Catedral de Burgos

Catedral de Burgos
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Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad

Catedral de Santa María de Burgos - 01.jpg
Fachada principal de la Catedral de Burgos

Catedral de Burgos ubicada en España
Catedral de Burgos
Catedral de Burgos
Catedral de Burgos (España)

Coordenadas 42°20′27″N 3°42′16″O / 42.340806, 42°20′27″N 3°42′16″O / -3.704472
País Flag of Spain.svg  España
Criterios ii, iv, vi
N.° identificación 316
Región Europa
Año de inscripción 1984 (VIII sesión)
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La Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María es un templo catedralicio de culto católico dedicado a la Virgen María, en la ciudad española de Burgos.

Su construcción comenzó en el año 1221, siguiendo patrones góticos franceses. Tuvo importantísimas modificaciones en los siglos xv y xvi: las agujas de la fachada principal, la Capilla del Condestable y el cimborrio del crucero, elementos del gótico flamígero que dotan al templo de su perfil inconfundible. Las últimas obras de importancia (la sacristía o la capilla de santa Tecla) pertenecen ya al siglo xviii, siglo en el que también se modificaron las portadas góticas de la fachada principal. La construcción y remodelaciones posteriores se hicieron con piedra caliza extraída de las canteras de la localidad de Hontoria de la Cantera.

Los elementos decorativos y el mobiliario litúrgico del interior pertenecen a variados estilos artísticos, desde el propio Gótico, el Renacimiento o el Barroco.

En la catedral se conservan obras de artistas extraordinarios, como los arquitectos y escultores de la familia Colonia ( Juan, Simón y Francisco); el arquitecto Juan de Vallejo, los escultores Gil de Siloé, Felipe Vigarny, Rodrigo de la Haya, Martín de la Haya, Juan de Ancheta y Juan Pascual de Mena, el escultor y arquitecto Diego de Siloé, el rejero Cristóbal de Andino, el vidriero Arnao de Flandes o los pintores Alonso de Sedano, Mateo Cerezo, Sebastiano del Piombo o Juan Ricci, entre otros muchos.

El diseño de la fachada principal se relaciona con el gótico clásico francés de las grandes catedrales ( París o Reims). Consta de tres cuerpos rematados por dos torres laterales de planta cuadrada. Las agujas caladas de influencia germánica se añadieron en el siglo xv y son obra de Juan de Colonia. En el exterior son sobresalientes también las portadas del Sarmental y la Coronería, góticas del siglo xiii, y la portada de la Pellejería, con influencias renacentistas-platerescas del siglo xvi. El alzado interior del templo toma como referencia a la Catedral de Bourges.

Numerosos son los tesoros arquitectónicos, escultóricos y pictóricos de su interior. Entre ellos destacan:

  • El cimborrio gótico-plateresco, alzado primero por Juan de Colonia en el siglo xv y reconstruido por Juan de Vallejo en el xvi, siguiendo planos de Juan de Langres.[1]
  • La Capilla del Condestable, de estilo gótico isabelino, en la que trabajaron la familia Colonia, Diego de Siloé y Felipe Vigarny.
  • El retablo gótico hispano-flamenco de Gil de Siloé para la Capilla de Santa Ana.
  • La sillería del coro, obra renacentista plateresca de Vigarny.
  • Los relieves tardogóticos de la girola, de Vigarny.
  • Los numerosos sepulcros góticos y renacentistas.
  • La renacentista Escalera Dorada, de Diego de Siloé.
  • El Santísimo Cristo de Burgos, imagen de gran tradición devocional.
  • La tumba del Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, su carta de arras y su cofre.
  • El Papamoscas, estatua articulada que abre la boca al dar las campanadas de las horas.

La catedral burgalesa fue declarada Monumento Nacional el 8 de abril de 1885 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 31 de octubre de 1984. Es la única catedral española que tiene esta distinción de la Unesco de forma independiente, sin estar unida al centro histórico de una ciudad (como ocurre en los casos de Salamanca, Santiago de Compostela, Ávila, Córdoba, Toledo o Cuenca) o en compañía de otros edificios, como en Sevilla o Zaragoza. Es además el templo católico de mayor rango en Castilla y León al tratarse del único templo que siendo catedral metropolitana es a la vez basílica.

