Carlos García (escritor)

Carlos García ( Zaragoza, España, h. 1580 - ¿ Francia?, h. 1630), médico y escritor barroco español.

Biografía

Se poseían pocos datos sobre este autor, hasta el punto de que Nicolás Antonio pensaba que era un pseudónimo y José María Sbarbi sospechaba que podía ser acaso un sobrenombre de Cervantes; sin embargo hoy se sabe que existió realmente porque un profesor de español contemporáneo suyo que vivía en París, Marcos Fernández, aludió a él con ironía y maledicencia en una obra titulada Olla podrida a la española... con salsa sarracena y africana (Amberes: Felipe Van Eyck, 1655); el texto no tiene desperdicio:

Partea terrible odio la envidia nada virtuosa como es entre los galos o gallos y españoles que dicen muchos "bergantes, gallinas capadas, que no dan huevos sino negros para ellos". Que entre las dos naciones se halla un odio terrible pruébanlo por la Antipatía del doctor Garcías. A él conocí en París médico sin grado, filósofo entre seglares, predicador de lo que él quiso y botón con cola en ojal prohibido, abotonador general y albéitar de agrazones, bodegonero de asaduras porque el relleno de la bolsa no admitía más, y vecino de la Bastilla picador del potro por orden de la reina María; me decía muchas veces que él sabía muy bien adonde había de ir después de su muerte. Yo le respondía que, por aquella vez, no quería acompañarle, que a vuelta nos veríamos. Era elocuente en las lenguas, goloso y bebedor, más de bruces; bombeaba propagando. Este tal fue el que escribió el dicho libro, creyendo que los dichos del vulgacho dan fe a la gente de virtud y valor.

Así pues, Fernández cree que ejercía la medicina sin tener título y le acusa de sodomita, ex presidiario, intrigante, plumífero, charlatán, borracho, ateo y sensacionalista. El hecho es que Carlos García nació en la década de 1580 en Zaragoza, según la declaración hecha el 8 de junio de 1617, durante el proceso contra Leónora Galigaï, según afirma Victoriano Roncero en su introducción a la obra (página 12) y la mayor parte de su vida la pasó en París, donde estuvo al menos desde 1613, por motivos desconocidos. El propio Carlos García declara los motivos de su salida de España: "Yo salí algún tiempo hay de España movido solamente de la curiosidad a que el natural deseo y apetito de saber inclina las voluntades algo inquietas. Y teniendo larga información de la ocasión que tenía para contentar mis deseos en Francia, no fui perezoso en tomar la derrota hacia ella, así por la grande vecindad que con España tiene como por el ordinario comercio de entrambas" ("La Antipatía", edición de 1979, Edmonton, citada abajo). Se dedicaba a la medicina y tenía aficiones literarias y filosóficas. Michel Bareau ha demostrado que trabajaba para la embajada española en París, en sectores cercanos a Elías de Montalto, el médico judeoespañol que era el médico personal de María de Médici, y cerca de Eleonora de Galigai, hermana de leche de la regente. Sin embargo, el mismo Bareau ha sostenido como improbable que fuera converso o de origen judío, en su muy documentada introducción a la "Antipatía...", editada en Edmonton, Canadá. Dice en la página 65 de tal introducción, "rien ne permet de croire que García était Juif ou judaïssant, ou même suspecté de l`être" (nada permite creer que García fuese judío o judaizante, o aun sospechoso de serlo). Tenía mala fama en París y fue expulsado de casi todos sus barrios por mal inquilino, moroso pagador, golfo, bebedor, cercano al círculo de brujería de Leonora Galigaï y testigo en el juicio contra ella. Más filósofo que médico, sus alusiones a la cábala, al Antiguo Testamento y a la sabiduría rabínica, eliminadas de la versión francesa de su La oposición de los dos grandes luminares, según algunos autores, sobre todo Jean Marc Pelorson ("Le Docteur Carlos García et la colonie hispano-portugaise de Paris (1613-1619)", Bulletin Hispanique, 71 (1969) y "Pour une reáppréciation de "La Antipatía" de Carlos García", Toulouse, Presses Universitaires du Mirail, 1994, páginas 899-905) testimonian un marrano español; esto, como ya se dijo antes es discutido, y rechazado por Michel Bareau. Sus relaciones con el comisario de moriscos Lopes y su aparición en los años inmediatos a la expulsión de los mismos en 1609 lo vinculan a los emigrados moriscos aragoneses, aunque esto, como ya se ha dicho, no está atestiguado, y es meramente hipotético. Su acentuado Tomismo, además, atestigua ciertos estudios teológicos o clericales. Defiende la igualdad entre todas las razas y estamentos sociales y el libre albedrío.[1]

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