Carlos Altamirano Orrego

Carlos Altamirano Orrego
Carlos Altamirano Orrego.jpg

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Senador de la República
por Cuarta Agrupación Provincial (Santiago)
15 de mayo de 1965- 15 de mayo de 1981 (mandato interrumpido por la disolución del Congreso Nacional el 21 de septiembre de 1973 ( Decreto Ley N° 27 de 1973)

Diputado de la República de Chile
por la 22º Agrupación Departamental de Valdivia, La Unión y Río Bueno
15 de mayo de 1961- 15 de mayo de 1965

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Secretario General del Partido Socialista de Chile
1971- 1979
Predecesor Aniceto Rodríguez Arenas
Sucesor Clodomiro Almeyda

Información personal
Nacimiento 18 de diciembre de 1922 (93 años)
Bandera de Chile Santiago, Chile
Residencia Santiago, Chile
Nacionalidad Chilena Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Emblem of the Socialist Party of Chile.svg Partido Socialista
Educación
Alma máter Universidad de Chile
Información profesional
Ocupación Abogado
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Carlos Altamirano Orrego ( Santiago, Chile, 18 de diciembre de 1922) es un abogado y político chileno socialista, conocido por su rol de dirigente en la Unidad Popular. Fue secretario general del Partido Socialista de Chile entre 1971 y 1979, además de diputado ( 1961- 1965) y senador de la república ( 1965- 1973). En el plano académico se desempeñó como profesor de hacienda pública y derecho económico en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, su alma mater.

Es considerado uno de los personajes más polémicos en la historia política chilena, siendo recordado por sus declaraciones de «avanzar sin transar» y «que el conflicto armado era inevitable» durante el gobierno de Salvador Allende. Hay sectores de derecha e incluso de centroizquierda que lo califican como el culpable del golpe de Estado, mientras hay otros que consideran este último punto como «ridículo» ya que la intervención y propaganda norteamericana anti-Allende en Chile dató desde 1958; la que buscó impedir incluso por la fuerza que asumiera.[1]

Posteriormente en 1979, tras al quiebre democrático de Chile en 1973 y parte de su exilio vivido en la República Democrática Alemana hasta 1978, Altamirano protagonizó la «renovación» del Partido Socialista (que en ese minuto tenía una postura marxista), tomando como idea matriz las doctrinas económicas de la socialdemocracia europea. Cabe destacar que quien lo motivó a adoptar estas posturas fue el comunista italiano Enrico Berlinguer, quien era muy crítico de la Unión Soviética al igual que el PS a pesar de la transitoria doctrina marxista desde 1967 hasta ese año.[3]

Biografía

Nacido en 1922 en el seno de una familia perteneciente a la oligarquía tradicional de Santiago con fuerte arraigo al mundo intelectual y artístico, es hijo de Carlos Altamirano Rodríguez y Sara Orrego Puelma. Además es sobrino-nieto de Luis Altamirano Talavera, militar que estuvo brevemente en el poder como presidente de la junta militar entre la caída del mandatario Arturo Alessandri y la posterior asunción de Carlos Ibáñez del Campo, quien desplazó a su tío abuelo Luis.[ cita requerida]

Realizó su enseñanza básica y media en el Liceo Alemán de Santiago donde fue compañero de colegio de Clodomiro Almeyda, quien influyó notablemente en él acerca de las teorías del marxismo. Sin embargo el pensamiento de Altamirano también estuvo influido por su tío Hector Orrego Puelma que era afín al ala más izquierdista del extinto Partido Liberal ( 1849- 1966).[4]

En 1942, junto a Almeyda, entra a estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile donde entablaría amistades con gente como Andrés Aylwin, su hermano Patricio, Felipe Herrera. También cabe destacar que durante este periodo conoció a Salvador Allende que estudiaba medicina en la misma casa de estudios.[ cita requerida]

