Carlos Boyero

Carlos Boyero ( Salamanca, 2 de mayo de 1953) es un crítico de cine español.

Biografía

A los 9 años fue internado en un colegio de curas, época que marcó su personalidad y de la que guarda muy malos recuerdos. Fue expulsado varias veces y los curas llegaron a decir de él que acabaría siendo un delincuente. Empezó a beber y fumar a los 13 años. Ante esta situación se refugió en los libros y en el cine para escapar de todo aquello. En su adolescencia conoció a Charles Dickens y a Dostoyevski. También fue un gran lector de tebeos, siendo Corto Maltés su personaje favorito.

En 1971, a los 18 años se fue a vivir a Madrid para estudiar Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Allí coincidió con el actor Antonio Resines y el director Fernando Trueba.

En 1973 viajó a Suiza para buscar empleo como albañil, sin embargo, no encontró trabajo y buscó otro modo de ganarse la vida. En 1974 participó como actor, junto a Óscar Ladoire, en el corto Óscar y Carlos que dirigió Fernando Trueba.

Sus inicios como crítico comenzaron a finales de los 70 en el semanario conocido como La Guía del Ocio, donde fue contratado por recomendación de su compañero Fernando Trueba, que ya trabajaba para el semanario. Boyero empezó a escribir en la sección Madrid Nocturno. Posteriormente, empezaría a escribir críticas cinematográficas. En 1980, Dennis Hopper llegó a Madrid para promocionar su película Caído del cielo y pasó una noche de juerga con él, en una época en la que Boyero se dejaba llevar por sus adicciones. Boyero continuó su labor como crítico hasta que fue despedido en junio de 1986 junto a su compañero Fernando Lara debido a que escribían con frecuencia críticas desfavorables que hacían peligrar los contratos publicitarios del semanario y la relación de la propia revista con las personalidades del mundo del cine.

Reconocimiento

Tras ser despedido de La Guía del Ocio, Pedro J. Ramírez lo contrató para realizar crítica televisiva en su periódico Diario 16, a pesar de que Boyero no consumía televisión. Era el mundo de la crítica televisiva un mundo polémico, destacando al filósofo y profesor universitario Juan Cueto con sus ácidas críticas hacia la programación de la "caja tonta" en su columna La Cueva del Dinosaurio que realizaba para el diario El País. Boyero aceptó el trabajo y fue crítico en el periódico durante años, compaginándolo con trabajos para el periódico El Independiente. Como crítico de cine, en el Berlinale de 1989 criticó el cine de autor por ser aburrido y fatigoso, prefiriendo el cine americano por su capacidad para entretener. También ha declarado en entrevistas posteriores que en el cine agradece las películas que le producen lágrimas y las que le producen risa, es decir, las que le producen sentimientos. No obstante, Boyero era más conocido por sus críticas televisivas que por sus críticas cinematográficas. Tras el cierre de Diario 16, Boyero colaboró en el diario El Mundo, hasta que empezó a trabajar en El País en octubre de 2007 debido a sus diferencias con el director del periódico El Mundo. Para entonces, Boyero había alcanzado cierta relevancia por sus ácidas críticas, siendo el crítico de cine más reputado del país, especialmente conocido por sus escritos sobre las películas del reconocido cineasta Pedro Almodóvar.

En septiembre de 2016, Boyero abandona la redacción de El País.

Estilo

De personalidad irreverente, en sus críticas ha dicho siempre lo que ha pensado a pesar de los desencuentros y las polémicas que ha suscitado. Sus declaraciones han traspasado el mundo de la crítica cinematográfica, siendo denunciado judicialmente por el entrenador José Mourinho por llamarle "nazi portugués" cuando éste entrenaba al Real Madrid. Boyero ganó el juicio.

Se declara de izquierdas, pese a que nunga ha ejercido su derecho a voto en las urnas. No es ningún entusiasta de la tecnología, no tiene carnet de conducir y su único teléfono ha sido un Nokia.

Una de sus películas favoritas es Léolo. En cuanto a cine español, ha declarado que sus mayores referentes son José Isbert y Fernando Fernán Gómez, y sus películas favoritas del cine patrio son Plácido o El Verdugo, ambas de Luis García Berlanga.

Joaquín Sabina, amigo personal del crítico, le dedicó un poema:

'Su oficio es escupirle al firmamento,
su vicio vomitar en las medallas,
su gramática parda y su talento
se crecen al fagos de las batallas.
Exhibe un pedigrí con lamparones,
va derrapando en dirección prohibida,
no concibe el amor sin desconchones,
ni a Bob Morrison Brel sin mala vida.
Por más que se nos cruce el mismo cable
ni yo pierdo las ganas de abrazarlo
ni el desluce mi arrojo novillero.
El Mundo sería menos transitable
si no hubiera impostores como Carlo(s)
firmando la columna del Boyero.'

Joaquín Sabina, Ciento volando de catorce, 2002.
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