Catedral Metropolitana de la Ciudad de México

Catedral de la Asunción de María de México

  Patrimonio de la Humanidad (parte de « Centro Histórico de la Ciudad de México y Xochimilco», n.º ref. 412-001) (1987)

Nombre descrito en la Lista Representativa del PCI.
Monumento histórico
(00206)
Catedral de México.jpg
Fachada prinicipal y Sagrario Metropolitano
Localización
País Flag of Mexico.svg México
División Ciudad de México
Subdivisión Delegación Cuauhtémoc
Ubicación Centro histórico de la Ciudad de México
Información religiosa
Culto Iglesia Católica
Arquidiócesis Arquidiócesis de México
Acceso público Diariamente

Uso Templo religioso
Estatus Catedral
Advocación Asunción de María
Dedicación 2 de febrero de 1656[1]
Historia del edificio
Fundador(es) Felipe II de España
Primera piedra 1571
Construcción 1571 - 1657, primera etapa de construcción
1657 - 1793, segunda etapa de construcción
1793 - 1813, última etapa de construcción

Arquitecto(s) Claudio de Arciniega
Juan Gómez de Trasmonte
José Damián Ortiz de Castro
Manuel Tolsá
Otro(s) artista(s) Jerónimo de Balbás, Altar de los Reyes
Datos arquitectónicos
Tipo Planta basilical, cinco naves, crucero, cúpula y 16 capillas laterales
Estilo(s) Gótico
Plateresco
Barroco
Estípite
Neoclásico
Orientación Norte-sur
Materiales Cantera

Cúpula Cúpula de tambor octagonal
Torre(s) Dos torres, (64 y 67 m, altura)
Campana(s) Treinta campanas
Planta(s) y mapa(s) del edificio
Planta de la catedral
Planta de la catedral
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Centro Histórico de Ciudad de México y Xochimilco
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad
Catedral y Sagrario Metropolitano.jpg
La Plaza de la Constitución con la catedral.
País Flag of Mexico.svg México
Tipo Cultural
Criterios ii, iii, iv, v
N.° identificación 412-001
Región América Latina y el Caribe
Año de inscripción 1987 (XI sesión)
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La Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de Ciudad de México es la sede de la Arquidiócesis Primada de México y se ubica en el lado norte de la Plaza de la Constitución, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en el lugar que ocupaba el Templo Mayor azteca. Las medidas aproximadas de este templo son 59 metros de ancho por 128 de largo y una altura de 60 metros hasta la cúpula, lo que la convierte en la mayor catedral el continente[7]

Tras la conquista española del imperio azteca, y tras el regreso de Hernán Cortés de la exploración de la actual Honduras, los conquistadores decidieron construir una iglesia en el lugar en el que se encontraba el Templo Mayor de la ciudad azteca de Tenochtitlán para, de este modo, consolidar el poder español sobre el territorio recién conquistado. Para ello, utilizaron las piedras del destruido templo del dios Huitzilopochtli, dios de la guerra y deidad principal de los aztecas.[9] El arquitecto Martín de Sepúlveda fue el primer director del proyecto entre 1524 y 1532, mientras que Juan de Zumárraga fue el primer obispo de la sede episcopal en el Nuevo Mundo. La catedral de Zumárraga se encuentra el la parte noreste de lo la actual catedral. Tenía tres naves separadas por columnas toscanas, el techo central presentaba intrincados grabados realizados por Juan Salcedo Espinosa y dorado por Francisco de Zumaya y Andrés de la Concha. La puerta principal era probablemente de estilo renacentista. El coro tenía 48 sitiales realizados a mano por Adrián Suster y Juan Montaño en madera de ayacahuite. A pesar de todo, este templo pronto fue considerada insuficiente para la creciente importancia de la capital del virreinato de Nueva España.

En 1544, las autoridades eclesiásticas de Valladolid ordenaron la construcción de una catedral nueva y más suntuosa. En 1552, se llegó a un acuerdo por el cual el coste de la nueva catedral sería compartido por la corona española, los comendadores y los indios bajo la autoridad directa del arzobispo de Nueva España.[9]

La catedral presenta cuatro fachadas en las que se abren portadas flanqueadas por columnas y estatuas. Hay dos torres-campanario que contienen actualmente 25 campanas. En su interior destacan dos grandes altares, la sacristía y el coro. Existen dieciséis capillas dedicadas a diferentes santos, cuya construcción fue patrocinada por diferentes hermandades religiosas. Las capillas están ricamente adornadas con altares, retablos, pinturas, muebles y esculturas. En el coro catedralicio se encuentran dos de los órganos dieciochescos más grandes del continente. Bajo el edificio hay una cripta en la que reposan los restos de algunos arzobispos de México. Junto a la catedral se encuentra el sagrario, en cuyo interior se ubica el baptisterio.

En 1967, un incendio destruyó una parte importante del interior de la catedral. Los trabajos de restauración pusieron al descubierto una serie de documentos y obras de arte importantes que habían sido escondidas con anterioridad. En 1990, dieron comienzo unos trabajos para la estabilización de la catedral, aunque se encontraba construida sobre una base sólida,[9]

Construcción

Tras la conquista, Hernán Cortés determinó construir una iglesia en el lugar que ocupaban distintos templos aztecas en la ciudad de Tenochtitlán. Hay constancia de la existencia de un gran templo mayor dedicado al dios Quetzalcóatl, un templo dedicado al dios Huitzilopochtli[14] Años más tarde, la catedral quedó pequeña para su función, por lo que fue derribada en 1552 por mandato del rey Felipe II de España. En 1571, con algo de retraso, el virrey Martín Enríquez de Almansa y el arzobispo Pedro Moya de Contreras colocaron la primera piedra del actual templo.

