Carlos Pellegrini

Carlos Pellegrini
Retrato de Carlos Pellegrini.jpg

Coat of arms of Argentina.svg
Diputado de la Nación Argentina
por Buenos Aires
3 de mayo- 17 de julio de 1906

3 de mayo de 1873- 3 de mayo de 1877

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Senador de la Nación Argentina
por Buenos Aires
3 de mayo de 1895- 3 de mayo de 1903

3 de mayo de 1881- 11 de octubre de 1886

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Presidente de la Nación Argentina
6 de agosto de 1890- 12 de octubre de 1892
Predecesor Miguel Ángel Juárez Celman
Sucesor Luis Sáenz Peña

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Vicepresidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1886- 6 de agosto de 1890
Presidente Miguel Ángel Juárez Celman
Predecesor Francisco Bernabé Madero
Sucesor José Evaristo de Uriburu

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Ministro de Guerra y Marina de Argentina
1885- 12 de octubre de 1886
Presidente Julio Argentino Roca
Vicepresidente Francisco Bernabé Madero
Predecesor Benjamín Victorica
Sucesor Nicolás Levalle

9 de octubre de 1879- 12 de octubre de 1880
Presidente Nicolás Avellaneda
Vicepresidente Mariano Acosta
Predecesor Julio Argentino Roca
Sucesor Benjamín Victorica

Información personal
Nacimiento 11 de octubre de 1846
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento 17 de julio de 1906 (59 años)
Buenos Aires. Bandera de Argentina Argentina
Lugar de sepultura Cementerio de la Recoleta Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Autonomista Nacional
Familia
Cónyuge Carolina Lagos
Educación
Alma máter Universidad de Buenos Aires
Información profesional
Ocupación Abogado
Firma Firma de Pellegrini.jpg
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Teniente Primero.PNG Oficial[1]
Lealtad Flag of Argentina.svg  Argentina
Servicio/rama Ejército Argentino
Mandos Ejército Argentino

Ejercito Argentino Escudo.png

Ejército Argentino
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Carlos Enrique José Pellegrini ( Buenos Aires, 11 de octubre de 1846 - 17 de julio de 1906) fue un abogado, retratista, periodista, traductor público y político argentino que se desempeñó en la Legislatura Nacional y el Ministerio de Guerra y Marina y fue electo Vicepresidente de Argentina en el año 1886. Fue el décimo primer Presidente de la Nación Argentina por ser el vicepresidente en ejercicio en 1890, cuando asumió la presidencia del país como consecuencia de la renuncia de Miguel Ángel Juárez Celman tras los sucesos conocidos como Revolución del Parque, hasta completar el mandato en 1892.

Como presidente Pellegrini tuvo que enfrentarse a una profunda crisis económica en medio de un caos reinante, producto de los estallidos revolucionarios. Durante su gestión de veintiséis meses sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Tales medidas dieron lugar a una economía muy próspera en los años inmediatamente posteriores, y por tal motivo fue conocido como "el piloto de tormentas".[3]

Durante su gestión se eliminó la censura y el estado de sitio que regía desde el gobierno de Juárez Celman.[7]

Fue el hombre de mayor confianza que tenía Julio Argentino Roca, y ambos trazaron el destino de la llamada Generación del 80. Sin embargo esa fuerte unión se rompió cuando Pellegrini se alejó de Roca hacia 1901, para reclamar una reforma electoral libre.[1]

Biografía

Carlos Enrique José Pellegrini nació en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1846, durante la época rosista, era hijo de la inglesa María Bevans y del ingeniero saboyano (de ascendencia francesa e italiana) Carlos Enrique Pellegrini, oriundo de Chambery ( Saboya, Reino de Cerdeña).[8]

El ingeniero Carlos Enrique Pellegrini había arribado al país desde Italia en 1828, siendo contratado por el presidente Bernardino Rivadavia, para la construcción del puerto de Buenos Aires.[7]

Su padre fue el primero que lo inicio en las primeras letras en una pequeña estancia propiedad de la familia en Cañuelas. Una tía materna le impartió a temprana edad clases de inglés, idioma que Carlos aprendió dominándolo a la perfección, y que manejaría con fluidez durante toda su vida. A la edad de ocho años ingresó a la escuela de Ana Bevans, su tía.[2]

Ingresó a la Facultad de Derecho de Buenos Aires en 1863, pero dos años después abandonó la cursada para incorporarse al ejército y combatir en la Guerra del Paraguay,[1] Una breve cita:

"La protección del gobierno es necesaria para el desarrollo industrial de la República Argentina".[6]

