Castillo de Portillo

Castillo de Portillo
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El castillo de Portillo.
Castillo de Portillo ubicada en Provincia de Valladolid
Castillo de Portillo
Castillo de Portillo
Castillo de Portillo (Provincia de Valladolid).
Localización Portillo
Banderaprovvalladolid.svg  Valladolid
Flag of Castile and León.svg  Castilla y León
Flag of Spain.svg  España
Parte de Castillos de la provincia de Valladolid
Tipo Castillo
Ubicación Cerro
Coordenadas 41°28′45″N 4°35′17″O / 41.4793, 41°28′45″N 4°35′17″O / -4.588
Época de construcción Siglos XIV-XV
Estado de conservación Restaurado
Propietario Universidad de Valladolid
Abierto al público
Catalogación
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Declaración 3 de junio de 1931
Figura de protección Monumento[1]
Código RI-51-0001000
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El castillo de Portillo (o castillo de los Condes de Benavente) está ubicado en el municipio de Portillo ( provincia de Valladolid), en España. Está situado en lo alto de un cerro que domina la Tierra de Pinares.

El edificio que se contempla es el resultado final de la restauración requerida por el rey Enrique IV de Castilla en 1465 sobre una fábrica anterior del siglo XIV. Más tarde Alonso Pimentel, conde de Benavente levantó el adarve, abrió un foso y cavó un pozo. En la historia del castillo figura como tema importante y recurrente el arresto y prisión de Álvaro de Luna que pasó un tiempo recluido entre estas paredes antes de ser trasladado a Valladolid para su ejecución.

Pertenece al tipo de fortificaciones señoriales de la escuela de Valladolid del siglo XV que fueron levantados con intención de demostrar el poder y la riqueza de sus señores, vanagloriándose ante sus súbditos para contrarrestar la inestabilidad y guerras civiles del momento.

Es un edificio de planta cuadrada con la torre del homenaje en un ángulo; tiene barbacana y su recinto fue dotado de tres puertas defendidas por cubos amatacanados. Consta también de patio de armas en cuyo centro se conserva un pozo de más de 30 m de profundidad al que se accede por una escalera de caracol.

Actualmente, está considerado como Bien de Interés Cultural[3]

Historia del castillo

Vista del castillo.

No hay mención escrita sobre la existencia de un castillo o torre de vigía en Portillo hasta los tiempos de las luchas internas entre Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique de Trastamara. Algunos historiadores del pasado han hecho alusión a la existencia de una pequeña fortaleza construida por los árabes, pero sin referencias ni sustentación científica que puedan avalar.

Las crónicas no dan indicación alguna sobre la existencia de un castillo en tiempos de las revueltas de la minoría de edad de Alfonso XI, que habría sido el momento oportuno para hablar de ello pues la villa de Portillo se vio disputada por los dos tutores del rey niño, don Juan Manuel y el infante Felipe, —hijo de Sancho IV de Castilla y de María de Molina. Más tarde, en 1325 –mayoría de edad del rey-, Alfonso XI confirmó la donación de la villa y de su alfoz –donación que había sido hecha anteriormente por el rey ALfonso X-, al consejo de Valladolid. En estas declaraciones tampoco consta ni se da cuenta explícita de la existencia de un castillo.[5]

La cuestión está en el testamento citado, según el cual Tello de Castilla dona la villa de Portillo a sus cuatro hijos en mancomunidad, testamento que su hermano Enrique II modifica para que sea «solo uno de ellos el que reciba la villa y la fortaleza»[6]

..., dámovos por donación pura no revocable, por juro de heredad para agora y para siempre jamás, para vos e lo que de vos descendiesen de vuestra linea derecha de legitimo matrimonio, la villa de Portillo y Aldeamayor con las salinas de ende, con sus fortalezas y con todos sus alfoces que le pertenece e pertenecer debe… e que lo ayades por Mayorazgo, que no lo podades dar ni vender, ni enajenar,...

Por primera vez y hasta la fecha se ve escrito en un documento la referencia a un castillo.

En 1378 volvió a intervenir el rey -Tello había muerto en 1370- otorgando el gobierno de la villa a su hijo Enrique de Castilla, duque de Medina-Sidonia.[8]

Reinado de Juan II

Juan II.

