Casa de Campo

Casa de Campo
Casa de Campo Lago y vista.jpg
El lago de la Casa de Campo. Al fondo el núcleo urbano, con la Torre de Madrid y el Edificio España.
Casa de Campo ubicada en Madrid
Casa de Campo
Casa de Campo
Ubicación de la Casa de Campo en el término municipal de Madrid
Tipo Parque público
Localización Moncloa-Aravaca ( Madrid, España)
Coordenadas 40°25′22″N 3°45′21″O / 40.42291, 40°25′22″N 3°45′21″O / -3.75595
Vías adyacentes Carretera de Castilla, Avenida de Portugal y M-30
Tamaño 1722,60 ha
Creación Siglo XVI
Inauguración Se abrió como parque el 1 de mayo de 1931
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La Casa de Campo es un jardín histórico y el mayor parque público del municipio de Madrid ( España). Situado al oeste de la ciudad, pertenece al barrio administrativo de Casa de Campo (distrito de Moncloa-Aravaca). Linda al sur con el distrito de Latina y al oeste con el término municipal de Pozuelo de Alarcón. El parque está prácticamente anexo al Monte de El Pardo y tiene una extensión de 1722,6 ha, incluyendo los terrenos del Club de Campo Villa de Madrid, al que cedió parte de su superficie. Duplica la extensión del Bois de Boulogne, en París, es dos veces y media mayor que el Parque Fénix de Dublín, cinco veces más grande que el Central Park de Nueva York y 6.5 veces más grande que Hyde Park de Londres.

Surgido a partir de una casa de campo de origen renacentista, de la que toma su nombre, fue propiedad histórica de la Corona Española y coto de caza de la realeza. Tras la proclamación de la Segunda República, fue cedido por el Estado al pueblo de Madrid ( 1 de mayo de 1931), estando desde entonces abierto al público.

El conjunto fue declarado en 2010 Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid.[2]

En su interior se encuentran diversas instalaciones, como el Parque de Atracciones, el Zoológico, el Teleférico (que conecta la Casa de Campo con el Parque del Oeste, al otro lado del río Manzanares), parte de los recintos feriales de IFEMA (Institución Ferial de Madrid), el pabellón multiusos Madrid Arena, la Venta del Batán (lugar tradicional de encierro de los toros en los días previos a su lidia en la Plaza de Toros de Las Ventas) y diferentes espacios deportivos.

Historia

Antecedentes

El Castillo de Madrid, de Jan Cornelisz Vermeyen (h. 1534). Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Se trata del primer dibujo en el que el Palacio de los Vargas queda representado (aparece en el tercio izquierdo de la composición).

El territorio actualmente ocupado por la Casa de Campo, como toda la margen derecha del río Manzanares, fue habitado por el ser humano desde el Paleolítico. Del Neolítico son característicos en la zona los fondos de cabaña.

En la época romana existieron diferentes asentamientos estables dentro de los límites del parque. El arqueólogo e ingeniero Eduardo Saavedra ( 1829- 1912) situó aquí la antigua Miacum (Miaccum, en otras grafías),[4] localizada en algún punto de la calzada que unía Titulcia y Segovia. Según este autor, el topónimo Meaques, con el que se conocía a un antiguo despoblado y que ahora se aplica a uno de los principales cursos de agua que cruzan la Casa de Campo, provendría del primitivo enclave romano.

En la primera mitad del siglo XX fue descubierto un yacimiento romano dentro del parque, en las inmediaciones de la Puerta del Ángel y del arroyo Meaques, que, pese a que no fue suficientemente excavado,[8] en línea a las que salieron a la luz en otros puntos de las riberas del Manzanares, donde estas construcciones fueron muy numerosas.

En la Avenida de Portugal, una vía trazada en 1957 a partir de terrenos que pertenecieron al parque, se halló una necrópolis visigoda. Fueron encontradas fosas y cistas, con cuerpos depositados en decúbito supino y adornos personales, como hebillas de cinturón y fíbulas típicamente germánicas, datadas en el siglo VI.[9]

En los siglos VII y VIII la zona estaba prácticamente despoblada. Con la dominación musulmana de la Península Ibérica y la fundación en el siglo IX de Mayrit ( Madrid), a manos de Muhammad I, las tierras que hoy conforman la Casa de Campo quedaron supeditadas al carácter militar de la nueva fortaleza, concebida como un ribat para la defensa de Toledo, ante posibles incursiones cristianas.[10] Es muy posible que su riqueza agrícola, forestal y cinegética fuese aprovechada por los habitantes de Mayrit.

