Carnaval de Barranquilla

El Carnaval de Barranquilla
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Nombre descrito en las Listas del patrimonio cultural inmaterial
Baile de la Cumbia - Barranquilla.jpg
Cumbiamba en el carnaval de Barranquilla.
Coordenadas 10°57′50″N 74°47′47″E / 10.963888888889, 10°57′50″N 74°47′47″E / 74.796388888889
País Flag of Colombia.svg  Colombia
Tipo Cultural inmaterial
N.° identificación 00051
Región América Latina y Caribe
Año de inscripción 2003 (como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, y como PCI en el 2008, III sesión)
Fecha de celebración

Cuatro días antes de la Miércoles de Ceniza

  • 2017: 25, 26, 27 y 28 de febrero.
Lugar de celebración Flag of Barranquilla.svg Barranquilla
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El Carnaval de Barranquilla es considerado el evento folclórico y cultural más importante de Colombia. [10]

El Carnaval de Barranquilla es un acontecimiento en el que se expresan todas las variedades culturales y el folclor de la Costa Caribe colombiana, así como las más variadas manifestaciones locales, como la música popular y el baile. Son motivo de risas y sustos los muchos disfraces que invocan todo tipo de especies animales, nativas y extrañas; negros africanos; cabezones; dementes; muñecotas; super-héroes; seres mitológicos, que trascienden los límites de la sexualidad y la Muerte, entre un número casi interminable de invenciones y ocurrencias populares. Algunos de los disfraces más tradicionales del Carnaval de Barranquilla son la Marimonda, el Garabato, el Congo y el Monocuco. Otros elementos propios del Carnaval de Barranquilla son las máscaras de torito, la letanías, las verbenas, así como los disfraces satíricos y alusivos a sucesos de actualidad que se convierten en motivo de hilaridad colectiva y que causan gran expectativa cada año. Actualmente participan cerca de quinientas agrupaciones folclóricas y los ingresos generados a la ciudad por este evento rondan los cuarenta mil millones de pesos.[11]

Por su variedad y riqueza cultural, el Carnaval de Barranquilla ha obtenido dos importantes reconocimientos: «Patrimonio Cultural de la Nación», en declaración otorgada por el Congreso Nacional de Colombia el 26 de noviembre de 2001, y « Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad», concedida por la Unesco en París el 7 de noviembre de 2003.[14]

Historia

Pintura de Barranquilla, año 1853.

Origen

Desde tiempos coloniales existieron diferentes fiestas populares como carnavales en la ciudad vecina de Cartagena. Estas celebraciones fueron traídas por los europeos al Nuevo Mundo y florecieron gracias a los cabildos, mandingas, carabalíes congos o minas de negros que hubo en Cartagena. Con el pasar de los años, los carnavales cedieron ante las fiestas de la Candelaria y las Fiestas del Once de Noviembre. Según el historiador Adolfo Meisel Roca, esta situación dio pie al traslado a Barranquilla de los carnavales para su establecimiento definitivo en el siglo XIX, cuando la ciudad vivía pleno auge económico y crecía demográficamente. Otros factores que favorecieron la llegada del carnaval a Barranquilla fueron la ausencia de un pasado colonial y la no prominencia de una fiesta religiosa, que permitieron que todos los barranquilleros gozaran de una celebración sin precedentes y sin importar la procedencia o creencia religiosa de los participantes.

No se sabe a ciencia cierta en qué año se realizó el primer carnaval, no obstante, en 1893 un barranquillero que había vivido en Bogotá durante catorce años, expresó a su regreso:

"... he visto el vértigo indescriptible de la fiesta del Carnaval, que es el centro de todo movimiento, la agitación de todas las fibras, el olvido de todos los pesares, y el anhelo de todas las locuras..."[15]

Los datos registrados más antiguos, que hacen referencia a la celebración del Carnaval de Barranquilla, se encuentran sin embargo en la correspondencia de un viajero estadounidense, Van Rensselaer, en 1829. Esta crónica describe a una celebración más bien modesta acorde con el tamaño de la población barranquillera de aquel entonces:[16]

