Carlos Arias Navarro

Carlos Arias Navarro
Carlos Arias Navarro 1975.jpg

Presidente del Gobierno de España
31 de diciembre de 1973-1 de julio de 1976
Predecesor Luis Carrero Blanco
Sucesor Adolfo Suárez

Ministro de la Gobernación
9 de junio-31 de diciembre de 1973
Predecesor Tomás Garicano Goñi
Sucesor José García Hernández

Alcalde de Madrid
5 de febrero de 1965-12 de junio de 1973
Predecesor José Finat y Escrivá de Romaní
Sucesor Miguel Ángel García-Lomas

Director general de Seguridad
25 de junio de 1957-5 de febrero de 1965
Predecesor Rafael Hierro Martínez
Sucesor Mariano Tortosa Sobejano

Información personal
Nombre nativo Carlos Arias Navarro Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 11 de diciembre de 1908
Bandera de España Madrid, España.
Fallecimiento 27 de noviembre de 1989
Bandera de España Madrid, España
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político
Familia
Cónyuge Maria Luz del Valle Menéndez
Información profesional
Ocupación Notario, fiscal
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Carlos Arias Navarro ( Madrid, 11 de diciembre de 1908- ibídem, 27 de noviembre de 1989) fue un político español durante la dictadura franquista. Tras el comienzo de la Guerra civil española, tuvo un destacado papel en la dura represión que se produjo en Málaga tras su conquista en 1937, razón por la que fue conocido como el Carnicerito de Málaga.[1]

Licenciado en Derecho; notario y fiscal. Fue gobernador civil de León, Tenerife y Navarra, así como director general de Seguridad (1957-1965), alcalde de Madrid (1965-1973), ministro de la Gobernación (1973), último presidente del Gobierno bajo el régimen franquista y primero de la monarquía de Juan Carlos I (1973-1976). Arias fue acusado de haber tolerado terrorismo de Estado mientras fue presidente del Consejo de Ministros, en especial por los " Sucesos de Montejurra" (1976). Tras su salida del gobierno algunos medios de comunicación hicieron público que Arias Navarro había ordenado el espionaje sistemático de las conversaciones telefónicas de todos sus ministros, incluso las del entonces príncipe de España, Juan Carlos de Borbón.[2]

Además, ostentó el título nobiliario de primer marqués de Arias Navarro.[4]

Sus restos mortales reposan junto a los de su esposa en el cementerio de Mingorrubio en El Pardo.

Biografía

Formación y primeros años

Fue doctor en Derecho por la Universidad Central de Madrid, funcionario del Ministerio de Justicia de España en 1929, fiscal en Málaga y Madrid y notario. Tomó partido por el bando sublevado durante la Guerra Civil Española. Manuel Fraga Iribarne (El Cañón Giratorio) y José María de Areilza (Diario de un Ministro de la Monarquía) consideran que Arias antes de la guerra era vagamente afecto a la izquierda en diversos aspectos como el anticlericalismo. Influencias determinantes en su formación fueron la del catedrático Sánchez-Román o la de Azaña, bajo las órdenes del cual trabajó en el Ministerio de Justicia.

Su participación como fiscal en los consejos de guerra que el bando franquista promovió para castigar y, en su caso, ejecutar a todos los partidarios significativos de la República durante la Guerra Civil y la posguerra en la ciudad de Málaga, le valió el apodo de El carnicero de Málaga.[7]

Puestos en el franquismo

Tras la instauración de la Dictadura franquista fue nombrado gobernador civil de León (1944), y después lo sería en Tenerife (1951). El 15 de octubre de 1954 fue nombrado gobernador civil y jefe provincial del Movimiento de Navarra, sustituyendo a Luis Valero Bermejo. Ese cargo suponía su nombramiento como consejero nacional del Movimiento en representación de dicha provincia. En 1957 accedió al cargo de director general de Seguridad, alto organismo encargado del orden público y el control de los cuerpos policiales.[9] Estuvo en este puesto durante un largo tiempo hasta 1965, cuando fue nombrado alcalde de Madrid.

Su gestión en la alcaldía de Madrid dio como resultado, entre otras cosas, la construcción de la Torre de Valencia, situada tras el Parque del Retiro, que ya levantó polémica durante su construcción al considerarse que rompía la perspectiva de la Puerta de Alcalá desde la Fuente de Cibeles, y que se ha llegado a llamar "atentado contra el paisaje de Madrid". Las razones del permiso dado por Arias a su construcción parecen basarse en los cargos políticos de Javier Carvajal, arquitecto de la obra.[10]

En junio de 1973 fue nombrado ministro de la Gobernación en el nuevo gabinete liderado por su heredero político, el almirante Luis Carrero Blanco. Poco después, el asesinato del presidente del gobierno ( 20 de diciembre de 1973) posibilitó su nombramiento para el mismo cargo, gracias a su proximidad a la familia del dictador, lo que le permitió no sólo evitar su destitución por incompetencia sino garantizarse una situación favorable respecto al resto de candidatos a la sucesión.

