Carnaval de Villarrobledo

El Carnaval de Villarrobledo es la fiesta más importante y conocida que se celebra en el municipio español de Villarrobledo, en la provincia de Albacete. Está declarado desde 1986 Fiesta de Interés Turístico Regional en Castilla-La Mancha y por su auge, historia y peculiaridades, el 14 de enero de 2011 es reconocido como Fiesta de Interés Turístico Nacional.[1]

Historia

Fachada principal del Ayuntamiento de Villarrobledo.

El origen del Carnaval en Villarrobledo es tardomedieval, pues ya en 1510 hay referencias indirectas a la celebración de mascaradas por parte de vecinos de la localidad. Existen más citas durante los siglos XVI y XVII, en el Archivo del Marquesado de Villena y el Archivo de la Inquisición Conquense: En 1633 el Santo Oficio actúa sobre un vecino de Villarrobledo por componer y ejecutar públicamente unas coplas antirreligiosas y en 1666 vecinos sin identificar celebran un rito tremendamente blasfemo. Sin embargo, la cita más clara es una carta del corregidor de las diecisiete villas del partido de San Clemente que, en 1601 da cuenta de la celebración en Villarrobledo de una Máscara de a Caballo y otros eventos (corridas de toros y exposición del Santísimo Sacramento). Durante el XVIII se le pierde el rastro al Carnaval villarrobletano hasta el siglo XIX.

En 1869, encontramos referencias históricas directas con la celebración de Bailes de Carnaval en el Casino Artístico y Literario. También se conservan unas Ordenanzas Municipales de 1873 donde se regulan diversos aspectos relacionados con nuestra fiesta. Otros lugares donde hay registrados Bailes de Carnaval fueron los Talleres Tinajeros repartidos por toda la ciudad, el Casino de la Unión ( 1895), el Teatro Navarro ( 1901), el antiguo Convento de San Francisco ( 1909), la Sociedad de Socorros Mutuos 'La Prosperidad' ( 1910), el Círculo Mercantil e Industrial ( 1911) y otros como la Unión Agraria y locales privados.

Paralelamente a estos Bailes, típicamente burgueses, existían unos Carnavales de Calle muy populares que concentraban a miles de ciudadanos disfrazados por las principales calles del casco histórico bailando al son de charangas y murgas o efectuando las llamadas ‘Visitas de Máscaras’. Se trataba de una invasión pacífica de los domicilios particulares de muchos convecinos por parte de grupos de personas disfrazadas, donde eran recibidos de muy buen grado y a los que se obsequiaba con todo tipo de viandas y bebidas. Los enmascarados, a su vez y dependiendo del tipo de disfraz que llevaran, ofrecían escenificaciones y parodias o cantaban y bailaban, si llevaban murga o charanga, con los anfitriones. Además de las dictadas por el sentido común y cívico en estas Visitas sólo existía una norma tácita: No se podía desprender a los disfrazados de su máscara. Posteriormente, muchos de esos vecinos asistían a los llamados ‘Bailes de Asalto’ que los salones ofrecían a precios más populares y a horas más intempestivas.

Hasta 1932 los Carnavales, tanto en los salones como en las calles, toman un gran renombre y un auge que los hace ser reconocidos a nivel nacional. A partir de ese año, debido a la inestabilidad política general en España y particular en Villarrobledo, los Carnavales decaen hasta desaparecer durante los años previos y los de la Guerra Civil.

Finalizada la contienda, el Carnaval vuelve a celebrarse, a pesar de que estaba prohibido transitar enmascarado por las calles, lo que motiva la consecución en 1948 de un permiso especial del Gobernador Civil de Albacete para la celebración de estas fiestas.

Círculo Mercantil e Industrial de Villarrobledo.

Durante las décadas de 1950 y 1960, la celebración del Carnaval se circunscribe, casi exclusivamente, a la celebración de bailes en los salones que aún quedaban abiertos y ofrecían dichos bailes de máscaras, especialmente el Círculo Mercantil e Industrial. Sin embargo, algunos entusiastas desafiaban la prohibición y salían con la cara cubierta a las calles, lo que les ocasionaba dormir en los calabozos de comisaría o del cuartelillo. De hecho, algunos eran especialmente reincidentes, y algunos policías de la época relatan como, antes de que comenzara el Carnaval, se ‘retenía’ preventivamente a estos aficionados al disfraz.

En la década de 1970, aún manteniéndose la prohibición, se relaja mucho el control sobre los enmascarados callejeros y algunos grupos de disfrazados salen a las inmediaciones del Círculo Mercantil, único salón que por entonces mantenía los Bailes de Carnaval, a escenificar parodias, en lo que sería el germen de los actuales montajes o espectáculos de Carnaval. Con la llegada de la democracia se generaliza esa actitud en los enmascarados y vuelven a tomar otra vez las calles de Villarrobledo.

A principios de los 1980 se marca otro hito que conformaría los Carnavales modernos: la organización de los primeros desfiles. Existe cierta controversia acerca de cuál fue la primera comparsa en salir a la calle (La Troya -actual Anthrax- o La Corchea -actual Samba-) y hay argumentos de peso a favor de ambas teorías. Lo que esta claro, es que, tanto una como otra merecen un lugar muy destacado en la historia del Carnaval.

Estos primeros desfiles no tenían un recorrido ni reglas fijas, cada comparsa partía de un punto distinto de la ciudad y confluía con el resto en la Plaza de Ramón y Cajal. Con la creación de la Asociación de Amigos del Carnaval, se institucionalizan los desfiles: Adultos, Infantil y Regional. El auge, como a principios de siglo vuelve a ser espectacular.

Por historia, por sus múltiples particularidades y originalidad, por la participación que suscitan y por el empeño de aquellos pioneros, apoyados por todo un pueblo que vive con entusiasmo su gran fiesta, los Carnavales de Villarrobledo son declarados en 1986 por las Cortes de Castilla- La Mancha, Fiesta de Interés Turístico Regional; declaración que, hoy en día, para todos los ciudadanos parece que se está quedando corta…

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