Carrito de los camotes

Carrito de los camotes en la ciudad de México, D.F.

El carrito de los camotes es el medio por el que venden generalmente, camotes, plátanos y nopales asados en México. En otros lugares se les dice simplemente plataneros pues no en todo el país acostumbran llevar camotes.

El producto

En el carrito se transportan dos productos característicos: camotes (batatas o boniatos) y plátanos. Dentro, los frutos cocidos se mantienen calientes, y por consiguiente, listos para ser consumidos. Los camotes y los plátanos son servidos en una servilleta de papel sobre platos desechables. Suelen comerse agregándoles crema de leche azucarada, canela en polvo, y acompañárseles con leche. A los plátanos y los camotes preparados de esta forma y consumidos como postre se les puede considerar parte de la gastronomía mexicana.

Quizá la forma de comercio sea más particular de las ciudades, incluyendo la Ciudad de México, León, y Guadalajara, pero los productos son procedentes de áreas agrícolas del interior de la república.

Una tradición gastronómica

Aunque en México se les conoce como camoteros, no son camotes lo único que vende; ofrece también plátanos machos y el nopal es horneado, que se realiza en el mismo vehículo que empujan. Se trata de una tradición gastronómica mestiza, pues los plátanos son un producto de origen asiático, originalmente introducido en las Islas Canarias, que llegó a la América continental tras haber sido aclimatado por los españoles en África y las islas del Caribe. Por su parte, el camote es un tubérculo cuyo cultivo estaba extendido por todo el continente antes de la conquista. Los camoteros de la Ciudad de México ofrecen generalmente camotes de piel púrpura y pulpa blanca (Camotli, en nahuatl) pero los hay amarillos (Cozticamotli) y blancos (Iztacamotli). Salidos del horno, estos barrocos alimentos se sirven al consumidor con una cobertura que puede incluir leche condensada, mermelada, miel, chocolate o grageas coloridas, dependiendo del precio, la preferencia de cada vendedor o del área que le toca cubrir, y con ello hay que notar que este alimento adoptó también elementos culinarios marcadamente europeos.

Plátanos y camotes se cuecen en ese artefacto rodante en un tiempo que oscila entre los treinta y los sesenta minutos dependiendo de la temperatura que alcance la caldera; hay que decir que ésta varía también en función de la velocidad con que es empujado el carrito, pues este horno rodante funciona alimentado por leña introducida a su parte baja por una ventana frontal que, al entrar el vehículo en movimiento, permite la alimentación de oxígeno a la cavidad ígnea. Para lograr la cocción y el mantenimiento de la temperatura cada uno de los cajones del carrito necesita estar cubierto por una cama de cáscaras de plátano que sirve para mantener húmedo el producto y evitar que tanto plátanos como camotes se peguen al metal, echándose a perder; nada se desperdicia en este tipo de comercio artesanal.

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