponiente de la Plaza de Armas o Plaza Mayor.
Mapa realizado h. 1900, conservado en la mapoteca de la Biblioteca Nacional de Chile.

Entre 1566 y 1600 se construyó el primer templo catedralicio. Con dimensiones mucho más pequeñas que las actuales, se encontraba ricamente decorada y estaba dispuesta en dirección norte-sur, teniendo su fachada por la calle Catedral. Sin embargo, posteriormente, su acceso principal se encontraría enfrentando a la plaza, en la llamada "Puerta del Perdón";[2]

El 13 de mayo de 1647, un terremoto afectó a la zona central de la Capitanía General de Chile, destruyendo casi la totalidad de la ciudad de Santiago. Sin embargo, la nave central de la catedral resistió el embate, aunque su sagrario colapsó y sus pertenencias pudieron recién ser rescatadas días después. Gracias a la iniciativa del obispo Gaspar de Villarroel, fue rápidamente retocada, aunque no por mucho tiempo. Para 1657, un nuevo movimiento telúrico arruinó casi por completo su estructura, debiéndose realizar una segunda restauración entre 1662 y 1687.

El proyecto del obispo González

El terremoto de Valparaíso de 1730 volvió a resquebrajar la estructura catedralicia, por lo que determinó que las reparaciones realizadas cuatro décadas antes habían sido inútiles. A esto se le sumaba los numerosos siniestros que habían afectado a la estructura. Es por ello que, en 1746, el obispo Juan González Melgarejo consideró que debía renovarse el templo en su totalidad.

Los planos de esta nueva catedral fueron obra de Pedro Vogl y Juan Hagen, dos miembros de la Compañía de Jesús, de origen bávaro, que enviaron su proyecto a España para la aprobación real en 1753. Sin embargo, la obra ya había sido comenzada en 1748. Después de Vogl y Hagen, siguieron como directores de las obras Matías Vásquez de Acuña y Francisco Antonio de Barros. Este último tuvo un corto paso por las obras, ya que en 1779 hace su aparición el arquitecto Joaquín Toesca, para dirigir la construcción.[3]

El Obispo González adquirió las propiedades contiguas a la catedral, en la esquina de las actuales calles Catedral y Bandera, que pertenecían a la familia Pineda Bascuñán; y resolvió colocar los pies (el Altar) del nuevo edificio en Bandera y el frente en la plaza, con un largo de 100 metros, cambiando la dirección que originalmente había sido dispuesta por Valdivia en el siglo XVI. Para no verse obligado a destruir el antiguo templo, y poder seguir celebrando los servicios religiosos, González ordenó comenzar las obras por la sección nueva. El 1° de julio de 1748 se colocó la primera piedra del nuevo edificio.

Catedral de Santiago vista desde la calle Ahumada. Se aprecia en primer plano las casas del obispo, de adobe y con un piso de altura.
Dibujo realizado por Mauricio Rugendas, h. 1835.

González contribuyó con 55.512 pesos con 4 1/2 reales para la obra, y su sucesor Manuel de Alday con más de 160.000 pesos. La Corona, para 1788, había donado a regañadientes 97.994 pesos con 3 1/2 reales. Para ese año se habían gastado 390.235 pesos con 5 y 1/8 reales en la catedral, que ya llevaba completada cerca de sus dos terceras partes.[4]​ Luego de eso gastaron 48.964 pesos con 2 1/3 reales para la obra, sumando 456.772 pesos con 8 y 3 reales en la catedral.

El incendio de 1769

La noche del 22 de diciembre de 1769 se produjo un incendio que destruyó la totalidad de la antigua catedral, probablemente a causa de haberse derramado sobre algún objeto combustible el aceite de la lámpara que alumbraba al Santísimo.[7]

El servicio religioso fue trasladado provisionalmente a la Iglesia de la Compañía de Jesús, que se encontraba a cargo de religiosos mercedarios fruto de la reciente expulsión de los jesuitas de América.

Sin embargo, esta misma circunstancia fue el evento que aceleró los trabajos de la catedral. En 1775, se habilitó una parte del nuevo templo, y el servicio religioso fue trasladado allí.

Proyecto de Joaquín Toesca para la fachada de la catedral.
Lámina coloreada, h. 1780.