"...Tuvimos la fiesta del Carnaval que en Italia dura varias semanas, pero en este lugar, donde tantos dependen de la labor cotidiana, ha sido prudentemente reducida a tres días durante los cuales no es del caso trabajar porque todo es alegría y travesura. No podría decir ahora sobre el motivo que originó el festival, si fue el paganismo o algún evento eclesiástico. Aquí parece que el lugar principal lo tienen los aborígenes del país con sus traje antiguos. [...]. Observé que los numerosos disfraces que pasaban en grupos se golpeaban unos a otros con palos y que la ropa vuela en pedazos cuando hay riña al rededor de cualquier frusilería, pero sólo en una ocasión vi que alguien perdió el buen humor y al pobre diablo le cobraron muy cara su aspereza. Una muchedumbre disfrazada lo agarró y, después de frotarle la cara con una yerba urticante, unos lo tomaron por los tobillos hasta ponerlo boca abajo y otros lo golpearon sin misericordia en una parte innombrable. La lección del caso era mostrar que, del mismo modo que no se había intentado infringir un daño real, nadie debía enfadarse por las triquiñuelas que sufriera. Recordé esta lección cuando, en el transcurso de la mañana, un disfrazado me lanzó un huevo que me golpeó pleno en el pecho sobre mi inmaculado lino blanco y se rompió pero, para mi satisfacción, encontré que sólo contenía agua pura, la yema y la clara se la habían extraído precisamente con ese propósito. [17]

Evolución

Pintura de un burro hecha en Barranquilla en 1858. Este animal dio origen a disfraces y a los "salones burreros" en el siglo XIX.

Con la migración a Barranquilla llegaron expresiones culturales de diferentes regiones. Danzas, música, esculturas y costumbres se mezclaron o se mantuvieron intactas hasta el día de hoy. Muchas de estas manifestaciones que hoy se practican en el Carnaval aún se pueden apreciar en poblaciones vecinas al río Magdalena; en otros casos estas danzas desaparecieron de sus lugares de origen. Este intercambio que se dio gracias a la migración fue un aspecto importante para el establecimiento de algunas costumbres del evento, como lo fue la celebración del Bando del Carnaval, acto con el que empieza el precarnaval y el Carnaval, que tiene sus orígenes en la lectura al bando público realizada cada 20 de enero, día de san Sebastián, para autorizar e informar sobre las celebraciones que le permitían a los esclavos durante la colonia por parte de las autoridades del Virreinato en la ciudad de Cartagena. De manera análoga, la primera Lectura del Bando del Carnaval de Barranquilla tuvo lugar en 1865 en la calle Ancha, actual paseo de Bolívar, declarando este día como "día cero" para la celebración del Carnaval. Este es el primer indicio que muestra la institucionalización del Carnaval puesto que hasta el día de hoy se mantiene intacta la tradición de celebrar la Lectura del Bando cada 20 de enero.

Por otra parte, el cronista e historiador barranquillero Alfredo De la Espriella cuenta que según testimonio orales los llamados "salones burreros" aparecieron hacia 1872 en la calle de las Vacas, que con el paso de los años serían ocupados por el antiguo circo de toros y después por el teatro La Bamba. De la Espriella indica que los salones burreros eran:

".. sitios despoblados, consagrados para el baile, donde, muchos años antes de que se organizara el Carnaval, se reunían las personas que quisieran echar una curruchadita - como se denominaba entonces el tiempo que tomaba la tanda de baile con la pareja - al compás de tamboras, flautas de millo, gaitas, guacharacas, maracas y demás instrumentos que alternaban músicos espontáneos que terminaban la juerga a las seis de la mañana..."[18]