En sus años universitarios participó acerca de intensos debates sobre política para definir en que partido militarían a futuro él y las personalidades citadas, por lo que decidieron organizar un encuentro durante una de sus vacaciones en el fundo de su abuelo en Chillán en 1945. Dicho encuentro selló su opción de unirse al Partido Socialista (PS), como por ejemplo también la de los hermanos Aylwin en unirse a la Falange Nacional dado su catolicismo.[5] Acerca de su decisión de sumarse al PS, Altmirano ha aducido que fue por «razones laicas».[ cita requerida]

Por aquellos años, en 1946, se reveló como un gran atleta cuando ganó el campeonato sudamericano de salto alto; llegó a saltar 1,96 metros. Aquel hecho fue presenciado por su amigo personal, el político e intelectual peruano fundador del Partido Aprista (APRA), Víctor Raúl Haya de la Torre, que se encontraba en el palco del Estadio Nacional esa ocasión.[6]

En 1947, se recibiría de abogado.[4]

Carrera política

En 1948, durante el gobierno del radical Gabriel González Videla se aprobó la ley maldita que eliminaba de la vida política al Partido Comunista (PC), el cual había apoyado la candidatura de aquel presidente. Ese hecho causaría mayor división en la ya fraccionada izquierda chilena, dado que el PC hacía lo que se le ordenaba desde Moscú y el PS tenía un carácter lationamericanista; hubo dirigentes socialistas que apoyaron dicha ley.[ cita requerida]

Altamirano que se mantuvo al margen de dicho acontecimiento, decidió sumarse junto a su partido a la candidatura a Carlos Ibáñez del Campo en las elecciones de 1952 (el mismo que desplazó a su tío abuelo como presidente de la junta militar de 1924). A la candidatura de Ibáñez se unieron muchos socialistas simpatizantes de dicha ley y otros que no como Clodomiro Almeyda, definido por Altamirano como un marxista ortodoxo. Según confesiones del propio Altamirano, éste asegura que «don Cloro» (como se le apodaba a Almeyda) decía que Ibáñez era la «virgen del carmen» del partido, aduciendo a que no habían más posibilidades electorales inmediatas.[7]

Sin embargo Salvador Allende, que fue uno de los fundadores del partido en 1933, se desligó debido a que además de haber peleado contra la dictadura de Ibáñez ( 1927- 1931) también estuvo resueltamente en contra del dictamen de ley, por lo que decidió fundar el Partido Socialista Popular y lanzar una candidatura propia apoyada directamente por el proscrito comunismo. Sin embargo, sacó un magro 5,45% de los sufragios frente al 46,72% de Ibáñez que triunfó en esas presidenciales.[ cita requerida]

Gobierno de Ibáñez y ruptura legal (1952-1953)

Durante el segundo gobierno de Ibáñez formó parte de su mandato como subsecretario de hacienda. Durante su paso por el Ministerio de hacienda (que tenía como ministro a su antiguo compañero universitario Felipe Herrera), destaca la creación del Banco Estado en 1953, el cual estaba destinado a un público situado entre la clase obrera y la clase media para la obtención de créditos.[8]

No obstante, él y su partido se retiraron del gobierno luego de que Ibáñez le pidiera la renuncia en «buenos términos» al entonces ministro del trabajo Clodomiro Almeyda en 1953, quien apoyó un paro obrero en la fábrica Yarur-Sumar; que aportó importantes sumas de dinero durante la campaña presidencial a través de su dueño, quien habría puesto presión para el cese del apoyo a la huelga.[11]

Conexión con Latinoamérica (1953-1969)

En 1956, tres años después de la deserción del PS del oficialismo ibañista, fue uno de los partidos fundadores del Frente de Acción Popular (FRAP) donde se logró reconciliar con los férreos opositores de la ley comunista, y pavimentar la reincorporación de Allende y sus partidarios. La creación del FRAP significaría la creación de un frente «antiimperialista, anti-oligárquico y anti-feudal».[ cita requerida]