En 1405, el rey Enrique III hizo construir una Casa Real en el Monte de El Pardo,[12]

Entre los citados linajes se encontraba la Casa de Vargas, que se hizo con varias propiedades en la margen derecha del río Manzanares, cercanas a El Pardo, para anexionarlas a las que ya tenía en Carabanchel.[13] Sobre estas tierras se articularía, en tiempos de los Austrias, un Real Sitio, que daría lugar al parque público actual.

Dinastía de los Austrias

Austrias mayores

Fragmento de Vista de Madrid, de Anton Van der Wyngaerde ( 1562). Biblioteca Nacional de Austria, Viena. Puede verse el Real Alcázar y, en el ángulo inferior izquierdo, la Casa-palacio de los Vargas, junto al tramo final del arroyo Meaques.

La Casa de Campo se originó como tal en 1519,[14] cuando Francisco de Vargas y Medina, señor de la Casa de Vargas, miembro del Consejo de Castilla y privado de los Reyes Católicos y del emperador Carlos I, mandó construir una residencia en las riberas del río Manzanares, junto a la desembocadura del arroyo Meaques, en terrenos que eran propiedad de su linaje. Se trataba de una casa de campo, en la línea de las villas y casinos italianos, cuya función recreativa explica el topónimo que ha llegado a nuestros días.

Invitado por su privado, el emperador Carlos I pasó largas temporadas en el Palacio de los Vargas[16]

Antes de que en 1561 estableciera la capitalidad en Madrid, Felipe II ya había fijado su atención en la Casa de Campo, habida cuenta su cercanía con el Real Alcázar, el edificio que a la postre se convertiría en la residencia oficial de la Familia Real y en la sede permanente de los órganos de gobierno.

Su intención era integrarla dentro de una gran masa forestal que pusiera en contacto el Alcázar con el Real Sitio de El Pardo. Esta franja territorial no solo le preservaba de la exposición pública y posibilitaría su esparcimiento personal, sino que, dada la riqueza cinegética de la zona, le permitía la práctica de la caza.[17]

Para la constitución de este espacio, mandó comprar las fincas próximas al Real Alcázar, tanto las situadas en los barrancos de su fachada occidental (lo que daría lugar a El Parque, el posterior Campo del Moro), como las que estaban al otro lado del río Manzanares, en la zona de influencia del Palacio de los Vargas.

La ordenación de estos territorios se hizo a partir de los principios de la "naturaleza urbanizada",[19]

Aunque el proceso de anexiones dio comienzo en 1552 con la adquisición de los primeros terrenos en el Camino de Aravaca, su verdadero impulso no se produjo hasta 1559, cuando el rey desde Bruselas, dio instrucciones a su secretario Juan Vázquez de Molina, para que se hiciera con diferentes parcelas de los Vargas. En 1562 pudo procederse a la compra de la casa-palacio, de la que según consta en Real Cédula, era propietario entonces Fadrique de Vargas, nieto de Francisco de Vargas, el promotor del edificio. Las anexiones continuaron hasta 1583.

Paisaje de la Casa de Campo, de Félix Castello ( 1634). Museo de Historia de Madrid. Puede verse el Palacio de los Vargas con sus jardines; entre los elementos ornamentales, destacan la estatua ecuestre de Felipe III (hoy en la Plaza Mayor de Madrid), la Fuente del Águila y los estanques que aparecen al fondo.

Entre 1562 y 1567 la posesión fue transformada a partir de un proyecto paisajístico del arquitecto Juan Bautista de Toledo, que significó la introducción de modelos renacentistas italianos por primera vez en la historia de la jardinería española.[19] El citado plan contemplaba la creación de tres grandes tipos de espacios, diferenciados por su funcionalidad: las huertas (destinadas al abastecimiento), los jardines propiamente dichos (concebidos como espacios de recreo personal) y los bosques (que se reservaban a la caza).

Jerónimo de Algora, un ingeniero y jardinero de origen napolitano, que estaba trabajando en el Real Sitio de Aranjuez,[24]

Réplica de la Fuente del Águila de la Casa de la Compaña, sede del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, en San Lorenzo de El Escorial ( Madrid).