El nombre de estos salones, anota el cronista, se debía a que muchas personas estacionaban ahí los burros para bailar y luego marcharse. El auge de estos espacios se debía a que la sociedad barranquillera tenía la necesidad de contar con lugares que permitieran el goce colectivo. En un principio el jolgorio en los salones burreros se daba exclusivamente el día sábado, sin embargo se extendieron al domingo y luego al jueves. Estos lugares gozaron por mucho de éxito, pero con el tiempo irían desapareciendo a medida que el Carnaval se organizaba y los salones de baile gratuitos se volvieron comunes y permitieron hacia el último cuarto del siglo XIX en los actuales Barrio Abajo y barrio Rebolo el surgimiento de las primeras danzas coreográficas del Carnaval como lo fueron la danza del Congo en el año 1876. Otros espacios como el Club Barranquilla, fundado el 12 de octubre de 1888 y el teatro Emiliano, inaugurado en 1895, se convirtieron en sitios para el encuentro de las clases altas, constituidas en su mayoría por extranjeros asentados en la ciudad a finales de siglo. Alfredo De la Espriella indica:

Los alemanes eran carnavaleros, inmensamente carnavaleros. Dejaron una huella increíble porque ellos hacían máscaras, cabezas, los famosos cabezones que ustedes han visto del Carnaval vienen del Carnaval de Múnich. Ellos trajeron aquí todas esas cosas y hacían su Carnaval. Toda la vida, siempre que tuvieron club en Barranquilla ellos, pero también los italianos, hicieron los mejores bailes del Carnaval.[19]

Madurez

"Paseo Bolívar", también llamado "Camellón Abello" en los años 30, por donde pasaba el desfile de la Batalla de Flores del Carnaval de Barranquilla.

El desarrollo del carnaval de Barranquilla, visto en función de contextos urbanos y sociales que se modifican, representó un fenómeno dinámico con enormes retos de adaptación para los barranquilleros. Esto, sumado al sentido de pertenencia y acervo colectivo a la tradición folclórica de los barranquilleros, significó un motor importante para la construcción de todos los aspectos que tenían que ver con el Carnaval, convirtiéndolo en un referente fundamental para la vida cotidiana de los que habitaron la ciudad. El Carnaval se volvió rápidamente en un espacio en el que los pobres, los de clase media y los ricos fueron capaces de compartir la danza, la jovialidad y el orgullo de contar con el evento, evidenciado en los eventos organizados en los que la gente podía participar. No obstante lo que el Carnaval realmente mostraba era un ilusorio paréntesis en el que se rompía con toda norma social. En esta época se creó el cargo de "Presidente del Carnaval", acompañado de una "Junta Organizadora", cuya misión principal era consolidar los intereses de todos los barranquilleros y apoyar las iniciativas que aportaran a enriquecer el carnaval, como lo fue en su momento la creación de la "Batalla de Flores", que buscaba celebrar de manera simbólica el final de la Guerra de los Mil Días, conflicto civil que estalló el 17 de octubre de 1899 y finalizó el año de 1903 con la firma de los armisticios de Neerlandia y Wisconsin. De la Espriella nos cuenta sobre la Batalla de Flores:

[...] consistió en un elegante paseo por el "Camellón". Partiendo dos bandos integrados por familias en cuyas "Victorias" primorosamente decoradas con flores naturales y motivos festivos originales, salían al en cuentro de la Batalla. [...]. A la hora decisiva las trompetas militares del cuartel sonaron al compás de bombos y platillos y la algarabía propia estimulada por el bullicio de la gente; se inició la batalla con la artillería de serpentinas, confetis, flores naturales y perfumes que se "disparaban" ambos bandos durante el recorrido de cuatro vueltas a la manzana. Terminando el "combate" los dos bandos reconciliados, para disfrutar aquella paz, obtenida con tanta cortesanía festejaron en el Teatro Emiliano el plebiscito, cual fue tan memorable aquel día, que el año siguiente se pidió repetir la "batalla" y solicitar permiso nuevamente a la municipalidad. [20]

A partir del año de 1918, con la elección de la primera reina del carnaval de Barranquilla, la joven barranquillera Alicia Lafaurie Roncallo, se abrieran las puertas para que muchachas pudientes de la época pudieran ser designadas "soberanas" de las actividades carnavaleras. Sin embargo esta tradición se logra institucionalizar, aunque por voto popular, en el año 1923 con el nombramiento de Reina del Carnaval a Toña Vengoechea Vives, luego de no haberse presentado elección durante 5 años. No fue sino hasta 1936 cuando se volvió costumbre nombrar reinas del Carnaval por designación a Lolita Obregón como reina. Ese mismo año, el Comité de Carnaval de la Sociedad de Mejoras Públicas asumió las riendas de la fiesta para realizar la primera Batalla de Flores por la avenida Olaya Herrera.