Ese año, el partido habría condenado la intervención militar soviética a Hungría tras las revueltas en ese país, a lo que Altamirano junto a figuras prominentes del partido como Eugenio González Rojas o Raúl Ampuero se sumaron.[ cita requerida]

Cabe destacar que durante esta época el PS tuvo una fuerte conexión con el APRA de Perú, e incluso otros partidos de América Latina como Acción Democrática de Venezuela. Dentro de ese contexto Altamirano trabó amistades con dirigentes como el peruano y aprista Manuel Seoane Corrales o el venezolano Rómulo Gallegos, militante del último partido mencionado.[ cita requerida]

En 1958, apoyó en las presidenciales de ese año a Allende, quien esa vez perdió de manera inédita frente al centroderechista Jorge Alessandri luego de que le fueran arrebatados votos por el independiente Antonio Zamorano, apodado «El Cura de Catapilco». Posteriormente, el propio Zamorano luego reconocería que Alessandri le visitó en varias oportunidades, brindándole apoyo económico a su candidatura.[12]

Consolidación en el PS (1961-1969)

En 1961, Altamirano sale electo por el FRAP como diputado por Valdivia, La Unión y Río Bueno, teniendo que recibir una devastada localidad por el Terremoto de Valdivia de 1960, sismo más grande registrado en la historia moderna de la humanidad. El propio Allende habría dedicado más tiempo en colaborar con esta zona que en ocuparse de su campaña para senador en la zona de Valparaíso y Aconcagua.[13]

En 1965, Altamirano sale electo esta vez como senador por la provincia de Santiago, perfilándose ya como un dirigente importante del PS, que ese año fijó su ideología oficial como marxista-leninista durante un congreso en Linares. Sin embargo, dos años más tarde en 1967 en Chillán, finalmente el partido decidiría durante otro congreso que solo sería el marxismo su ideología; esta contempló la vía electoral. Ante esta definitiva declaración de principios, Altamirano estuvo resueltamente a favor e incluso hubo socialdemócratas dentro del partido que se mantuvieron como González Rojas o Allende.[ cita requerida]

No obstante, en 1966, fue invitado junto a Clodomiro Almeyda por parte de Miguel Enríquez a formar parte del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), agrupación que él fundó y era pro- Revolución cubana. Esto fue rechazado por ambos que prefirieron mantenerse el partido, pero no perder contacto con Enríquez.[ cita requerida]

En el plano internacional, Altamirano y Allende continuaron estrecharon relaciones con personalidades de la política foránea, solo que esta vez fuera de América Latina. Entre esas personalidades estuvieron el líder yugoslavo Josip Broz Tito o el también líder de Argelia, Houari Boumédiène, quienes eran referentes del Movimiento de Países No Alineados; organización a la que buscaban sumar a Chile de llegar hipotéticamente a una presidencia.[14]

En 1968, el ahora marxista PS nuevamente volvería a condenar las acciones de la Unión Soviética, que esta vez puso fin a la Primavera de Praga tras la invasión militar a Checoslovaquia, a lo cual una vez más se sumó Altamirano.[ cita requerida]

Unidad Popular (1969-1973)

En 1969, se fundaría la Unidad Popular, coalición que reemplaza al FRAP y estaría formada principalmente por su partido el PS, el PC y el Partido Radical, que conseguirían la adhesión de otros partidos medianos y escindidos. Esta coalición sería la que llevaría por fin a Allende al poder luego de ganar las elecciones presidenciales de 1970 y ser ratificado por el Congreso pleno el 24 de octubre. Durante esas elecciones la Democracia Cristiana (ex-Falange Nacional) lanzó un programa de gobierno idéntico al de la UP mediante el candidato Radomiro Tomic que proponía un «socialismo comunitario»[16]

En enero de 1971, tras el XXIII Congreso del PS celebrado en La Serena, Altamirano fue elegido de manera unánime como Secretario General del partido junto a Adonis Sepúlveda, quien obtuvo el cargo de subsecretario. En este congreso el partido se comprometió a colaborar y obedecer el programa de gobierno del «Compañero Presidente», como denominaban a Allende.[18]

