Catalinas Norte

Catalinas Norte es un gran complejo de negocios compuesto por nueve torres de oficinas comerciales ocupadas por diversas multinacionales y varios hoteles de lujo. Está ubicado en el barrio de Retiro, en la ciudad de Buenos Aires (Argentina).

Historia

Las torres en 1973.

The Catalinas Warehouses and Mole Company Ltd.

En 1872 Francisco Seeber creo una sociedad anónima llamada The Catalinas Warehouses and Mole Company Ltd., o Sociedad Anónima Depósitos y Muelles de las Catalinas, con el propósito de emplazar un muelle (a la altura de la calle Paraguay) y una aduana.[1]​ Para ello adquirió los entonces ribereños terrenos que se encontraban al este del Paseo de Julio (hoy Avenida Leandro N. Alem).

Ya que en la esquina de las calles Viamonte y San Martín se encontraba, y aún se encuentra, la Iglesia de Santa Catalina, la zona era conocida como la bajada de las Catalinas,[1]

Hacia 1945, la Catalinas Warehouses vendió sus dos propiedades y fueron demolidos los galpones de Catalinas Norte y Sur, quedando sendos terrenos baldíos. Dos parcelas en las calles Viamonte y Bouchard fueron adquiridas por YATAHÍ S.A. el 31 de octubre de ese año,[3]

Sin embargo, el grueso de los terrenos al norte del Edificio Alas continuaron como baldíos durante décadas. Al total de 39.110 m² que pertenecían a los Depósitos y Muelles de las Catalinas, se sumaban 24.200 m² propiedad de Otto Bemberg y Compañía, donde durante años funcionó el Parque Retiro.[1]

Primeros planes

En 1956, ante la preocupación por el no aprovechamiento de una zona tan cercana al centro financiero y administrativo de la ciudad, la Dirección de Urbanismo de la Ciudad de Buenos Aires desarrolló un plan de aprovechamiento para expansión del núcleo urbano mediante la construcción de una autopista que sirviera para unir la localidad de Tigre con la ciudad de La Plata y el emplazamiento de torres de hasta 70 pisos, transformando a Catalinas Norte en la "puerta de acceso" a Buenos Aires.[1]

En 1958, la Oficina del Plan Regulador para la Ciudad de Buenos Aires (OPRBA) propuso en su plan maestro la creación de un polo que evitara la construcción de torres en el centro de Buenos Aires, destinando a ellas los terrenos de Catalinas.[1]

El proyecto definitivo

Vista desde Av. Alem.

En 1966, con el golpe de estado que derrocó a Arturo Illia y el establecimiento de un gobierno militar de facto, se disolvió la OPRBA y se encomendó a la Dirección de Arquitectura y Urbanismo de la Municipalidad el diseño de un nuevo plan más simple, quedando limitado el uso para torres de oficinas.[1]​ Una ordenanza municipal de 1967 subdividió el terreno respetando mayoritariamente el proyecto de 1958[1]

El 26 de junio de 1969, el intendente municipal inauguraba las obras del primer edificio del complejo, destinado al Sheraton Buenos Aires Hotel.[1]

Hacia 1970 se inició la construcción de la Torre Carlos Pellegrini de la UIA, y en 1972 se inauguró el Sheraton Buenos Aires Hotel, mientras comenzaban las obras de la Torre Catalinas Norte.

Vista desde Plaza San Martín.

En 1973 se inauguró la Torre Conurban, en 1974 la Torre Carlos Pellegrini y en 1975 la Torre Catalinas Norte. Para 1976 comenzaron las obras de la Torre Madero, y posteriormente la Torre IBM. Durante la siguiente década el conjunto de Catalinas Norte se mantuvo con dicha composición, hasta que a mediados de la década de 1990 se emplazaron las torres gemelas Catalinas Plaza y Alem Plaza y la Torre Laminar Plaza. En 2001 se inauguró el último edificio hasta la actualidad, la Torre BankBoston, de César Pelli.

Expansión hacia el sur

Nuevos edificios.

En la década de 1990, siendo Catalinas Norte la zona de Buenos Aires de mayor valor inmobiliario, antes del boom de las torres de Puerto Madero, se dio una expansión de la zona de edificios de oficinas hacia el sur del complejo en sí, llegando hasta la calle Lavalle.

Esas manzanas también eran parte de los terrenos que la MCBA había adquirido, y fueron adquiridos por diversas empresas. En 1993 se inauguró la Torre Fortabat, en 1996 la Torre Bouchard, en 2000 sobre el antiguo edificio de la Editorial ALEA se levantó el Edificio Microsoft, y en 2004 se abrió la Torre Bouchard Plaza en donde existía el edificio del Estudio SEPRA que alojaba el Diario La Nación.

Últimas subastas

Vista desde Av. Madero.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires conservó durante los últimos 40 años un grupo de terrenos utilizados como estacionamientos, que fue vendiendo paulatinamente, hasta que a fines de la década de 2000 quedaban tres espacios libres utilizados como un espacio verde, una estación de servicio y un estacionamiento.

En mayo de 2009, parte de la Legislatura de Buenos Aires dispone la subasta de tres inmuebles por más de 100 millones de dólares ante la crisis financiera que atravesaba el gobierno porteño,[6]​ para la venta de dichas parcelas para la construcción de nuevas torres de una altura mayor a la contemplada por el reglamento de 1967, con el propósito de destinar los fondos para las escuelas públicas.

En 2009, la discusión de la venta fue áspera. Sin embargo, finalmente el bloque macrista consiguió 42 votos para aprobar que se remataran las tres parcelas, por las que se preveía obtener cerca de 100 millones de dólares. Durante el debate, legisladores de la oposición indicaron que las tasaciones eran tres veces menores que el precio del mercado.[7]

Se generó una gran polémica ante la desconfianza de la franja opositora al partido PRO al cual pertenece Macri, reflejada en la audiencia pública llevada a cabo el 10 de agosto de 2009[10]

En diciembre de 2009 se realizó la primera subasta, en la cual el grupo IRSA cercano al macrismo se quedó con uno de los terrenos sobre Avenida Madero por $95.000.000. En junio de 2010, el Gobierno de la Ciudad vendió a Eduardo Costantini el terreno sobre Avenida Alem y Córdoba, por $181.000.000, siendo calificado por la prensa como "el terreno más caro de la Argentina".[14]

En los siguientes años, se fueron difundiendo los proyectos para los últimos tres terrenos de Catalinas. El Banco Macro contactó al célebre arquitecto César Pelli para diseñar su nueva torre corporativa, Consultatio encargó el proyecto de una torre de cerca de 150 metros de altura al estudio Architectonica de Miami, Estados Unidos; e IRSA dejó en manos del estudio Manteola-Sánchez Gómez-Santos-Solsona-Sallaberry. En la primera mitad de 2012, comenzaron los trabajos de excavaciones para la construcción de estos edificios.

En 2015 el BBVA Francés pagó $ 1.200 millones y se quedó con la mayor parte de la torre de Consultatio que consta de 33 pisos.[15]

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