La influencia italiana era visible en el formalismo geométrico de todo el conjunto, especialmente marcado en los jardines de El Reservado, los más próximos al palacete, que como su propio nombre indica, eran de uso exclusivo de la Familia Real. Este recinto estaba articulado alrededor de un eje axial, que, partiendo de la entrada principal y atravesando la casa-palacio, conducía hasta la Fuente del Águila,[25] traída desde Italia probablemente en 1584 y desmantelada en 1890 (existe una réplica en San Lorenzo de El Escorial, mientras que la fuente original permanece en depósito).

Otro de los elementos recreativos de El Reservado era la Galería de las Grutas (o Grutas de Felipe II), un pabellón de aire clasicista, construido a modo de terraplén en el extremo occidental del jardín. Su interior estaba decorado con fuentes, esculturas mitológicas y motivos inspirados en la naturaleza. Se conserva parcialmente y en mal estado.[26]

A cierta distancia de la casa-palacio, se crearon cinco grandes estanques, a partir de los cuales se originaría tiempo después el actual lago de la Casa de Campo. Según refleja Pedro Teixeira en su célebre plano de Madrid ( 1656), eran conocidos con los nombres de Grande, del Norte, del Medio, de Longuillo y de La Higuera.[21]

En algunos de ellos era posible la navegación por medio de pequeñas embarcaciones de recreo, mientras que otros estaban dedicados a la cría de peces para el consumo humano. La práctica del patinaje sobre hielo fue otro de sus usos, como consta en ciertas crónicas de finales del siglo XVI, referidas a Felipe III, cuando todavía era príncipe.[27] La utilización de los estanques con tal fin perduró hasta el siglo XX, razón por la que la glorieta existente junto al lago recibe el nombre de Patines. Hubo un sexto estanque, llamado Tenquero por el cultivo de la tenca que ahí se hacía, si bien éste no fue levantado hasta el siglo XVIII.

También colaboraron en el proyecto el arquitecto Gaspar de Vega y el sacerdote Gregorio de los Ríos, a quien el rey nombró capellán de la Casa de Campo en 1589. Este último, autor del primer tratado de jardinería escrito en español,[28] recibió el encargo de crear un jardín, entre la puerta principal y el palacete, especializado en plantas aromáticas y medicinales para uso de la Farmacia Real.

Por su parte, el palacete apenas fue intervenido, más allá de ciertas adecuaciones, e incluso se optó por mantener los escudos de armas de los Vargas, que habían sido esculpidos para distintos puntos del edificio.[29]

Austrias menores

Fragmento del plano de Madrid de Pedro Teixeira ( 1656), en el que, de izquierda a derecha, puede apreciarse la Casa de Campo, el río Manzanares, El Parque ( Campo del Moro) y el Real Alcázar.

Durante el reinado de Felipe III el aspecto lúdico deja de ser la única finalidad de la Casa de Campo. Además de lugar de recreo y caza, parte de los terrenos son dedicados al cultivo de la tierra y a la cría de ganado, aves y peces, con el fin de que el recinto tenga independencia económica. Se encarga la reforma del palacete y los jardines al arquitecto Juan Gómez de Mora, autor también en Madrid de la Casa de la Villa y el Palacio de Santa Cruz.

En esta época se instala junto a la fachada norte del palacete la estatua ecuestre del rey que desde 1848, se encuentra en la Plaza Mayor. Basada en un retrato de Juan Pantoja de la Cruz, fue comenzada por el escultor Juan de Bolonia y concluida a su muerte por su discípulo Pietro Tacca. Con más de cinco toneladas y media de peso y regalo del gran duque de Toscana, Cosme II de Médicis, fue realizada en Florencia y trasladada en 1616 a Madrid bajo la supervisión de Antonio Guidi, cuñado de Tacca.

Durante el reinado de Felipe IV, el interés por la Casa de Campo decrece en favor del Palacio del Buen Retiro, inaugurado en diciembre de 1633. Concebido en un principio como lugar de descanso para la Corte, el nuevo palacio llega a convertirse en segunda residencia del Rey, y después en lugar de celebración de toda clase de actos y de la vida galante en la Corte. El interés del rey por las artes en pleno esplendor del Siglo de Oro, y la grandiosidad del nuevo palacio restan interés a la Casa de Campo. Asimismo, nada digno es de destacar en la historia de la Casa de Campo durante el reinado de Carlos II, por lo que a finales del siglo XVII y principios del XVIII la posesión real entra en decadencia, a la que también contribuye la mala administración del recinto. Para solucionarlo, se propone el aumento de los recursos económicos y humanos destinados a la posesión, al arreglo del palacio y de las tapias, deteriorados por las crecidas del Manzanares, o el mejor cuidado de sus huertas, que podrían contribuir al sostenimiento económico del lugar.

