Castillo de Ponferrada

Castillo de Ponferrada
Castillo templario de Ponferrada 001.jpg
Portada del castillo
LocalizaciónPonferrada
Tipocastillo
Coordenadas42°32′39″N 6°35′37″O / 42°32′39″N 6°35′37″O / -6.59361111
Época de construcción1178
Construido porOrden del Temple
Época de reconstrucción1340
Reconstruido porPedro Fernández de Castro (Mayordomo de Alfonso XI)
Materiales de construcciónPiedra, mampostería, pizarra
Perímetro1 ha aprox.
Uso actualdesde el siglo XII hasta el XIX. Rehabilitado en el XXI
Estado de conservaciónMonumento BIC. Rehabilitado en parte
PropietarioAyuntamiento de Ponferrada
Conflictos bélicosPresumiblemente la Orden del Temple (apoyando a Alfonso VIII de Castilla) contra Alfonso IX de León, Reyes Católicos contra Rodrigo Osorio (ocupando éste el Castillo), Revuelta irmandiña, Guerra de Independencia Española
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El castillo de Ponferrada, se encuentra en la ciudad española de Ponferrada, comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León. Se alza sobre una colina en la confluencia de los ríos Boeza y Sil.

Historia

El hoy llamado castillo templario se emplaza en lo que, probablemente, en origen fue un castro celta, en una posición similar a la de otros de El Bierzo. Posteriormente se cree que fue un emplazamiento romano y visigodo.[1]

Es de estilo románico. Hacia 1178 Fernando II de León permite que los templarios establezcan una encomienda en la actual Ponferrada. En 1180 el rey expide fuero para la repoblación de la villa que había surgido un siglo antes, documentándose la primera fortificación 1187.[2]

En 1196, ante el ataque de Alfonso VIII de Castilla y debido al apoyo que recibe este reino por parte de los caballeros del Temple, Alfonso IX de León, corona a la que apoya la orden de San Juan quita Ponferrada a los templarios. Tras varias disputas, en 1211 Alfonso IX, hace las paces con la Orden del Temple les dona la villa de Ponferrada a cambio de ceder a estos algunos castillos. Durante el reinado de Fernando IV se produjo en Francia el juicio contra los templarios, que ocasionó la disolución de la Orden. Para evitar la consiguiente confiscación de Ponferrada, el maestre castellano del Temple, Rodrigo Yánez, entregó la villa al infante don Felipe, hermano del rey.

En 1340, Alfonso XI donó Ponferrada a Pedro Fernández de Castro, su mayordomo mayor, quien seguramente comenzó la construcción del llamado castillo viejo de Ponferrada. Ponferrada y su castillo continuaron en poder de la rama gallega de los Castro hasta 1374. A partir de ese año permaneció en poder de diversos y sucesivos miembros de la familia real.

El castillo en un dibujo y litografía de Parcerisa en Recuerdos y bellezas de España (1855)

En 1440, Ponferrada pasó a Pedro Álvarez Osorio, primer conde de Lemos, que venía reclamándolo desde hacía tiempo. Fue este importante personaje gallego del siglo XV quien realizó las grandes obras que configuran la actual fortaleza de Ponferrada, que comprende: un castillo, el llamado Castillo Viejo, un recinto amurallado con sus barreras y un palacio renacentista.

Tras diversas disputas y pleitos entre los herederos de Pedro Álvarez Osorio, Juana Osorio —la hija habida de su segundo matrimonio con María de Bazán— y Rodrigo Enríquez Osorio, segundo conde de Lemos —su nieto bastardo—, los Reyes Católicos adjudicaron Ponferrada a Juana Osorio. Rodrigo Osorio no acató la resolución y tras poner cerco a la fortaleza se apoderó de ella en 1485, iniciando así una rebelión contra los reyes. La Corona reaccionó formando un importante ejército —600 lanzas y de cinco a seis mil peones— bajo la dirección del almirante de Castilla con el fin de tomar todas las plazas y lugares del Bierzo que apoyaban al conde. Al no rendirse este, se emprendió un duro asedio con artillería a la fortaleza de Ponferrada, que fue tomada al asalto en el verano de 1486. Tras pasar Ponferrada a los Reyes Católicos —previamente al cerco de la fortaleza había comprado los derechos sobre la villa de Ponferrada a doña María de Bazán y sus hijos por 23 millones de maravedís—, se iniciaron obras de reparación y refuerzo de la fortaleza.

Durante los siglos XVII y XVIII el castillo fue gobernado por un corregidor en nombre de la Corona.

Grabado del castillo del siglo XIX

A partir de 1850 comenzó un periodo de fuerte declive para el castillo: el Ayuntamiento vende los muros, utiliza sus piedras para construir unas cuadras públicas y un mercado adosados a las murallas, arrienda el interior como zona de pastos, e incluso permite su explanación para ubicar un campo de fútbol. Por fin en 1924 se le concede el rango de Monumento Nacional, con lo que se frena el deterioro.