Durante el reinado de Juan II la fortaleza de Portillo fue pasando como propiedad de unos señores a otros, dependiendo en gran medida del devenir de las luchas internas, especialmente de las luchas entre el bando de Álvaro de Luna (partidario del rey) y el de los Infantes de Aragón (en contra del rey).[nota 1]

El 21 de septiembre de 1423, Juan II otorgó la villa de Portillo y fortaleza -como premio por los servicios prestados en la guerra contra los moros-, a Diego Gómez de Sandoval y Rojas, conde de Castrogeriz, hijo de Hernán Gutiérrez de Sandoval y de Inés de Roxas (o Rojas). En 1429, Sandoval se amotinó en Peñafiel apoyando la causa de los Infantes de Aragón por lo que el propio rey le confiscó a modo de castigo todos sus señoríos, incluido el de Portillo.[9]

El 11 de septiembre de 1438, Juan II confió el castillo a su mayordomo Ruy Díaz de Mendoza, pero en 1441, siguiendo el curso de la guerra civil con los Infantes de Aragón, éstos hicieron prisionero al rey Juan II y a continuación anularon las concesiones hechas por el monarca posteriores al 1 de septiembre de 1438, en virtud de lo cual Diego Gómez de Sandoval recuperó el castillo de Portillo confiscado anteriormente y además el propio rey Juan II fue encarcelado en dicha fortaleza, de la que pudo escaparse con ayuda de sus incondicionales. A continuación de estos hechos, el 19 de mayo de 1445, tuvo lugar la batalla de Olmedo entre los Infantes de Aragón y Juan II apoyado por Álvaro de Luna, con el resultado de una rápida victoria de los castellanos. Juan II donó la villa de Portillo con su castillo a Álvaro de Luna como recompensa a las últimas hazañas.[9]

Retrato de Álvaro de Luna.

Pero Álvaro de Luna, hasta el momento favorito del rey, cayó en desgracia y fue hecho prisionero y reclutado en el castillo de Portillo en 1453. Tras dos meses de prisión le condujeron a Valladolid donde fue ejecutado en la plaza Mayor.

En 1454 murió Juan II. En su testamento otorgaba y dejaba como herencia diversas villas así como el señorío de la villa de Portillo y su castillo a su hijo el príncipe Alfonso –que nunca llegó a ser rey-. El hermano de Alfonso, Enrique IV, incumpliendo el testamento de Juan II le arrebató todos los legados. Eran los tiempos de revueltas de gran parte de la nobleza contra el rey Enrique IV a favor de su hermanastro el príncipe Alfonso. Es el momento en que Enrique IV hizo obras de renovación en el castillo, mandando ejecutar los cambios y ampliaciones pertinentes -elevación de la torre y construcción del cuerpo palacial- que dieron lugar a una nueva moda en la construcción de castillos, que los historiadores llamaron «escuela de Valladolid».

Reinado de Enrique IV. Alonso Pimentel

La liga de nobles obligó a Enrique IV a reconocer a Alfonso como heredero y a restituir todas las villas usurpadas.[12]

Puede verse la barrera exterior o barbacana del castillo mandada construir por el conde de Benamente (Rodrigo Alonso Pimentel) hacia el año 1470.

Rodrigo Alonso Pimentel hizo importantes obras en el castillo. Mandó construir la muralla circundante con sus fosos, el patio de armas que subsiste y el pozo que se halla en este espacio, con escaleras de acceso y salas subterráneas.[13] Desde entonces el castillo estuvo siempre en manos de esta familia.

El último de los Benavente que habitó la fortaleza falleció a principios del siglo XVII. El castillo quedó entonces bajo la administración y cuidado de los servidores y albaceas de la casa de Benavente; más tarde pasó a ser propiedad de la casa de Osuna, cuando ambos linajes se unieron por matrimonio.[14]

Siglos XIX, XX y XXI

Según los documentos fechados en 1865, el castillo fue tasado en 735 221 reales y capitalizado en 14 400 reales para pública subasta como finca propiedad del ramo de Guerra que la posee quieta y pacíficamente desde que el Estado se incautó de la misma. El juez de primera instancia de Olmedo adjudicó la finca a Bonifacio Taboada, párroco de Arrabal de Portillo, en 15 000 reales a pagar en 10 plazos. Así lo aprobó el 21 de abril de 1865 la Junta Superior de Ventas de Bienes Nacionales.

Tras la muerte del párroco, los testamentarios sacaron otra vez a subasta la finca, esta vez como finca urbana dividida en 17 partes, de las cuales Victoriano Chicote compró 8 el 18 de enero de 1899 por valor de 700 pts. Más tarde consiguió comprar a sus condueños otras 4 partes, quedando 2 partes sin poderse adicionar. En las escrituras hay una cláusula que dice:

Al adquirir las referidas partes de dicho castillo entró en el ánimo de los vendedores que se conservase como recuerdo histórico de la población y así se entenderá transmitirlo a D. Victoriano Chicote, que no podrá intentar su demolición y procurará su embellecimiento y, si no lo hiciere, caducará la cesión en beneficio de los condueños comparecientes, pudiendo solo enagenarlo con tales condiciones. (Enagenarlo: escrito con ge en el original).[14]

Placa en homenaje al ciéntifico Pío del Río Hortega, último propietario del castillo.

En algún momento de finales del siglo XIX o principios del XX, el castillo pasó a ser propiedad de Juan del Río, labrador y rico hacendado, padre de Pío del Río Hortega –investigador, histólogo y médico, personaje importante en el mundo de la medicina-.[16] , por lo que el castillo ha pasado a ser propiedad de la Universidad de Valladolid. Está parcialmente restaurado y es visitable.

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