Fue candidato autonomista durante las elecciones de 1874, donde no hubo libertad de sufragio y solo podían votar una minoría de ciudadanos adictos al gobierno. La lucha del comité autonomista de Adolfo Alsina y Leandro Alem contra el 'nacional' de Mitre y Eduardo Costa, tuvo sus momentos de tensión, en gran parte como consecuencia del fraude y la violencia que reinaron durante los comicios. El gobierno de Sarmiento terminó aceptando el triunfo "más escandaloso y sangriento" que registraba la historia electoral hasta ese momento. Este fraude electoral serviría como antecedente para la revolución de 1874. Si bien la revuelta fue sofocada, la misma produjo consecuencias similares a la de 1852, continuando con la abstención y conspiración de los liberales nacionalistas. Alsina, gobernador de Buenos Aires en ese entonces se disputó con Mitre la sucesión presidencial, y al no obtener su concurso renunció a su candidatura y apoyo en cambio la de Nicolás Avellaneda, Pellegrini apoyó también la candidatura de Avellaneda. Durante las elecciones mixtas de 1878 Pellegrini fue reelecto diputado nacional. Tras la muerte de Alsina, el Partido Autonomista quedó desorientado y se dividió en dos corrientes, por un lado una que encarna el localismo de Tejedor, mientras que la otra tiende a vincularse con las provincias para crear un partido nacional. Pellegrini defendió la doctrina federal oponiéndose al abuso de las intervenciones nacionales. Durante el enfrentamiento entre porteños y provincianos, Pellegrini apoyó activamente la cruzada nacional que conducía el joven general Julio Argentino Roca, quién contaba con el apoyo de gran parte del interior del país, alejándose del idealismo porteño de Tejedor. Desde aquí data la amistad entre Pellegrini y Roca, el general tomaría consejos del doctor para algunos de sus más importantes documentos que produjo durante aquella lucha política. También fue producto de su vínculo con Roca, que el general terminó abandonando por completo las ideas localistas de Tejedor. Esta unión fue el epicentro de la actividad política durante al menos veinte años, pocos asuntos institucionales, económicos o políticos se resolvían sin el concurso de Roca y Pellegrini. Refiriéndose a Pellegrini, Roca decía: "Me encuentro (en la Capital) con un gran partido... provinciano, crudo y neto, sucediendo y recogiendo el disperso partido de Alsina".[10]

Pellegrini fue uno de los primeros partidarios por los derechos civiles de las mujeres en Argentina, solicitando que se les reconociera el derecho a voto político.[7]

En 1871, año luctuoso en Buenos Aires pues miles de personas murieron víctimas de la fiebre amarilla, Pellegrini se casó con Carolina Ignacia Lagos García, unión que no tuvo hijos. En ese año se produjo su acercamiento a la política a través del Partido Autonomista de Alsina, cuando se presentó en las elecciones legislativas de 1871 y 1872, aunque perdió en ambas.[6]

Diputado (1873-1877)

Dicho anteriormente, en 1873 fue elegido diputado nacional, y en 1878 el gobernador Carlos Casares lo nombró ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires.[6]

Durante sus años como diputado adoptó una posición a favor de la enseñanza libre, teniendo como ejemplo (al igual que Domingo Faustino Sarmiento) al modelo educativo estadounidense. Durante el debate entre el liberalismo o el proteccionismo (alrededor del año 1875), Pellegrini se mostró partidario de la implementación por parte del Estado nacional en políticas para la protección de la industria nacional, además de ser uno de los principales actores en la fundación del Club Industrial.[6]

En el siguiente fragmento de un discurso parlamentario de Pellegrini se puede apreciar su tendencia a la industrialización:

"Si el libre cambio desarrolla la industria que ha adquirido cierto vigor y le permite alcanzar todo el esplendor posible, el libre cambio mata la industria naciente. La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximum de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial".

Fragmento de un discurso parlamentario por Carlos Pellegrini.[6]

Ministro de Guerra y Marina (1879-1886)

Carlos Pellegrini (primero) con Julio A. Roca (tercero), foto circa de 1880.

El 9 de octubre de 1879 el presidente Nicolás Avellaneda nombró a Carlos Pellegrini ministro de Guerra y Marina en reemplazo de Julio Argentino Roca (cargo que desempeñó también durante el gobierno del mismo Roca hasta el 12 de octubre de 1886). En aquel cargo tuvo que enfrentar la rebelión de Carlos Tejedor de 1880, gobernador de Buenos Aires de aquel momento: él se negaba a aceptar la Ley de Federalización, la cual le quitaba a la provincia de Buenos Aires el territorio de la Capital Federal.[4]

Durante su ministerio de Guerra ayudó a crear un organismo despolitizado, que sirviera únicamente para defender al gobierno y al orden, sin conspirar contra el mismo, que respetara y defendiera a los organismos constituidos.[10]

Trabajando para la Escuela Naval creó los cuerpos de: Artillería Naval, de Prácticos y de Maquinistas de la Armada. Además construyó una fábrica de pólvora en Luján. Impuso el reglamento de la Escuela Naval y el código de señales marítimas.[4]

Senador (1881-1886)