En 1994, a raíz del desprendimiento de una figura de la fachada ocurrido unos años antes, comenzaron unas profundas labores de restauración. En total, se llevan invertidos 30 millones de euros, lo que le convierte en el monumento europeo que más fondos ha recibido para su restauración y que más se ha prolongado en el tiempo.[2]

Historia de la catedral

Edificación románica del siglo xi

Burgos fue convertida en sede episcopal en 1075 por el rey Alfonso VI y la autoridad del Papa Gregorio VII, quien dio así una continuidad canónica a la tradición episcopal de la vieja diócesis de la Oca, cuyo prelado figura ya en 589 como signatario del III Concilio de Toledo, en época visigótica.

El monarca promovió la construcción de una catedral dedicada a la Virgen María de la que no se conocen sus trazas, pero que se supone románica y del tipo de las obras coetáneas (la desaparecida iglesia de Silos, la del Monasterio de San Pedro de Arlanza, la de San Martín de Frómista o la catedral de Jaca). Existe constancia documental de que el monarca donó para la magna obra el recinto que ocupaban un palacio real que había pertenecido a su padre Fernando I y una pequeña iglesia dedicada a Santa María y que se hallaba en construcción.

En 1096 las obras de este templo ya estaban terminadas, pero pronto resultó pequeño para las necesidades de una ciudad que era la capital simbólica del reino, una potente sede episcopal (el cabildo catedralicio tenía más de treinta miembros ya antes de 1200) y un centro comercial cada vez más dinámico. La decisión de levantar una nueva catedral se tomó por fin ya iniciado el siglo xiii. Como era común en la época, se destruyó el edificio románico (del que solo queda algún resto escultórico) y sobre su solar, ampliado con la demolición de unas viviendas contiguas donadas por el obispo Marino, se levantó la nueva catedral gótica.

Planta

Planta actual, año 2008, de la catedral de Burgos iniciada en el año 1221.
  1. Pórtico del Sarmental.
  2. Transepto, brazo Sur.
  3. Puerta del claustro alto.
  4. Capilla de la Visitación.
  5. Capilla de San Enrique.
  6. Capilla de San Juan de Sahagún.
  7. Capilla de las Reliquias.
  8. Capilla de la Presentación.
  9. Capilla del Santísimo Cristo de Burgos.
  10. Nave Central y Papamoscas.
  11. Capilla de Santa Tecla.
  12. Capilla de Santa Ana o de la Concepción.
  13. Transepto, brazo Norte y Escalera Dorada.
  14. Capilla de San Nicolás.
  15. Crucero, Cimborrio, Tumba del Cid y Dña. Jimena.
  16. Capilla y Retablo Mayor.
  17. Nave Central, Coro.
  18. Capilla de la Natividad.
  19. Capilla de la Anunciación.
  20. Capilla de San Gregorio.
  21. Naves laterales, Deambulatorio y Girola.
  22. Capilla del Condestable.
  23. Sacristía.
  24. Claustro alto.
  25. Capilla claustral de San Jerónimo.
  26. Capilla del Corpus Christi.
  27. Sala Capitular.
  28. Capilla de Santa Catalina.
  29. Capilla de San Juan Bautista y Santiago.
  30. Nártex, Puerta de Santa María.
  31. Puerta de la Coronería.
  32. Puerta de la Pellejería.
  33. Claustro bajo.


Fundación gótica y obras en los siglos xiii y xiv

Lado meridional, desde la Plaza de San Fernando.

La primera piedra de la nueva catedral se colocó el 20 de julio de 1221 en presencia de los promotores del templo: el rey Fernando III de Castilla y el obispo Mauricio, prelado de la diócesis burgalesa desde 1213. Cabe suponer que el primer maestro de obras fue un anónimo arquitecto francés -si bien algunos investigadores dan el nombre del canónigo Johan de Champagne, citado documentalmente en 1227-, muy probablemente traído a Burgos por el propio obispo Mauricio, tras el viaje que había realizado por Francia y Alemania para concertar el matrimonio del monarca con Beatriz de Suabia, ceremonia nupcial que se realizó precisamente en la vieja catedral románica.

La construcción de la catedral, emplazada justo en el punto donde comienza a empinarse la ladera del cerro presidido por el Castillo, se inició por la cabecera y el presbiterio, lugar éste donde se sepultó al obispo fundador, cuyos restos fueron posteriormente trasladados al centro del coro capitular. Hacia 1240 asumió la dirección de las obras el llamado Maestro Enrique, también de origen galo, que después se haría cargo de la erección de la Catedral de León y que sin duda se inspiró en la Catedral de Reims, con cuya fachada el hastial de la seo burgalesa guarda grandes semejanzas. Las obras avanzaron con gran rapidez y para 1238, año de la muerte del prelado fundador, sepultado en el presbiterio, ya estaban casi terminadas la cabecera y buena parte del crucero y las naves. La consagración del templo tuvo lugar en 1260, aunque consta la celebración de oficio divino en él desde 1230.