Sin embargo, tras el redondo año 1971 que tuvo el gobierno tanto en cifras como logros sociales, estos serían eclipsados los años 1972 y 1973, donde las amenazas del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, se hicieron realidad luego de hacer cumplir su promesa de «hacer aullar la economía chilena»; para ello utilizó a la CIA que orquestó el caos económico y social junto a la ITT Corporation que financiaba a todos los medios opositores.[21] Clara muestra de ello fue la fallida intentona el 29 de julio de 1973, bautizada como el Tanquetazo.[ cita requerida]

Otros momentos de tensión fueron cuando Altamirano declaró que se iba a «avanzar sin transar», comparable al «todo es posible» del francés Marceau Pivert que militara en el Frente Popular en los años 1930. Eso se debió a que no veía con buenos ojos la posibilidad de limitar el programa y que se cediera ante la DC (financiada por la CIA)[23]

Altamirano durante las elecciones parlamentarias de 1973.

Durante del proceso de acercamiento a los países de la órbita socialista, Altamirano visitó Corea del Norte, donde se reunió con el máximo dirigente de ese país Kim Il-sung.[26]

Para las elecciones parlamentarias de 1973, Altamirano es reelecto por la provincia de Santiago. Ante este resultado donde la oposición buscaba declarar al gobierno fuera de la legalidad, la UP con la elección de Altamirano y otras figuras importantes de la coalición lograron un sorpresivo 44%.[20]

El día 9 de septiembre de ese año, Altamirano pronunciaría un célebre discurso junto a Miguel Enríquez del MIR y Oscar Garretón del MAPU, en el Estadio Chile. Allí, comunicaron la denuncia de un grupo de marineros con quienes se reunieron y aseguraron haber presenciado una reunión conspirativa entre altos oficiales de la Armada para derrocar al gobierno constitucional. No obstante, la oposición calificó esto como una «incitación a la violencia, un llamado a la división de las FF.AA y consiguiente Guerra civil».[27]

Lo cierto es que tras esta denuncia los marinos contaron como los únicos que sufrieron violaciones de DD.HH durante el gobierno de Allende tras haber sido torturados en Talcahuano. Allí los militares torturadores pretendieron que los marinos dijeran en la grabadora que Altamirano, Enríquez y Garretón les habrían ordenado a bombardear Valparaíso. Entre las torturas se incluyeron aplicaciones de corriente, vertimiento de agua caliente sobre el cuerpo, beber la orina de los torturadores, entre otras.[28]

Exilio y «renovación» del PS

Clandestinidad y fuga

Carlos Altamirano (1974).

Sin embargo, el plan de la ITT y la denuncia de los marinos se harían realidad tras el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 que selló la instalación de la dictadura de Augusto Pinochet; quien fuera Comandante en Jefe del Ejército de Allende y se sumara tan solo dos días antes al levantamiento. Esto hizo que Altamirano, Enríquez y Garretón encabezaran la lista de los más buscados, por lo que pasó a la clandestinidad.[ cita requerida]

Luego de ocultarse de casa en casa durante 60 días, Altamirano consiguió mediante su hermano Guillermo la preparación de su salida. Él era un médico y psiquiatra infantil que atendía al hijo de una secretaria de la Embajada de la República Democrática Alemana (RDA), sin embargo éste al consultarle a dicha mujer si ellos podrían darle alguna protección a Carlos, logró tener éxito luego de que ella le preguntase al embajador, quien consiguió el visto bueno del presidente Erich Honecker tras llamarlo.[30]

Sin embargo, para 1975, durante una visita que hizo Altamirano a Madrid, Pinochet habría planeado su asesinato.[33]

Renovación del PS y pugnas (1979-1990)