Dinastía de los Borbones

Puerta del Zarzón en la tapia mandada construir por Carlos III a Francesco Sabatini. Detrás puede verse una colonia de viviendas unifamiliares pertenecientes al municipio de Pozuelo de Alarcón.

Con la llegada de la nueva dinastía, la Casa de Campo experimenta importantes cambios, especialmente tras la construcción del Palacio Real, lo que reaviva el interés de la monarquía por el cercano recinto.

Felipe V, acostumbrado a la corte francesa, introduce las modas de aquel país en la Casa de Campo y en 1720 ordena la remodelación de los jardines, que conservaban el estilo de parterre español desde los diseños de Jerónimo de Algora, para ser sustituidos por broderies a la francesa, con arbustos esculpidos con formas geométricas, y donde predominan las líneas curvas frente a las rectas del anterior diseño. Su hijo Fernando, siendo aún infante, proporciona la que posiblemente sea la mayor ampliación de la Casa de Campo, adquiriendo más de mil hectáreas hacia el norte y hacia el oeste (al precio de un millón y medio de reales de vellón) lo que quintuplica la extensión del recinto. Felipe V declara la Casa de Campo Bosque Real y Fernando VI la acondiciona para su uso cinegético.

Durante el reinado de su hermano Carlos III se produce el apogeo en la productividad de la Casa de Campo, con nuevos cultivos y sistemas de riego para hacerla autosuficiente. En 1773, el rey encarga un amplio proyecto de transformación de todo el recinto, ampliado con nuevas adquisiciones de terreno, a su gran colaborador, el arquitecto Francesco Sabatini, quien construye en 1782 el puente de la Culebra, quizá el elemento arquitectónico más importante del Parque en la actualidad. Sabatini lleva a cabo todo un plan de reformas, desde la renovación del palacete hasta el diseño de pilas bautismales. También crea una canalización para riego, cuyos restos todavía pueden observarse, desde El Lago hasta el Reservado. Asimismo, se renuevan los caminos interiores ,y además del citado de la Culebra se construyen otros cuatro puentes ornamentales. También se levanta la Faisanera para la cría de faisanes y otras especies exóticas de aves. Asimismo, Sabatini diseña la Iglesia de La Torrecilla de la que tras sufrir graves daños durante la Guerra de la Independencia y quedar completamente destruida durante la Guerra Civil, sólo pueden adivinarse en la actualidad los cimientos. De otra iglesia más antigua que él remodeló, la de Rodajos, no quedan restos.

También se encarga Sabatini de los trabajos de reparación( comenzados durante el reinado de Fernando VI) y levantarla donde faltaba, de la tapia de ladrillo y mampostería, de dieciséis kilómetros de longitud, que cierra el Parque y que en gran parte de su trazado se mantiene en la actualidad. Su objetivo era impedir el paso de extraños, sobre todo cazadores furtivos, dada la abundancia de animales dispuestos para este fin en el recinto, también se crea un cuerpo de guardias uniformados. Además se reforma en esta época la administración del lugar, poniendo a la cabeza un gobernador bajo las órdenes directas del rey, encargándose de la parte económica un "veedor y contador".

A pesar de todas estas actuaciones, durante el reinado de Carlos III no se hacen grandes construcciones en el recinto, ya que el Rey, cuando reside en Madrid, lo hace en el cercano Palacio Real, por lo que no se ven necesarias obras de mejora en este sentido, como sí se hicieron en los palacios de La Granja, Aranjuez o El Pardo. Por otro lado, el intento de conseguir la suficiencia económica de la posesión iría a la larga en detrimento suyo, ya que nunca fue lo suficientemente productiva como para acometer todos los planes de mejora que se proyectaron. En esta época, los ingresos anuales que proporcionaba la Casa de Campo eran de 30 000 reales de vellón, siendo la mitad proporcionados por los pozos de nieve que había en el recinto.