Presidencia del gobierno

Durante su primer gobierno ( 1974), Arias dio signos de apertura del régimen, en lo que se vino a llamar el « espíritu del 12 de febrero», fue bien recibido por los sectores aperturistas del franquismo y, por ello, objeto de una amplia difusión por los medios de comunicación. En el caso de la oposición antifranquista, ésta se mostró muy escéptica ante aquel anuncio.[12] Dado que las propuestas que se pretendían liberalizadoras al final resultaron ser de muy corto alcance, pronto decepcionaron a la opinión pública. Su acción de gobierno estuvo salpicada por el drástico inmovilismo que le impidió realizar cambios o reformas.

El 24 de febrero era leída en las iglesias de Vizcaya una homilía del obispo de Bilbao, Antonio Añoveros Ataún, en los que de forma no directa éste se mostraba favorable al uso de la lengua vasca, haciendo además una defensa de los valores y cultura de los vascos. El gobierno Arias reaccionó indignado ante lo que consideraba un grave ataque a la unidad de España y ordenó el arresto domiciliario tanto del obispo como de su vicario, llegando a enviar incluso un avión al aeropuerto de Sondika para trasladar al obispo fuera de España.[14] A pesar de la ola de indignación y las protestas que se desataron en toda Europa, ni Franco ni el propio Arias se mostraron favorables a conmutar la pena de muerte. Con estos dos hechos quedaba definitivamente desprestigiado el anuncio aperturista del 12 de febrero. Incluso empezaba dentro de las filas del régimen a darse los primeros casos en los que se pedía una mayor apertura y a pedir reformas, tal y como hacían algunas personalidades a través de las publicaciones del " Grupo Tácito".

El atentado de la cafetería Rolando, sucedido el 13 de septiembre de 1974 y perpetrado por el grupo terrorista ETA, supuso el último acto para que Arias abandonara cualquier atisbo reformista; El atentado también hizo crecer la virulencia del discurso inmovilista.[14] Así, las distintas crisis del franquismo se iban sumando hasta convertirse en una trampa perfecta para la propia dictadura.

Carlos Arias Navarro junto a Franco en 1975.

Al comenzar el año 1975, el gobierno Arias se encontró con la frontal oposición de los sectores estudiantiles, el frente obrero y un aumento del problema terrorista con las acciones de ETA.[18]

El final del año 1975 fue una sucesión de acontecimientos ( ejecuciones de septiembre, Marcha Verde, enfermedad y muerte de Franco) que pusieron en evidencia su incapacidad al frente del gobierno. Ese mismo año se ofreció a los Estados Unidos para entrar en guerra contra Portugal, país en el que se había producido la conocida como " Revolución de los Claveles" y que por aquel entonces se hallaba con un gobierno izquierdista en Lisboa.[6]

Resistencia y apertura: Franquismo sin Franco

Tras la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975, el nuevo rey Juan Carlos I depositó su confianza en el primer gobierno que formó y se esperaba que liderara las primeras reformas. Sin embargo, Arias Navarro careció del liderazgo necesario y se vio continuamente superado por aquellos ministros de mayor empuje, sobre todo Manuel Fraga (gobernación) y José María de Areilza (exteriores). Sus continuas desafecciones al ritmo e intensidad de los cambios y su insistencia en preservar el legado del dictador en una sociedad que reclamaba públicamente la normalización democrática, propiciaron finalmente su caída. Por otro lado, tuvieron lugar dos hechos que ensombrecieron la imagen del gobierno: el 3 de marzo de 1976, durante los Sucesos de Vitoria, la Policía armada realizó disparos contra varios manifestantes que se saldaron con 5 muertos y más de un centenar de heridos. Varios meses después tenían lugar los Sucesos de Montejurra, en Navarra.

El 1 de julio de 1976, tras una tensa reunión con el rey, Arias Navarro presentó finalmente su dimisión. Posteriormente a su salida, se hizo público que Arias Navarro había espiado sistemáticamente las conversaciones telefónicas de todos los que habían sido sus ministros, incluso del entonces príncipe Juan Carlos.[2]

Carrera posterior

Tumba de Arias Navarro.

En las primeras elecciones democráticas se incorporó al partido Alianza Popular (AP), liderado por Manuel Fraga, siendo candidato al Senado por Madrid, pero no resultó elegido. Tras este fracaso no volvió a ocupar ningún otro papel relevante en la política española. Murió a finales de 1989 a los ochenta años de edad, siendo enterrado en el cementerio de El Pardo ( Madrid).[20]

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