A principios de 1979, dejaría Alemania del Este y parte a Francia. Esto coincidiría con su protagonismo en la renovación ideológica del partido, la cual comenzó a encabezar un año antes en el cargo de secretario en el exilio. Esta renovación consistía en abandonar posiciones marxistas acordadas tras los congresos de Linares y Chillán, volver al sello demócrata original del partido cuando éste fue fundado en 1933 y además abrazar las doctrinas económicas de la socialdemocracia europea. Antes de abandonar definitivamente la RDA, esta vez estrechó vínculos con el italiano Enrico Berlinguer, militante del Partido Comunista Italiano (PCI) y fundador del eurocomunismo, ideología que lo motivó a «renovar» al PS. Hay que recalcar que Berlinguer era muy crítico de la URSS, lo cual sumado a la antigua postura crítica de su partido hacia los soviéticos, dieron impulso a la decisión de Altamirano.[ cita requerida]

La «renovación» sin embargo, no estuvo exento de polémicas encontrando una recalcitrante oposición en Clodomiro Almeyda que en abril de 1979, es elegido como nuevo secretario general del partido junto a Galo Gómez como subsecretario. Ante este panorama de división, se determina su expulsión del partido junto a otros dirigentes como Jorge Arrate, Jaime Suaréz, Luis Meneses y Erich Schnake bajo los cargos de ser «elementos representativos de los resabios de un pasado en trance de superación y que testimonian la supervivencia de núcleos irreductibles y resistentes al desarrollo cualitativamente superior de una auténtica vanguardia revolucionaria». Altamirano no aceptó esta situación, declarando la reorganización del partido y convocando a un congreso. El XXIV Congreso se realiza en Francia en 1980 y en este Altamirano declara: «Sólo la renovación muy profunda y rigurosa de definiciones y propuestas de acción, de lenguaje, de estilo y métodos de "hacer política" harán efectiva nuestra acción revolucionaria (...) Ello no nos obliga a "refundar" el Partido Socialista de Chile. Significa, sí, "renovarlo", entenderlo como nuestro más precioso instrumento de cambio, como una opción de poder, como una alternativa de transformación». Esto definitivamente provocó una división dentro del partido entre los partidarios de Almeyda y Altamirano, existiendo en paralelo hasta 1991, enfrentando por cierto la elección parlamentaria de 1989 de manera desligada, e incluso en listas separadas.[ cita requerida]

Durante su estancia en Francia, la que vivió toda la década de 1980 y a principios de los 90 en París, también entabló una muy buena relación con el presidente francés François Mitterrand del Partido Socialista de ese país ( 1981- 1995).[ cita requerida]

Retorno a Chile y retiro de la política

Carlos Altamirano (2010).

Altamirano regresó a Chile en 1993, desvinculándose desde ahí de la política activa, aunque no de la reflexión política. En cuanto a este último punto, cabe destacar que es muy crítico del rol que ha tenido el su partido dentro de la Concertación de Partidos por la Democracia que sucedió a la dictadura de Pinochet, asegurando que quiso renovar el partido con la intención de democratizarlo y respetar los DD.HH en lugar de haber aceptado por completo el Consenso de Washington, que a su juicio han hecho que hoy «el socialismo chileno tenga más sabor a Coca-Cola y McDonald's que a empanadas y a vinotinto».[35]

Entre 2006 y 2010, se lanzó un libro basado en el dialogo que tuvo con el Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar, además de sus memorias, donde hacen una radiografía de la historia y la política chilena desde la República Conservadora que se impuso tras la Batalla de Lircay y tuvo como ideólogo principal a Diego Portales, a la actualidad. También tocaron temas contingentes como la globalización y sus efectos, además de como debiera organizarse y enfrentar ésta la izquierda local, latinoamericana y mundial. Dicho libro se titula «Conversaciones con Carlos Altamirano».[34]

El 21 de abril de 2016, concurrió al funeral de Patricio Aylwin que murió a la edad de 97 años, lo cual fue considerado un acto simbólico. Altamirano aquel día afirmó «sentir mucho su muerte», a pesar de las serias diferencias que tuvieron durante el periodo de la Unidad Popular.[37]

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