Carmen de Burgos

Carmen de Burgos
Carmen de Burgos.png
Carmen de Burgos hacia 1913.
Información personal
Nombre de nacimiento Carmen de Burgos y Seguí
Apodo Colombine
Otros nombres Colombine
Nacimiento 19 de diciembre de 1867 Ver y modificar los datos en Wikidata
Rodalquilar, Níjar
Fallecimiento 8 de octubre de 1932 Ver y modificar los datos en Wikidata (64 años)
Madrid
Lugar de sepultura Cementerio civil de Madrid Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Periodista, novelista y escritora Ver y modificar los datos en Wikidata
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Carmen de Burgos y Seguí —también conocida por el pseudónimo de Colombine[2] fue una periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer española. Se la considera la primera periodista profesional en España y en lengua española por su condición de redactora del madrileño Diario Universal en 1906, periódico que dirigía Augusto Figueroa. Firmó también con seudónimos como Gabriel Luna, Perico el de los Palotes, Raquel, Honorine o Marianela.

Biografía

Nacida en Almería en 1867, vivió en Rodalquilar, Níjar, donde su padre, vicecónsul de Portugal en Almería, poseía tierras, minas y el cortijo La Unión. A los dieciséis años se casa con Arturo Álvarez Bustos, periodista doce años mayor que ella. Este era hijo del gobernador civil de Almería, quien además tenía en propiedad la tipográfica que imprimía el principal diario de la capital, lo cual permitió a Carmen familiarizarse con el mundo de la prensa desde joven. El matrimonio constituyó una desilusión desde el primer momento para Carmen, quien se separará legalmente[ cita requerida] de su marido.

En junio de 1895 obtiene la titulación de maestra de Enseñanza Elemental Primaria y en 1898 la de Enseñanza Superior, en Madrid. En 1901 obtiene plaza mediante oposición en la Escuela normal de Maestras de Guadalajara. Ese año muere su hijo y decide abandonar a un marido infiel y vividor para comenzar una nueva vida independiente con María Álvarez de Burgos, su hija. A partir de 1902 colaboró con el períodico El Globo en el que escribía una columna titulada Notas femeninas que analizaba asuntos como ‘La mujer y el sufragio’ o ‘La inspección de las fábricas obreras’. En 1903, Augusto Suárez de Figueroa fundó el Diario Universal y la contrató para llevar una columna diaria titulada Lecturas para la mujer, bajo el seudónimo de "Colombine", sugerido por el propio editor. Era la primera vez en España que una mujer fuera reconocida como periodista profesional. En su columna Carmen de Burgos trataba de modas y modales pero introducía ideas que ya se estaban popularizando en otros países europeos. Hizo campaña para que se legalizara el divorcio, lo que le valió la admiración de Giner de los Ríos y Blasco Ibáñez, pero ataques por parte de la Iglesia y de los sectores conservadores que buscaron desacreditarla. En 1905 consiguió una beca del Ministerio de Instrucción Pública para estudiar los sistemas de enseñanza de otros países, y viajó durante casi un año por Francia, Italia y Mónaco.[3]

A finales de 1906 retomó su labor docente y periodística y lanzó una campaña en El Heraldo de Madrid a favor del sufragio femenino con una columna titulada El voto de la mujer. Al año siguiente, con la llegada al gobierno del conservador Antonio Maura, el ministro de Instrucción Pública Rodríguez-San Pedro la destinó a Toledo para alejarla de Madrid, según su biógrafa Concepción Núñez. Seguía volviendo a su casa de Madrid todos los fines de semana para animar la tertulia literaria que había creado a su regreso de Francia, ‘La tertulia modernista’. Aquella reunión semanal de escritores, periodistas, músicos, artistas plásticos, poetas y artistas extranjeros de paso por Madrid se mantuvo varios años y estuvo en el origen de la Revista crítica. Allí conoció a Ramón Gómez de la Serna, entonces un desconocido estudiante de 18 años, con él que mantuvo una intensa relación amorosa y literaria durante 20 años.[3]

Tras el desastre del Barranco del Lobo en el Rif en 1909, Carmen de Burgos decide acercarse a las tropas españolas que luchaban alrededor de Melilla. Allí ejerció de corresponsal de guerra del diario El Heraldo de Málaga. Una vez de vuelta a Madrid, publicó el artículo ¡Guerra a la guerra! en el que defendía a los pioneros de la objeción de conciencia.[3]

Con la proclamación de la Segunda República en 1931, la nueva constitución reconoció el matrimonio civil, el divorcio y el voto femenino, colmando así las aspiraciones de Carmen de Burgos. Se afilió al Partido Republicano Radical Socialista y fue nombrada "presidente" de la Cruzada de Mujeres Españolas y de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Iberoamericanas. Fue también elegida ‘vicepresidente primero’ de la Izquierda Republicana Anticlerical, y en noviembre de 1931 ingresó en la Masonería donde fundó la logia Amor de la que era Gran Maestre.[3]

El 8 de octubre de 1932, mientras participaba en una mesa redonda sobre educación sexual en el Círculo Radical Socialista, Carmen de Burgos empezó a sentirse mal y fue trasladada a su domicilio donde le atendieron tres médicos, entre los cuales estaba su amigo Gregorio Marañón, pero sin éxito. Falleció a las dos de la madrugada del día 9 y fue enterrada en el cementerio civil de Madrid en presencia de los principales políticos e intelectuales de la época. Clara Campoamor, junto con varios intelectuales, pidió que se diera su nombre a una calle de Madrid. Tras la Guerra Civil y la victoria del régimen franquista, su nombre fue incluido en la lista de autores prohibidos y sus libros desaparecieron de las bibliotecas y las librerías.[3]

Se relacionó con Galdós, Blasco Ibáñez, Cansinos Assens, Juan Ramón Jiménez, Tomás Morales, Alonso Quesada, Julio Antonio, Julio Romero de Torres, Sorolla, etc. Se la considera una de las primeras defensoras del papel social y cultural de la mujer. Defendió asimismo la libertad y el goce de existir. Decididamente independiente, creyó en un mundo mejor y fue una temprana "feminista", aunque ella odiaba ese término.[3]

Desarrolló una estrecha amistad con la escritora portuguesa Ana de Castro Osório.[5]

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