La catedral neoclásica de Toesca y Cremonesi

En 1775, el obispo Manuel de Alday presidió su consagración. Sólo cinco años más tarde, el prelado encomendó al arquitecto italiano Joaquín Toesca la ejecución de las fachadas de la catedral y de la Iglesia del Sagrario. Toesca rehízo los planos, comenzando por dirigir las obras en el sector siniestrado, contiguo a la plaza, y modificando parte de la zona ya construida, con lo cual el templo se enriqueció arquitectónicamente. Imponiendo el estilo neoclásico, y manteniéndose por cerca de 20 años en las obras, Toesca se convirtió en el más importante arquitecto de las obras de la catedral.

Hacia 1830 el edificio estaba casi concluido, y en 1840, el Papa Gregorio XVI lo convierte en Catedral Metropolitana, al elevar al rango Arzobispal la sede de Santiago. El auto o decreto de erección se perdió más tarde, por lo que el Papa Pío IX permitió hacer uno nuevo, quedando como fecha definitiva la del 29 de septiembre de 1873. En total, la obra se había demorado cerca de 80 años en ser finalizada y su costo ascendió a 600.000 pesos.[4]

La Catedral de Santiago.
Fotografía tomada h. 1860-70, por Eugène Maunoury.

En 1846 se dio comienzo a la construcción de la Capilla del Sagrario, la cual fue terminada por Eusebio Chelli. Un año después, el arzobispo Rafael Valentín Valdivieso encargó a Alexander Caldcleugh, amigo del antiguo ecónomo de la Catedral[8]

A fines del siglo XIX, el Arzobispo Mariano Casanova ordenó una serie de modificaciones que transformaron a la Catedral en el edificio que existe actualmente. Casanova había decidido finiquitar totalmente la construcción de la catedral, por lo que contrató a Ignacio Cremonesi y se dio inicio a las obras en 1898. El diseño de Cremonesi está inspirado en un estilo toscano o romano. En las transformaciones la piedra se cubrió de estuco y el artesonado de madera fue reemplazado por un cielo pintado de escenas en recuadros. El coro primeramente se planteó que quedara sobre el segundo nivel de pilares y más allá del arco. Sin embargo, esto hacía que quedara sobre las últimas diez corridas de asientos, por lo que la idea fue desechada.[8]​ La segunda opción, y quedó definitivamente, fue dejarlo bajo el arco, lo que aumentaba enormemente el tamaño del coro pero restringía notablemente la capacidad sonora del órgano.

Catedral de Santiago.
Fotografía de 1915, Impr. Barcelona.

En 1909, Casanova pudo finalmente consagrar el templo modificado. Interiormente la iglesia quedó constituida por tres naves: dos laterales y una central de mayor altura. Cremonesi, además, agregó a la fachada dos torres.

Restauraciones recientes

Desde principios de 2005 a principios de 2006, el altar mayor del templo fue completamente remodelado junto con la cripta arzobispal. Durante las excavaciones, se encontraron los restos mortales del ministro Diego Portales, asesinado en 1837. En la cripta arzobispal descansan los restos mortales de todos los obispos y arzobispos de Santiago.

Un convenio firmado entre el arzobispado y la Pontificia Universidad Católica de Chile buscaba que el conjunto catedralicio quedase completamente restaurado para la Oración ecuménica por Chile y el Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias de 2010. Sin embargo, fruto del terremoto sufrido a fines de febrero de aquel año, ambas ceremonias debieron ser celebradas en la Plaza de Armas. Meses después, el Ministro de Obras Públicas, Hernán de Solminihac, anunció que debería restaurarse tanto el interior como los exteriores del Templo. La restauración se inició en febrero de 2014 e incluyó la fachada y las piezas ornamentales del templo. También, se instalaron barras de acero y un reforzamiento con fibra de carbono para estabilizar el inmueble luego del último sismo. Además, se renovó la iluminación y se habilitaron dos miradores en los campanarios para visitas turísticas. Los trabajos tuvieron un costo cercano a los tres mil millones de pesos chilenos (cuatro millones quinientos mil dólares estadounidenses de 2015) y concluyeron en julio de dicho año.[9]