No se sabe exactamente como fue el traslado de los eventos de los salones de baile a las ardientes calles barranquilleras, sin embargo uno de los cronistas del viejo carnaval el prelado Pedro María Revollo, describe con detalle las danzas del carnaval en un ejemplar de 1942 de la revista Mejoras:

Ya hemos hablado de la danza de los Piratas, hablemos de las otras. La de los Negros del Toro se componía de unas cien personas disfrazadas de perros, gatos tigres , leones y negros con largos turbantes y largas colas, calzando abarcas, llevando algún objeto ingenioso en las manos para hacer reír a los curiosos y poderles arrancar dinero. Iban también hombres disfrazados de mujer que hacían el oficio de negras. Los negros tigres, perros y leones corrían un trecho y retrocedían de la misma manera así pasaban el día bajo el sol abrasador, chorreando sudor y chupando azufre para evitar que el agua que tomaran les hiciera daño [...][21]

El año de 1949 se promulgó "El Sueño del Rey Momo", primer bando escrito por el gran cronista de las fiestas, Alfredo de la Espriella, uno de cuyos apartes decreta:

¡Yo, Rey Momo del Carnaval!
ordeno y mando
a todo aquel maretira
o a cualquier turpial
que se las tira de café con leche
y se atreva ¡eche!
a salir en plena temporada
sin disfraz, máscara,
capuchón o antifaz
que va, sin más contemplación,
a templar a la vara santa.
Los indios de trenza
y los negros pintados
los obligarán a pagar caución
por faltarle el respeto
a la tradición [...]

Otras decisiones importantes que aportaron durante este periodo fueron que en el año de 1967 se realizó la primera "Gran Parada", un desfile de danzas folclóricas sin carrozas, en 1969 se creó del Festival de Orquestas, competencia musical por géneros que se disputa entre los distintos cantantes y orquestas que se presentan en el Carnaval,[22] y en 1974 por iniciativa de la cantante y compositora Esthercita Forero se llevó a cabo la Guacherna, evento que rescataría una tradición perdida, la de desfiles, cumbiambas y tamboras nocturnas que alegraban los barrios de la ciudad.

Renovación

Debido a que la gestión del carnaval se vio intervenida por múltiples entidades se creyó en su momento que el carnaval no iba a prosperar debido a que el patrimonio mostraba claras señales de división: por una parte se festejaba en los clubes de la élite; por otra en las celebraciones populares de la calle. A mediados de los años ochenta del siglo XX se convocó desde la Cámara de Comercio de Barranquilla foros ciudadanos para debatir el esquema de manejo y las alternativas a seguir para el rescate de las tradiciones y el fortalecimiento del Carnaval. Del mismo modo, diferentes grupos folclóricos se asociaron para defender intereses concretos y reclamar un reconocimiento apropiado a su papel para con el evento. Como resultado de este proceso de consulta ciudadana y de búsqueda de soluciones se creó en 1991 una sociedad de economía mixta que en calidad de concesión empezaba a manejar los espacios públicos y la organización del evento: la Fundación Carnaval de Barranquilla.

"La Fundación Carnaval de Barrranquilla trabaja todo el año en función del proceso festivo y no cabe duda de que ha conseguido mejorar y profesionalizar su planeación, la consecución de recursos y la gestión organizativa. Además, mantiene abiertos los canales de diálogo y concertación con los grupos de interés que se preocupan por el Carnaval, y actualmente cuenta en su Junta Directiva con representación de la Alcaldía, los grupos folclóricos y las organizaciones privadas sin ánimo de lucro que han aportado capital económico y apoyo institucional: la Fundación Mario Santo Domingo y la Cámara de Comercio de Barranquilla.