Las catedrales de Jaén y Valladolid inspiraron la de Ciudad de México.
Vista de la Catedral de Jaén.  
Exterior del testero plano de la catedral de Jaén.  
Proyecto de la catedral de Valladolid.  

La catedral fue construida en un período de más de dos siglos, entre 1573 y 1813. Su diseño es una mezcla de los tres estilos arquitectónicos que predominaron durante el período colonial, renacentista, barroco y neoclásico. Los planes iniciales par la fundación de la nueva catedral comenzaron en 1562, y la decisión de comenzar las obras de la fachada sur se tomó en 1570. La construcción comenzó con los diseños y modelos creados por Claudio de Arciniega y Juan Miguel de Agüero, inspirados en las catedrales españolas de Jaén y Valladolid.

Casi todas las catedrales americanas de esta primera época renacentista siguen el modelo de la de Jaén, cuya primera piedra se colocó en 1540. De planta rectangular y, a lo sumo con la capilla mayor ochavada, son las catedrales de México, Puebla, ... (...) Se inspiró principalmente en la catedral de Jaén de 1540, de planta rectangular y cabecera plana, aunque es probable que también se dejara seducir por el modelo herreriano de Valladolid, la relación de la catedral vallisoletana, proyectada en 1580, con las catedrales americanas no se ha tenido en cuenta suficientemente.

Extraído de El Arte Hispanoamericano (1988).[15]

El inicio de las obras se encontró con un terreno fangoso e inestable que complicó los trabajos. En 1581, se comenzaron a levantar los muros y en 1585 se iniciaron los trabajos en la primera capilla, de modo que en 1615 los muros alcanzaron la mitad de su altura total. Las obras del interior comenzaron en 1623 por la sacristía, derribándose a su conclusión la primitiva iglesia. El 21 de septiembre de 1629, las obras fueron interrumpidas por la inundación que sufrió la ciudad, en las que el agua alcanzó los dos metros de altura, causando daños en lo que actualmente es la plaza de la Constitución y otras partes de la ciudad. A causa de los daños, se inició un proyecto para construir la nueva catedral en las colinas de Tacubaya, al oeste de la ciudad pero la idea fue descartada y el proyecto continuó en la misma ubicación, bajo la dirección de Luis Gómez de Trasmonte.[14]

En 1787, el arquitecto José Damián Ortiz de Castro fue designado, tras un concurso en el que se impuso a los proyectos de José Joaquín de Torres e Isidro Vicente de Balbás, a dirigir las obras de construcción de los campanarios, la fachada principal y la cúpula hasta su fallecimiento en 1793. Momento en el que fue sustituido por Manuel Tolsá, quien finalizó la cúpula y añadió al edificio el remate de la fachada principal y las balaustradas. Con ello, la catedral quedó definitivamente terminada en 1813 con las obras de Tolsá.[17]

Incendio de 1967

La Virgen del Perdón, obra de Pereyns destruida en el incendio.

El 17 de enero de 1967, un cortocircuito generó un importante incendio en la catedral. En el altar del perdón, se perdió parte de la estructura y decoración, así como las pinturas La Santa Faz de Alonso López de Herrera, El Martirio de San Sebastián de Francisco de Zumaya y La Virgen del Perdón de Simon Pereyns. En el coro se perdieron 75 de sus 99 asientos, una pintura de Juan Correa y muchos libros que se encontraban en el mismo. Los dos órganos de la catedral fueron muy dañados al fundirse parcialmente sus tubos. En otras partes de la catedral se dañaron destacadas pinturas de Rafael Ximeno y Planes, Juan Correa y Juan Rodríguez Juárez. Cuatro años después del incendio, en 1972, se iniciaron las obras de restauración de la catedral, para devolverle su aspecto original.[10]

Los altares del perdón y de los reyes fueron limpiados y restaurados. En el Altar del Perdón, se añadieron varias pinturas que sustituyeron a las quemadas, La huida de Egipto, El Divino Rostro y El martirio de San Sebastián, todas obras de Pereyns. Además, se encontraron 51 pinturas, obras de Nicolás y Juan Rodríguez Juárez, Miguel Cabrera y José de Ibarra, ocultas tras el altar. Los órganos fueron desmantelados y enviados a los Países Bajos donde fueron reparados en un proceso que se prolongó hasta 1977. En el interior de uno de los órganos se encontró una copia de 1529 del nombramiento de Hernán Cortés como gobernador de Nueva España. El coro fue reconstruido en 1979. En el exterior, algunas de las estatuas fueron reparadas o sustituidas por réplicas debido a los daños que presentaban por la contaminación. En la pared del arco central de la catedral fue encontrado sepulcro de Miguel Barragán, gobernador de Veracruz.[10]

Restauración

Bases y otros objetos encontrados en la excavación del templo.

La construcción de la catedral en suelo inestable conllevó problemas desde el inicio de las obras. La catedral, junto con el resto de la ciudad, se hunde en el lecho del lago desde el inicio de su construcción. Este proceso se aceleró a raíz de la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos por parte de la enorme población que habita en el lugar. Este hecho provocaba el hundimiento a ritmos diferentes en distintas secciones de la catedral, así, los campanarios, presentaban una peligrosa inclinación en la década de 1970. Entre 1993 y 1998 se realizaron trabajos que ayudaron a la estabilización del edificio. Bajo la catedral se excavaron pozos y se colocaron ejes de hormigón que propiciaron un base más sólida al edificio. Con ello no se detuvo el hundimiento pero si asegura que sea uniforme, además, se corrigió la inclinación de las torres.[18]

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