En 1881 fue elegido Senador Nacional por la provincia de Buenos Aires, este cargo lo desempeñó hasta el 12 de octubre de 1886. En su periodo como Senador logró que se votara en el Congreso una aprobación para retomar la construcción del puerto de Buenos Aires, que había quedado inconclusa desde la presidencia de Bernardino Rivadavia. Adoptó el viejo proyecto de Eduardo Madero, y mediante financiación y con técnicos británicos, se pudo terminar el puerto nueve años después (cuando ocupaba la vicepresidencia).[6]

Pellegrini emprendió un viaje a los Estados Unidos y Canadá en 1883, con el objetivo de observar y aprender sobre la industria en el primer mundo, visito fábricas, laboratorios y talleres. Al igual que Domingo Faustino Sarmiento, también viajo al norte del continente para ver como se organizaba la educación en aquellas naciones.[8]

Fue comisionado por el gobierno de Julio Argentino Roca para realizar un delicado negocio de un empréstito ante los acreedores en Europa en 1885.[1]

Vicepresidencia (1886-1890)

Pellegrini en una rambla de madera en Mar del Plata con su esposa.

En 1886, cuando terminó su periodo como senador, fue candidato a vicepresidente, Carlos Pellegrini ya había dado su apoyo a la idea de la candidatura de Miguel Juárez Celman como presidente por el PAN, como un continuador de la política liberal. Juárez Celman tuvo el apoyo de la mayoría de los gobernantes del interior y del propio Julio A. Roca. Como Pellegrini permaneció en el ministerio de Guerra hasta el día de la elección (para asegurarse cierto orden en los comicios), él no llegó a brindar discurso alguno ni participó de la campaña electoral, y terminó ganando la vicepresidencia al igual que Sarmiento, sin hacer campaña ni presentarse ante sus electores.[10]

Durante la gestión de Juárez Celman, más precisamente en marzo de 1890 el peso argentino comenzó a perder bruscamente su valor con respecto al oro (medio de pago internacional).[11]

A medida que el gobierno fortificaba su influencia en los derechos de la aduana y la fuerza del ejército nacional, su poder se extendió a las provincias, afectando la autonomía de las mismas. Ello terminó por constituir un partido único bajo las órdenes del presidente, lo que se conoció como el "unicato", que produjo un intenso rechazo popular.[6]

Emprendió un viaje a Europa en 1889 como representante argentino en la Exposición Universal que se celebró en París, para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa, el pabellón argentino fue la sorpresa,[8]

En una correspondencia dirigida a su hermano, Pellegrini explico sobre la reciente crisis:

"Me dirán ¿qué hay que hacer entonces?. Pero, lo que hace el agricultor que pierde su cosecha: aguantar; se aprieta la barriga y economiza todo lo que puede, mientras vuelve a sembrar. Proteger la industria por todos los medios; ¡y dejarse de Bolsa y Tesoros y bimetalismo y música celestial!".

Carlos Pellegrini.[6]

Crisis de 1890

El Estado para forzar el progreso hizo uso de la política de empréstitos, y fomentó la inmigración, distribuyó la tierra fiscal, y garantizó la inversión del capital extranjero, a tal punto que en algún momento el país quedó colmado de dinero, pero estas finanzas eran despreciables en comparación con las deudas de los servicios contratados. A ello se sumó el abuso del crédito, la exagerada especulación, la sobre-explotación de los recuerdos del Estado, una pronta desvalorización de la moneda, un déficit en los presupuestos y en la balanza comercial. Hasta el momento la mayoría de los gobiernos habían gastado más en la Argentina de lo que la misma era capaz de solventarse, esta característica no estaba exenta en las naciones jóvenes, ya que las mismas tendían a ponerse a la par de las naciones ya desarrolladas.[12]

Como consecuencia del ritmo acelerado que tomó el gobierno para cambiar instituciones, construir obras públicas en demasía, recibir inmigrantes que saturaban el poder de asimilación del país, todo terminó por producir la crisis política y la revolución de 1890, y por consiguiente la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman. Fue la primera vez desde la sanción de la Constitución veinte años atrás, que un presidente no terminaba su mandato, además se abrió en la Argentina la práctica de las intentonas golpistas, revelando la impaciencia de ciertos sectores sociales por tomar el poder y llevar a cabo reformas para satisfacer la opinión pública. Pese a que Pellegrini era el vicepresidente en ejercicio, Miguel Ángel Cárcano sugiere que la crisis financiera y social que tuvo que afrontar Pellegrini, no era consecuencia de errores propios, el nuevo Presidente mandó a llamar para colaborar a personalidades sobresalientes como Rufino Varela y Wenceslao Paunero. Todos notaban las síntomas y las causas de la crisis, pero nadie veía una solución en el corto plazo. El proceso continuaría con el curso natural de su evolución. El país se paralizó, se frenó la especulación, cerró el crédito, se liquidaron los malos negocios, y el gobierno y los particulares disminuyeron los gastos, se frenaron las obras públicas colosales, hasta que la producción del país volvió a crear la confianza y bonanza económica y labrara la riqueza del país.[10]

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