Carta a una señorita en París

Carta a una señorita en París
de  Julio Cortázar Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Cuento
Idioma Español
Editorial Editorial Sudamericana
País Argentina
Formato Impreso
[ editar datos en Wikidata]

«Carta a una señorita en París» es el segundo cuento del libro Bestiario de Julio Cortázar. Pertenece a la primera etapa literaria del escritor, la cual se caracteriza por un lenguaje limpio y de frases cortas, a diferencia de sus obras posteriores. En este cuento el protagonista - narrador vomita conejitos. Una chica llamada Andrée le prestó su apartamento mientras ella está en París.[1] Él le escribe una carta para contarle del extraño suceso que le ha ocurrido y de cómo piensa deshacerse de los conejos.

Trama

El narrador y personaje principal le escribe una carta a una señorita llamada Andrée que se encuentra de visita en París mientras él cuida su apartamento de la calle Suipacha en Buenos Aires, al que describe al detalle en las primeras líneas. Todo en el apartamento está perfectamente ordenado, y el personaje siente vergüenza de mover incluso las piezas más pequeñas. El motivo de la carta, en cambio, se debe a un problema más bien «físico» que atraviesa el personaje: vomita conejitos. Este incidente, descrito con detalle y que podría parecer una extrañeza, es para él de lo más natural. Lo ha hecho por mucho tiempo en periodos regulares de varias semanas, por lo que ya está tan habituado que incluso tiene un espacio con alimentos para los conejitos en su balcón. Sin embargo, al mudarse comienza a vomitar conejitos cada uno o dos días. Pronto no sabe que hacer con ellos ni cómo ocultárselos a la mucama llamada Sara, que cree que desconfían de su honradez. Los encierra en el clóset del dormitorio durante el día y los deja salir durante la noche. Al principio son hermosos y tranquilos por lo cual le es imposible matarlos, pero con el tiempo se convierten en feos y rompen todo. Mientras solo fueron diez «tenía perfectamente resuelto el tema de los conejitos». Pero cuando el undécimo apareció, ya no pudo contener la situación.[3]

Other Languages