Entrada noroeste del Reservado Chico, junto a La Faisanera

Durante el reinado de Carlos IV se construyen principalmente avenidas y plazas que unen los distintos edificios del recinto. En esta época prácticamente el único uso de la propiedad real es el de cazadero y el déficit, como a lo largo de todo el siglo XIX, va constantemente en aumento. Con la invasión francesa se producen numerosos desperfectos en el arbolado y en la casa-palacio, aunque por los inventarios hechos al acabar aquella se sabe que el expolio, contrariamente a lo admitido tradicionalmente, fue mínimo. En tiempos de José I, el arquitecto Juan de Villanueva construye un pasadizo abovedado que comunica el Palacio Real con la zona donde comienza el Puente del Rey, que sería construido en 1829 por el arquitecto Isidro González Velázquez.

En 1834, durante la regencia de María Cristina de Borbón, la integridad de la Casa de Campo corrió serio peligro al presentarse un proyecto de edificación de un nuevo pueblo," La Real Cristina", que habría de construirse sobre toda su extensión. El proyecto no se llevó a cabo. Durante el reinado de Isabel II se impulsó un proyecto para renovar el arbolado. En 1860 se construye el puente para la línea ferroviaria Madrid-Irún, que cruza la Casa de Campo. De esta época es también la principal fuente ornamental del parque, llamada de Isabel II, erigida originalmente en la calle San Bernardo para inaugurar el canal de Isabel II y que tras ser trasladada a la Puerta del Sol y posteriormente a la glorieta de Cuatro Caminos, terminó por fin recalando en la Casa de Campo.

Desde 1845, su gestión forestal fue realizada de una manera científica, gracias a la contratación por la Casa Real del ingeniero de montes Agustín Pascual González, responsable de éste y de otros Bosques Reales hasta 1868.

En 1876, ya durante el reinado de Alfonso XII, se construye un nuevo lago de patinaje. En 1878 el recinto sufre un pavoroso incendio en medio de una de las peores sequías del siglo XIX en España, conocida en su tiempo como "la seca de cuatro años" (1875-1879). En el siniestro murió un jornalero, 900 fanegas de superficie fueron arrasadas y 1013 árboles destruidos. Todo el personal de la Casa de Campo se movilizó, consiguiendo que el incendio no fuera a mayores, por lo que, en prueba de agradecimiento por su arrojo, el rey les concedió diez pesetas por cabeza.

A comienzos del siglo XX, la Casa de Campo, que dependía del Real Patrimonio, era independiente del resto de los Reales Sitios y tenía su propia administración. Los empleados vivían dentro del recinto e incluso había un cementerio. Sus ingresos venían de la venta de hielo, nieve, leña, resina y de la leche, queso y mantequilla de sus vaquerías, así como de la comercialización de los productos de sus huertas y viveros. En 1928, Alfonso XIII cede los terrenos del Jardín de Felipe II al Comité de Plantas Medicinales del Ministerio de Agricultura.

Espacio público

Fuente de Neveros ( 1933), cerca de El Lago. Como la mayoría de las actuales fuentes del Parque, fue construida durante la Segunda República, cuando la Casa de Campo pasó a ser de disfrute público

La Casa de Campo siguió siendo un parque cerrado, para uso y disfrute exclusivo de la realeza, hasta la instauración de la Segunda República. El 20 de abril de 1931, un decreto del Ministerio de Hacienda dispone ceder la hasta entonces posesión real al Ayuntamiento de Madrid. El 1 de mayo, apenas diecisiete días después de la proclamación de la Segunda República, el ministro de Hacienda del Gobierno Provisional, Indalecio Prieto, hizo entrega al pueblo de Madrid, representado por su alcalde, Pedro Rico, de la Casa de Campo. Ese día, unos 300 000 madrileños acudieron al parque a celebrarlo, entrando el pueblo llano en el recinto por primera vez formando una fiesta multitudinaria.[30] Cinco días después, el 6 de mayo, a las doce de la mañana, se produce la entrega ante notario del parque al Ayuntamiento de Madrid. El 3 de junio, un decreto declara la Casa de Campo Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional. De esta época son la mayoría de las fuentes de agua potable que hay en la actualidad en el parque. Sin embargo, no será hasta 1963 cuando se inscriba en el Registro de la Propiedad como espacio de uso público y hasta el 5 de octubre de 1970 en que lo haga a nombre del Ayuntamiento.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) la Casa de Campo fue frente de guerra durante casi toda la contienda, siendo aún visibles en su interior numerosos restos de trincheras y fortines. La línea del frente cruzaba el parque desde el puente de los Franceses y la Ciudad Universitaria, hasta la zona del actual Alto de Extremadura (Vértice Paquillo), en el Paseo de Extremadura, continuando hacia el entonces municipio de Carabanchel Bajo. En el conocido cerro de Garabitas, estuvieron emplazadas las posiciones artilleras de los sublevados que bombardearon diariamente la ciudad durante 30 meses. Hasta 1946 no se reabriría de nuevo el Parque al público. En 1948 la propiedad es cedida a Patrimonio Nacional aunque el usufructo sigue en poder del Ayuntamiento. En 1950 se inaugura la I Feria Nacional del Campo con una serie de edificaciones representativas de las distintas partes de España[31] . En 1952 se declara Monte de Utilidad Pública y se acometen importantes repoblaciones forestales. En 1953 se internacionaliza la Feria, denominada a partir de entonces Feria Internacional del Campo, que llegaría a su última edición (la décima) en 1975.