Entre la segunda mitad del siglo xiii y principios del xiv se completaron las capillas de las naves laterales y se construyó un nuevo claustro. Al maestro Enrique, fallecido en 1277, le tomó el relevo el maestro Johan Pérez, este ya hispano. Otros canteros posteriores fueron Aparicio Pérez, activo en 1327, Pedro Sánchez de Molina y Martín Fernández, fallecidos respectivamente en 1396 y 1418.

Ampliaciones y reformas en los siglos xv a xviii

En el siglo xv la familia de los Colonia incorporó las agujas de las torres de la fachada principal, el cimborrio sobre el crucero y la Capilla de los Condestables. En el siglo xvi, además de las modificaciones realizadas en varias capillas, destaca la construcción de un nuevo cimborrio por Juan de Vallejo, que sustituyó al de Juan de Colonia (hundido tras un huracán). En el siglo xviii se realizaron la Capilla de Santa Tecla, la Capilla de las Reliquias y la Sacristía.

Restauraciones de los siglos xix y xx

La catedral de Burgos debe su gran cantidad de obras de arte de los siglos xiii al xviii, sobre todo, al hecho de que durante los siglos xix y xx no se emprendiese ninguna restauración decisiva.

Fuera del ámbito del claustro nuevo sólo se reformó de modo esencial, después del 1800, la capilla del Santo Cristo o de Nuestra Señora de los Remedios, situada en la zona oeste del claustro viejo. La renovación comenzó con el traslado del altamente venerado crucifijo del Santo Cristo desde el Real Monasterio de San Agustín a la capilla que, a partir de entonces, se llamó capilla del Santo Cristo de Burgos. En la década de 1890 Vicente Lampérez y Romea, maestro arquitecto de la catedral desde 1887, emprendió una restauración profunda de esta capilla, quitando el enlucido adicionado de los muros y bóvedas y se renovó por completo la portada que da a la nave. También se remontan a esta restauración las ventanas de tracería neogótica, las arcadas ciegas de los muros y la mayor parte de los restantes elementos arquitectónicos.

Entre 1899 y 1911 Lampérez restauró, asimismo, el llamado claustro nuevo, consiguiendo recuperar en lo esencial su forma original. En el claustro se había sobreedificado un tercer nivel con pequeñas ventanas barrocas que este arquitecto hizo eliminar y, de paso, abrió las ventanas originales del claustro que habían quedado casi cerradas. La instalación de vidrieras ornamentales siguiendo modelos y técnicas antiguas, representó el final de la restauración. Mientras que el cuerpo superior del claustro casi no experimentó ningún cambio, el claustro inferior se vio notablemente restaurado. Las formas de su nervadura, aparentemente del gótico tardío, se deben a Lampérez. Antes de la restauración, el claustro inferior se encontraba dividido en varios compartimentos y, en general, en estado de mala conservación. Es probable que durante la restauración del claustro se eliminara la caja de escalera que se había adicionado posteriormente, situada en la esquina suroeste interior del mismo claustro. Con posterioridad, la conexión entre ambos niveles del claustro sólo se establece a través de una escalera de madera situada bajo la capilla de San Jerónimo.

La restauración más reciente de la catedral, de mano del arquitecto Marcos Rico Santamaría, ha reemplazado la techumbre mediante un entramado de acero ligero. En relación con la estrella de nervadura libremente suspendida en la torre centro del transepto, se ha tendido una superficie de vidrio que logra la iluminación completa del entramado de la nervadura. Prescindiendo de estas últimas medidas, pocos han sido los recientes intentos de modificar la sustancia arquitectónica y escultural de la catedral. El 12 de agosto de 1994, una estatua de San Lorenzo se desprendió del tramo final de la torre norte de la fachada principal, lo que hizo pública la inmediata necesidad de reanudar las medidas de protección y conservación del monumento.

Por último, son reseñables otras intervenciones coetáneas que, sin pretender alguna modificación del monumento, han contribuido notablemente al realce de la catedral, como ha sido la eliminación a principios del s. xx de algunas construcciones que habían sido adosadas al templo, como el Palacio Arzobispal.

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