Carmen Bravo-Villasante

Carmen Bravo-Villasante ( Madrid, 1918 - 1994), filóloga, folclorista y traductora española, pionera en el estudio universitario de la literatura infantil.

Biografía

Su padre era óptico y regentaba la óptica familiar en la madrileña calle del Príncipe. Además, tenía una tertulia diaria en la casa con intelectuales y artistas de la talla de Enrique Lafuente Ferrari, el escultor Asuara, el arquitecto Mercadal, el torero Joselito y otros tertulianos amigos de Miguel de Unamuno y Pío Baroja. Su madre era ama de casa, pero era socia del famoso Lyceum Club Femenino fundado por María de Maeztu que funcionaba como los clubes ingleses, con mucha actividad cultural y al que asistían muchas escritoras y mujeres de escritores, como María Baeza, Victorina Durán, Zenobia Camprubí, María Lejárraga y la mujer de Enrique de Mesa. Por eso, desde joven se aficionó a la lectura, tomando libros de la inmensa biblioteca familiar. Realizó sus primeros estudios en el Colegio Francés para pasar después al Instituto-Escuela, uno de los más avanzados de la época, en este no se tomaban exámenes, se estudiaban varios idiomas, se practicaban deportes y se hacían excursiones donde aprendió a observar la naturaleza.

Se doctoró en Filosofía y Letras en Madrid con una tesis sobre La mujer vestida de hombre en el teatro español del Siglo de Oro, editada más tarde en la Revista de Occidente de Madrid y que se ha hecho un clásico en los estudios sobre el teatro clásico español. Apasionada de la cultura alemana, se especializó en filología germánica, publicando sus primeros artículos sobre Karl Vossler y Rainer María Rilke, en 1945. Viajó por numerosos países de Europa y América. Interesada por los géneros autobiográficos, compuso interesantes biografías sobre Bettina Brentano, Juan Valera, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán y Gertrudis Gómez de Avellaneda, y estudió numerosos epistolarios de esos y otros autores. Se ha interesado especialmente por la Historia de la literatura infantil y juvenil; sobre esta materia acumuló una formidable biblioteca especializada que a su muerte legó a la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en en el campus de Cuenca, dependiente del CEPLI ( Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil). Su libro Biografía y literatura (1969) reflexiona en torno a las confesiones y secretos de diversas escritoras: Emily Dickinson, Willa Cather, Edith Warton, Hilda Doolitle, Edna Saint Vicent Millay y Edith Sitwell, entre otras autoras. Fue miembro del Comité Internacional Board on Books for Young People. Como traductora se le deben excelentes versiones de autores alemanes como Goethe, Heine, Heinrich von Kleist y Hölderlin. En 1975 obtuvo el premio Fray Luis de León por la traducción de Los elixires del diablo, de E. T. A. Hoffmann. Su esposo fue un perito agrónomo y con él tuvo cuatro hijos antes de quedarse viuda. Uno de ellos, Álvaro Ruiz, tuvo a su cargo por muchos años la óptica familiar, en la madrileña calle del Príncipe, muy cerca de la Puerta del Sol. Su hija Carmen Ruiz Bravo siguió sus pasos literarios, especializándose en literatura árabe y escribiendo ensayos y reseñas sobre este tema. Sus otros dos hijos fueron Juan Miguel y Arturo.

Fue una gran aficionada a viajar y aprovechaba esos viajes para ponerse al tanto de las novedades en literatura infantil y juvenil. Acudía así a los enventos más importantes de esta especialidad, como la Feria del Libro Infantil de Bolonia y los congresos del IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil) y el Premio Andersen, y fue una asidua del Schloss Blutenburg de Múnich, el "castillo de los cuentos de hadas", donde está la Biblioteca Internacional de la Juventud, a la que acudió en numerosas ocasiones a investigar.

Durante muchos años ofreció un célebre Curso de literatura infantil y juvenil iberoamericana y extranjera en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid; fue un auténtico semillero de investigadores y divulgadores de la literatura infantil en el ámbito español e iberoamericano y entre sus discípulos se cuentan Jaime García Padrino, Ana Garralón y Juan Antonio Ramírez Ovelar, quien ha completado en Madrid su bibliografía en 1991. Gracias a su iniciativa, se fundaron en cada país de Iberoamérica las respectivas secciones del IBBY (International Board on Books for Young People) para divulgar los libros infantiles de alta calidad y estimular la literatura para niños a través de cursos, seminarios, talleres, premios y revistas especializadas. Promovió también reediciones facsímiles de los famosos cuentos de Saturnino Calleja. Fue Premio Nacional de Literatura Infantil en 1980 por su labor de investigación.

Tras su fallecimiento una gran parte de su biblioteca personal fue donada a la Universidad de Castilla-La Mancha, donde se creó el fondo bibliográfico "Bravo-Villasante" en el CEPLI (Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil). Más de 5.000 volúmenes que pertenecieron a Carmen Bravo-Villasante se encuentran hoy disponibles para estudio y consulta en dicha biblioteca, como referencia para los estudios de Literatura Infantil, tanto española como internacional.

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