Ermita de San Pedro. Construida a mediados del siglo XX, se encuentra situada en el vértice sudoeste del Parque Zoológico

El 6 de febrero de 1961 se inaugura el ferrocarril suburbano, cuyas estaciones de Batán y Lago prestan servicio al parque. En 1969 se abre el Parque de Atracciones y el 23 de junio de 1972 el Zoológico. Previamente, en 1971 el Ayuntamiento había aprobado un proyecto de ampliación en 400 hectáreas de la superficie de la Casa de Campo mediante la incorporación de una zona perteneciente a los municipios de Pozuelo y Madrid, aunque el proyecto llevaría varios años hasta que se hizo realidad. A partir de mediados de los años setenta, con la llegada de la democracia, cada vez es más insistente la presión de los vecinos y de los grupos ecologistas para que la Casa de Campo se cierre al tráfico, iniciándose planes para recuperarla de su deterioro. Ya en 1971 se estableció un límite de velocidad de 40 km/h en todo el recinto, siendo la Casa de Campo uno de los primeros lugares de Madrid donde se utilizó el control de velocidad por radar en los vehículos Land Rover de la Policía Municipal. El 19 de marzo de 1980 se prohíbe circular por las vías no asfaltadas.

El 24 de junio de 1995 una gran tromba de agua que cae en pocas horas sobre Madrid revienta veinte metros de la tapia histórica junto a las rejas del arroyo Antequina, también afecta al Puente de las Siete Hermanas sobre el arroyo Meaques y se desborda el lago, cuyas aguas en su camino hacia el río Manzanares, inundan el tramo de la autopista M-30 anexo al Parque. Desde mediados de los años noventa surge un nuevo problema en el parque, al instalarse un área de prostitución en la zona sur, junto a las carreteras más transitadas por los vehículos, lo que provoca las quejas de muchos de los vecinos y usuarios del parque. En 1999, siendo presidente Alberto Ruiz-Gallardón, la Comunidad de Madrid declara Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Jardín Histórico a la Casa de Campo. Esto otorgaba al parque la máxima protección ambiental. El Ayuntamiento y el Club de Campo recurrieron la decisión y la llevaron a los tribunales, ya que se impedía cualquier tipo de actuación urbanística en el recinto. En 2002 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictaminó que había errores de forma en la declaración de BIC, ya que se había protegido el parque como monumento histórico artístico basándose en el decreto del 20 de abril de 1931 que cedía los terrenos al Ayuntamiento, pero esto sólo incluía los bienes de la Corona y no todo el recinto en su conjunto. Debido a esto, en septiembre de 2007 el Tribunal Supremo anuló la declaración de BIC.

En mayo de 2007 se inauguran las obras de soterramiento de la M-30 y de la Avenida de Portugal que, en lo tocante a la Casa de Campo, afectan al ángulo sureste, donde posteriormente se reconstruye la antigua Huerta de la Partida. En el espacio liberado con la desaparición en superficie de la autopista, se construye en julio de 2007 un parque junto a las riberas del río, lo que facilitaría en el futuro el acceso a la Casa de Campo desde la glorieta de San Vicente por el Puente del Rey. El 7 de julio de 2007, se recoge la demanda de vecinos y ecologistas cuando se prohíbe, en su totalidad, el tráfico rodado a través de la Casa de Campo a través de la carretera de Rodajos, única por la que, en horario restringido, podían circular los automóviles. Esto ocasiona las quejas de los residentes en Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte, que utilizaban esta vía como acceso a la capital, unos 5000 vehículos al día. A partir de ese momento sólo quedan abiertos al tráfico los accesos al Zoo, al Parque de Atracciones y al entorno de El Lago.

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