La Fundación se ha fijado como misión actual gestionar desde un modelo de alianza público-privada el fortalecimiento del Carnaval como proyecto anual de interés colectivo de la ciudadanía barranquillera, teniendo en cuenta su naturaleza pública y de patrimonio cultural. Se trata de impulsar el Carnaval como fiesta participativa urbana, contemporánea y democrática, para lo cual esta entidad no debe concebirse como mera operadora de eventos, sino como colabora estratégica de la Alcaldía y de otros niveles estatales, tanto para preparar y ejecutar las actividades de la programación central como para servir de nodo coordinador de una compleja trama de responsabilidades organizativas, distribuidas y compartidas entre diversos actores estatales, empresariales y de la sociedad civil organizada."[23]

Uno de los logros de la Fundación ha sido crear en el año de 1995 el desfile del Rey Momo por la calle 17, desempolvando así la figura de Rey Momo, para que presidiera este espectáculo callejero. Desde ese año y hasta la fecha la Fundación nombra como Rey Momo a una figura representativa o un personaje destacado en la música o el folclor. El desfile, que se realiza paralelo a la Batalla de Flores se ha consolidado como un homenaje a los sectores que han sido núcleo histórico de las fiestas y donde surgen con mayor vigor y riqueza cultural las manifestaciones populares del carnaval. Otro gran logro de la Fundación fue en el año 2000 crear el desfile de Gran Parada de Fantasía, especialmente para la actuación de los grupos que presentan una propuesta sobre una temática seleccionada con una coreografía libre y original. Se lleva a cabo el lunes de carnaval y se hace el mismo recorrido de la Batalla de Flores y la Gran Parada.

Reconocimiento

El siglo XXI ha tenido un gran significado para el carnaval puesto que a partir de este momento se empezó a reconocer este espacio cultural como patrimonio rico y diverso propiamente caribeño, que logra trascender las fronteras de la ciudad y hacerse visible en otros contextos. De esta manera vemos como de recibir el reconocimiento de «Patrimonio Cultural de la Nación» por parte del Congreso Nacional de Colombia en el año 2001, se convierte en Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por declaración de la Unesco en 2003.

Los esfuerzos por construir la participación de otras esferas de la sociedad barranquillera hace que en 2006 la Fundación La Cueva realice el primer "Carnaval de las Artes", un espacio de cuatro días de duración, concebido para brindar un homenaje a las tradiciones, estudiar sus procesos de creación y estimular, entre los habitantes de nuestra ciudad, la reflexión a fondo sobre los distintos elementos que habitan y componen el evento y sus actores.

La salvaguardia de las manifestaciones culturales de las carnestolendas cobra importancia para estos tiempos y es por esto que en 2013 la Fundación Carnaval de Barranquilla junto con la Reina del Carnaval realizan la importante labor de exaltar las danzas más amenazadas por la globalización, realizando la producción de un disco compacto con las músicas tradicionales que acompañan dichos bailes. Se clasifican así las diez danzas "patrimoniales" que han representado parte esencial del desarrollo cultural del Carnaval, siendo éstas la danza del Congo, danza de los Goleros o Gallinazos, danza de las Farotas, danza de los Coyongos, danza de los Diablos Arlequines, danza del Paloteo, danza de los Pájaros, danza de Son de Negro, danza de los Indios y danza de los Gusanos.[24]

Cronología

Máscara-sombrero de diablo arlequín.
Año Evento
1865 Se realiza la primera Lectura del Bando del Carnaval.
1872 Surgen los salones burreros.
1888 Se crea la figura del Rey Momo.
1899 Se crea el cargo de Presidente del Carnaval y una Junta Organizadora.
1903 Se organiza la primera Batalla de Flores.
1918 Se elige por primera vez una Reina del Carnaval, resultando elegida Alicia Lafaurie Roncallo.
1967 Se introduce la "Gran Parada" al Carnaval.
1969 Se crea el "Festival de Orquestas".
1974 Se organiza la primera guacherna por iniciativa de la cantautora Esther Forero.
2001 El carnaval de Barranquilla recibe el reconocimiento de «Patrimonio Cultural de la Nación» por el Congreso Nacional de Colombia.
2003 El carnaval es declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la "Unesco".
2006 Se organiza el primer Carnaval de las Artes.
2013 Se declaran diez danzas como patrimoniales y se busca su salvaguardia por medio de la producción de un disco compacto.
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